INTERNACIONAL

El fracaso del Yerno Carnal

El fracaso del Yerno Carnal

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El orden mundial al que le apostamos no pagó.

Detrás de la retórica rusofóbica existe una conciencia, muy cierta, de que el orden político unipolar al que México decidió entregarse en las últimas décadas se tambalea.

Nuestra política exterior, hasta hace poco, había sido sabía y eficiente. No sucedía lo mismo, por supuesto, en política interior, pero ese es otro tema, México supo navegar muy bien las aguas del mundo bipolar de la guerra fría, pero una vez guiados por economistas y presidentes formados en el extranjero quizá le apostamos demasiado a que el poder estadounidense jamás se tambalearía.

La verdad que anuncia la retórica neomacartista es, ya no sólo el inicio una nueva guerra fría empezada por el propio Estados Unidos cuando rompió el pacto de no proliferación nuclear, y por la política expansionista de la OTAN, sino señal de que Estados Unidos está perdiendo la carrera.

No han pasado ni cincuenta años de la caída del muro de Berlín y la supremacía norteamericana ha perdido su control político sobre el mundo. Y México en el peor momento decidió entregarse.

El orden mundial al que le apostamos no pagó.

Las consecuencias reales de la política exterior mexicana de las últimas administraciones apenas están comenzando a tener efecto y las vamos a sufrir muchas décadas, porque nos comprometimos a muerte con un imperio que se desploma.

Con la administración de Peña Nieto pasamos plenamente a ser un estado vasallo, qué mayor prueba que nuestro ejército peleando su guerra contra las drogas. Lo dijo antes de las primeras rondas de renegociación del TLCAN el ministro de economía canadiense, Estados Unidos tiene a México agarrado de los pies colgando del techo de un edificio. Hay que recordar la historia del declive de Roma para ver de qué son capaces los imperios cuando agonizan y la terrible suerte que le deparan a sus súbditos más allegados.

Para colmo, el mismo entreguista que nos puso en esta situación, Videgaray, está ahora a cargo de negociar la dignidad y la prosperidad de México frente al país del norte. Ha hecho claro un papel lamentable y ahora la única excusa que tenía para justificar su cancillería, la de ser carnal del cuñado de Trump, se le acaba de esfumar porque Kushner ha perdido su nivel de autorización en el régimen americano. Todo apunta a un distanciamiento entre él y Trump. Así que la estrategia del cuñado carnal, sorprendentemente para ellos, no funcionó.

El nepotismo en el que se ha amparado el régimen mexicano para resolver todos los asuntos delicados del país ha demostrado ser un fracaso tremendo en todos los planos, más que nada porque en su caída en picada ya no encuentran carnales en ninguna parte, y tristemente el peor de sus fracasos quizás sea el de la política exterior.

Esta administración no ha sido más que para poner en ridículo a nuestro país en el escenario internacional. Los desplantes de ambos mandatarios hace unos días, el "are you crazy?" y la torpeza de "el muro no es un gesto amistoso", hablan de que las negociaciones, que son secretas (que no se nos olvide, porque no deberían serlo, en especial por la mala fama de ambas administraciones), acaban de chocar con pared.

¿No será ya hora de darle el trabajo a alguno de nuestros grandes diplomáticos y regresar al economista al lugar de donde vino?

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Luis Rodrigo Farias

Luis Rodrigo Farias

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