CSI Cyberside Soluciones Integrales

DE LO COTIDIANO A LO CLÁSICO

Espejos

Reflejos

La primera vez que leí en la calle un anuncio que decía: se automatizan zaguanes, me causó mucha gracia, lo que pasa es que como me encanta escribir y pintar he desarrollado la costumbre de observar muchas de las cosas que veo, como: objetos, comida decorada, gestos que hace la gente, luces, sombras, árboles, flores, cielos, nubes, ranuras en paredes, arte callejero, puertas, ventanas, escaleras, piedras en el camino, equis, lo que sea cuando estoy alerta.

Una noche, después de uno que otro tequila, entré a lavarme las manos al baño del restaurante y me fijé que había un lavabo, arriba un espejo, luego espacio, otro lavabo, arriba un espejo, luego espacio, otro lavabo y arriba un espejo, tres lavabos con tres espejos; me lavé las manos pero como el papel para secarlas estaba un poco más lejos, me estiré, lo tomé y al voltear a verme en el espejo, mi cara no se reflejó, sí estaba yo pero no veía mi cara, por lo que por una milésima de segundo me asusté y me pregunté si estaba muerta, pero casi en ese mismo instante me di cuenta que mi cara no se reflejaba porque me estaba viendo en el espacio entre un espejo y otro ¡que susto! O más bien ¿habrá sido el “reflejo” del tequila? Algo parecido me sucedió otro día (en esta ocasión no había bebido tequila) cuando saqué de mi gastada bolsita cosmetiquera el espejo redondo que tiene aumento como de 12x, lo coloqué frente a mi cara y tampoco me vi, uno sabe que si te quieres ver en el espejo, te ves, pero en esta ocasión no me vi porque, más por costumbre que por fijarme, había agarrado el espejo pero al revés; lo que quiero dar a entender es que es una sensación espeluznante verte en el espejo y no verte. Y la tercera y última que me pasó recientemente es que me estacioné en una calle que estaba repleta de coches en la que milagrosamente encontré un espacio para estacionarme a varias cuadras del Centro de las Artes en San Luis Potosí; fui a ver la exposición de Leonora Carrington, cuya obra exhibida eran enormes esculturas que se me figura como si las hubiera sacado de sus pinturas surrealistas para convertirlas en personajes estáticos; el caso es que de regreso, bajo el sol potosino que quema, caminé más rápido porque estaba prácticamente azada y, cuando doblé en la esquina para ir a mi coche, casi me da un infarto surrealista porque no había ni un solo coche, la calle parecía calle fantasma, estaba desierta; otra vez fueron unos instantes antes de que reaccionara y pensara que me faltaba una calle más para llegar a mi coche, ¡uuufff!. Y yo me sigo creyendo que soy fijada, si cómo no. Más bien creo que de repente uno se puede volver loco con algo que sucede en un instante.

Dentro de los estilos de arte me llama mucho la atención el que es creado por enfermos mentales, por loquitos inocentes o por los que tienen mentes horrendas. Me encanta este tipo de arte porque estas personas con mentes diferentes, plasman sus sentimientos y transmiten la realidad de su mundo de una forma tan inocente o compleja como real; estos enfermos no tienen consciencia de un estilo adquirido, por lo que cuando se les pide que pinten lo hacen sin influencia, simplemente pintan sin pensar, expresan a través de la pintura lo que va saliendo.

“Expresiones de locura. El arte de los enfermos mentales” es un libro muy bueno del psiquiatra alemán e historiador de arte, Hans Prinzhorn , quien en 1919 trabajó en un hospital psiquiátrico, ampliando la colección de dibujos de los 450 pacientes psiquiátricos que pintaron o dibujaron 5000 obras, pinturas que sirvieron para el tema de los libros que Prinzhorn escribió sobre el arte de los enfermos mentales; prototipo de arte sobre el que el artista francés Jean Dubuffet investigó, integró y escribió, y al que bautizó como “Art brut”; dichos libros sirvieron de inspiración a grandes artistas como a Pablo Picasso, Paul Klee y Salvador Dalí.

“La Naríz”, del escritor Nikolái Gógol es un cuento corto que trata de un funcionario que un día se despierta y al mirarse en el espejo se da cuenta que ha perdido su nariz.

¿A quién le ha pasado que de niño le contaron alguna historia de miedo que involucraba algún espejo que al mirarlo a oscuras se podía aparecer algo así como un fantasma? La verdad es que es una locura pensar todo lo que se cuenta de los espejos, desde la verdad de los años reflejados en el rostro hasta la conocidísima frase de la malvada reina que torturaba al espejo todos los días, diciendo: “Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino? Se me hace como súper extraño que en la época que no existían los espejos, las personas conocían el rostro de las otras personas pero no el suyo, siempre el de enfrente pero no sabían cómo era su rostro. Suertudos los que vieron su cara reflejada en el agua, ¿y los que no se vieron?, se vieron.

