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El dinero tiene reglas muy estrictas

El dinero tiene reglas muy estrictas

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Nuestro sistema educativo no nos enseña utilizar el dinero, el estudio de las finanzas personales no está incluido en ninguna parte

En columnas previas le he compartido que somos un país con muy escasa cultura y educación financiera. También que nuestro sistema educativo no nos enseña utilizar el dinero, el estudio de las finanzas personales no está incluido en ninguna parte, no se ha priorizado. Incluso, a nivel familiar, es común que hablar de dinero sea mal visto y hasta reprendido, como si se tratara de un tabú.

El dinero es un instrumento indispensable para nuestra vida, lo necesitamos para acceder a nuestras necesidades más básicas y también para construir una estabilidad y un modo de vida sostenible, incluso hasta un patrimonio, siempre de acuerdo a las prioridades y posibilidades.

Siendo entonces el dinero un medio indispensable en nuestra vida, ¿No sería lógico que nos educáramos al respecto? Cada vez conocemos más sobre alimentación saludable, prevención de enfermedades y hábitos de vida, cuidados de la salud emocional, y muchos otros temas que nos permiten cuidarnos y tener una mejor calidad de vida. Hablar de dinero y aprender a usarlo, debe de estar en esta lista, pues también es un tema de salud personal y familiar, así que tenemos que saber hablar y resolver problemas de dinero.

Y le digo que tenemos que saber hablar de él, porque el dinero tiene reglas muy estrictas, reglas que no perdonan equivocación alguna. Por eso cuando nos equivocamos en nuestras decisiones con el dinero, las consecuencias son caras y duran bastante tiempo. El dinero no perdona, tiene la piel delgada, es muy delicado.

Hay tres conceptos importantes que los especialistas en finanzas personales recomiendan conocer, principalmente para poder planear nuestro futuro. El primero de ellos es diferenciar entre los ingresos activos y los ingresos pasivos.

Los ingresos activos son los que ganamos por nuestro trabajo, por dedicar nuestra energía, tiempo y talento a realizar una o varias actividades. Por ejemplo, el salario que se recibe por un empleo, la comisión que se obtiene por vender inmuebles, o los honorarios que se establecen al prestar una consultoría o servicio profesional. La característica principal es que este tipo de ingresos no llegan solos, sino que hay que salir a trabajar para conseguirlos.

Los ingresos pasivos son los que se producen por el uso de nuestro patrimonio e inversiones. Por ejemplo, la renta de una propiedad, los rendimientos de una inversión bancaria o bursátil, o los dividendos de un seguro, entre muchos otros. Aquí, el rasgo distintivo es que no se trabaja por el dinero, sino que el dinero trabaja para nosotros.

El siguiente concepto importante, es distinguir entre dependencia y libertad financiera. Dicen los especialistas que cuando solo tenemos ingresos activos, estamos en la zona de la dependencia financiera, pues forzosamente tenemos que trabajar para conseguirlos, dependemos pues de la capacidad de levantarnos todos los días para salir a producir.

En cambio, cuando logramos ir construyendo ingresos pasivos, nos vamos moviendo de la zona de dependencia hacia la zona de libertad financiera, puesto que nuestros ingresos pasivos comienzan a poder pagar una parte de nuestros gastos de vida. En esta lógica, la libertad financiera se alcanza cuando los ingresos pasivos pagan nuestros estilo de vida, y entonces tenemos ya no la obligación, sino la opción de seguir trabajando para conseguir más ingresos activos.

El tercer concepto, se relaciona con el error que usualmente comete la gente que pasa toda su vida sin poder construir algo de riqueza. Me refiero a que conforme vamos aumentando nuestros ingresos activos, inmediatamente elevamos nuestro nivel de vida, y entonces nunca separamos una parte de nuestro dinero, que nos permita invertir más adelante en activos que nos generen ingresos pasivos.

Vaya, entre más ganamos, más gastamos, usualmente en gustos y lujos, y entonces nos volvemos cada vez más dependientes, y por ende nos alejamos cada vez más de la libertad financiera.

Dicen los expertos que la gente rica ajusta su nivel de vida a lo que pueden pagar sus ingresos pasivos, pero que sigue trabajando para generar ingresos activos, mismos que invierte para aumentar sus ingresos pasivos, y poder subir su nivel de vida. Es un círculo virtuoso, aunque de mediano y largo plazo.

En cambio, los llamados clasemedieros, trabajan cada vez más duro para elevar sus ingresos activos, mismos que gastan en mejorar su nivel de vida, y nunca invierten nada, lo que tarde o temprano los deja sin un patrimonio para seguir adelante. Es un círculo autodestructivo, muy bonito en el corto plazo, pero fatal a mediano y a largo plazo.

¿Qué le parece? Luce doloroso hacer la transición de un esquema a otro, porque a todos nos gusta vivir lo mejor posible, pero el punto es si queremos vivir bien durante algún tiempo, o si queremos hacerlo para siempre.

Hay una buena frase que no es de mi autoría pero que aquí le comparto: "el dinero puede llegar por casualidad, pero la riqueza no, puesto que esa es producto de nuestras decisiones".

Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.

#LFMOpinión
#Dinero
#Educación
#Riqueza

Oscar Herrera

Oscar Herrera

Analista financiero, económico y político. Profesional de las finanzas con estudios de posgrado. Asesor Financiero y Profesional de Seguros. Periodista.Conferencista. Docente de finanzas en posgrado. Experiencia en administración y dirección de organización con presupuesto y tesorería . Consultor.

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