Si estamos parados a la orilla de una alberca o de un lago de agua cristalina o a la de un río de agua limpia, mirando hacia abajo podemos ver, además de nuestro reflejo, el reflejo de otras cosas ¿me explico? Pero si hacemos totalmente lo contrario ¿Qué vemos? ¿A qué me refiero con hacer todo lo contrario? Cuando era niña, mi familia y otras familias de amigos, caminábamos de noche hacia el muelle de la isla (no había luz eléctrica, usábamos linternas), nos acostábamos en el orden que se fuera dando pero sin orden, apagábamos las linternas y acostados sobre las maderas del muelle, todos calladitos y con los ojos cerrados,
escuchábamos durante unos minutos la calma del inmenso mar nocturno y la de los peces que a esa hora todavía chapoteaban; después de un rato abríamos los ojos para acostumbrarnos a una oscuridad total y nos emocionábamos todos como lo hace la inocencia infantil, cuando veíamos una que otra estrella fugaz que se deslizaba tan campante en el universo infinito en donde aprendimos la enormidad de la Vía Láctea o Milky Way con sus millones de estrellas y la Osa Menor y la Osa Mayor. Que libros ni que libros, eso era aprender de manera vivencial. Hoy en día cuando veo un cielo estrellado, me sigo emocionando.

Veo al cielo y al mar como a dos homónimos pero diferentes, tan llenos de misterios que desconocemos, porque no es sólo lo que vemos en ellos o a través de ellos a simple vista, sino todas las extrañas maravillas que ocultan, como peces extraños o la luna que maneja marejadas o calma mariana, o la aurora boreal que aparece como si la magia hubiera llegado al cielo, o la oscuridad de los abismos de los mares que albergan peces que parecen surrealistas o las ostras que son casa para perlas preciosas.

“La Perla” es una novela corta del escritor norteamericano John Steinbeck, publicada en 1947. La novela trata de un pescador de bajos recursos que encuentra una perla de valor incalculable por su tamaño, lo cual lleva a una serie de sucesos que se ven reflejados en los valores éticos y morales entre personas ricas y pobres. Es una lección de amor a la familia y a la necesidad de responder a la sociedad para lograr desapegos materiales que proporcionan riqueza y tristeza.

A Julio Verne, al igual que a mí, le gustaba jugar en los muelles. Se dice que desde niño le intrigaba el mar pues al vivir a las puertas del océano, imaginaba historias de calamares gigantes, de tormentas en altamar, así como ataques piratas, luchas contra monstruos marinos o fotografías del fondo del mar tomadas desde el Nautilius. Se dice que siendo un joven de trece años, se subió a un barco que iba rumbo a la India, para trabajar y ahorrar dinero para comprarle a su prima Caroline un collar de perlas porque estaba enamorado de ella, pero cuando su madre se dio cuenta que Jules se había embarcado, pegó de gritos desde el muelle llamando así la atención del padre de Jules, quien con gran esfuerzo alcanzó al barco y bajó a su hijo para regresarlo a tierra firme.

Cuando Julio o Jules tenía 6 años, fue que se fascinó por el relato que su maestra de primaria les contó sobre su marido que era marinero pero que desde hacía 30 años no sabía de él; ella estaba segura que había naufragado en alguna isla y que vivía como un Robinson Crusoe.

Julio Verne fue un escritor francés que nació el 8 de febrero de 1828, considerado como el fundador de la moderna literatura de ciencia ficción, además de un escritor futurista que anticipó inventos científicos y de ingeniería, pues narró historias en las que incluía, submarinos, helicópteros y viajes a la luna en naves espaciales, entre otros.

“La vuelta al mundo en 80 días” trata de Phileas Fogg que es un millonario caballero inglés que invierte la mitad de su fortuna para dar la vuelta al mundo en 80 días, acompañado por su atlético mayordomo. Fogg es obsesivo con la puntualidad (buena fama que tienen los ingleses en este tema, y yo también) y viaja contra reloj pero va retrasando el viaje debido a que lo sigue el inspector Fix porque cree que Fogg es el responsable del robo del Banco de Inglaterra.

“Veinte mil leguas de viaje submarino” trata de unos marinos que zarpan para capturar a un monstruo marino, pero resulta que este supuesto monstruo es un submarino que maneja el capitán Nemo.

“Los hijos del Capitán Grant”; esta historia trata de El Duncan que es una embarcación que zarpa en busca del Capitán Grant que naufragó en los mares australes y que ha sido capturado, noticia que llega en un confuso mensaje que viaja por el mar dentro de una botella encontrada en el vientre de un enorme pez.



#LFMOpinion
#Espejos
#Memorias
#Literatura
#Leer
#BuenosLibros
#JohnSteinbeck
#JulioVerne

ARTICULOS RELACIONADOS

  • 11/05/2019
    La primera vez que leí en la calle un anuncio que decía: se automatizan zaguanes, me...
  • Me acuerdo que cuando era joven tenía amigas con uno o varios Makech como mascotas; mi...
  • Cuando de niño pasas tus vacaciones entre islas, playas y ranchos, se adquiere una...
  • 13/04/2019
    Un propósito es la intención de hacer o dejar de hacer algo; es un objetivo, una meta...

APOSTILLA

¿A quién le ha pasado que de niño le contaron alguna historia de miedo que involucraba algún espejo que al mirarlo a oscuras se podía aparecer algo así como un fantasma?

TITULARES

LO MÁS DESTACADO

FACEBOOK

TWITTER

Todos los derechos reservados por LFMOpinión Copyright © 2019 | Powered by CSI Cyberside Soluciones Integrales - México