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Los hombres clave

Foto: lfmopinion.com


Morrow y Burke

El P. BURKE Y EL EMBAJADOR MORROW: LOS HOMBRES CLAVES.

Hemos señalado que la presión de la opinión pública internacional ejerció una influencia decisiva en el Vaticano para así intentar poner fin a la persecución en México. Con una intervención diplomática y discretas estrategias, logran llegar a los intereses del Presidente Coolidge, por medio del delegado Apostólico y la jerarquía eclesiástica de aquel país, en común acuerdo con el Episcopado mexicano. La idea central es frenar diplomáticamente a Calles, vía la presión financiera y los préstamos que México requería y ganar así al electorado católico en los Estados Unidos y forzar a que cesen las injusticias. El embajador opta por buscar la confianza del presidente Calles y establecer una aparente amistad con matices de un supuesto apoyo a sus poliíicas. Por lo que la opción por la oración y no a las armas, se ve reforzada por la intervención diplomática. Que a propósito de este recurso el Vaticano llegó a tener ejércitos, pero aprendió que las negociaciones son más efectivas que las batallas, así que mientras el pueblo católico ora, la jerarquía eclesiástica hace política diplomática de alta escuela.

Continuamos con el relato que hace el Delgado Apostólico de México, radicado en los Estados Unidos al Secretario de Estado de su Santidad: "El embajador Morrow, que antes de ser denominado, pertenecía a la Banca Americana, conocía muy bien la situación financiera de México y pudo lograr hacer comprender al Gobierno Mexicano que debía someterse con docilidad, si no quería morir de hambre. Y por supuesto que la semana pasada por voluntad de Calles, el Congreso ha modificado las leyes referentes a la propiedad extranjera en México. Para encubrir esta se organizaron fiestas, giras amigables de Calles con Morrow, en ocasión al vuelo Pan Americano del Aviador Linderbergh...

“Es cierto que la Administración Republicana de Coolidge podrá sacar ventaja en el proceso electoral, y por ello el secretario de Estado insiste al P.Burke que el Gobierno oficialmente no sabe nada y que se trata solamente de unas ideas personales del Sr. Morrow.

“De parte del Gobierno Mexicano, se tiene ya una muestra de sus deseos de arreglar la cuestión en la propuesta del Sr. Mestre en las conversaciones del General Obregón con Mons. Obispo de Brooklyn. Ese deseo se hará cada vez más fuerte al paso del tiempo, por el hecho de que el Gobierno de Calles está obligado a pedir nuevos préstamos y ya se ha acercado a Morrow para unos oportunos consejos. Ahora no hay Gobierno que no sepa que para obtener un buen crédito en la Banca, antes que nada tiene que poner en paz a su propio país.

“Ya todo considerado y después de haber pedido consejo a algunos Obispos pertenecientes al Comité Administrativo del N.C.W.C creo oportuno permitir al P. Burke de dirigirse a la Habana para hablar con el Sr. Morrow. Coincide con la opinión de Mons. Díaz a quien el Santo Padre le ha dicho que está bien dejar toda puerta abierta para tratar cualquier asunto porque, se entiende, que se deja a la Santa Sede tomar las decisiones importantes. De esta manera, para que el P. Burke pueda realizar mejor su comisión creo oportuno darle algunas instrucciones con el propósito de que le sean útiles en su conversación con el Sr. Morrow. Lo demás el P. Burke está muy bien enterado de la situación mexicana desde el inicio de la persecución religiosa.

“No se trata su Eminencia , que desde un es más de un como dice el P. Burke al Sr. Olds, para hacerle comprender que no se trata de resolver la cuestión en pocos días." (SCAES Messico, 1928-1929 Pos. 521 P.O., Fasc. 228 p, 6) SECRETA INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE COOLIDGE.

DE CÓMO EL SUBSECRETARIO DE ESTADO NORTEAMERICANO INTERVIENE EN SECRETO EN LOS ASUNTOS DE LA PERSECUCIÓN.


El 20 de Diciembre de 1927 envía su primer memorándum el Padre Burke, a quien reconocemos como el secretario del N.C.W.C. Y que ha recibido la autorización para ir a conversar con el embajador Morrow en la Havana. Aquí lo que relata el padre: "Me ha hablado por teléfono esta mañana el Sr. Olds, subsecretario de Estado en el Departamento de Estado, quien deseaba verme de inmediato. Llegué a su oficina como a las 10:30.

“El Sr. Olds me comenta antes que nada, que luego de nuestra conversación de ayer, en relación al Arzobispo Orozco, de inmediato se puso en comunicación con el Embajador Morrow en la Ciudad de México. Debido a las fiestas con motivo de Lindbergh, no había podido hablar con Morrow antes de la tarde. Cuando ha hablado con el Sr. Morrow le dijo que el P. Burke había hecho fuertes protestas al Departamento de Estado para evitar una posible ejecución sumaria del Arzobispo Orozco por parte de los soldados de Calles. El Sr. Olds le comenta a Morrow que el P. Burke habló largamente del Arzobispo Orozco, sobre su desempeño con el pueblo a él encargado y bien correspondido en el amor como fiel Pastor: que Mons. Orozco ha sido como un Cardenal Mercier para México y que todo el mundo civil se encolerizaría de indignación si fuese asesinado vilmente, especialmente los católicos de los Estados Unidos que se resentirían inmensamente, y no sólo los católicos sino todos aquellos que no tienen prejuicios contra la Iglesia: que el Santo Padre ha hecho un constante llamado contra la tiranía de Calles y que si los Estados Unidos permitieran el asesinato de Mons. Orozco, sin tomar las medidas preventivas, sería como dar cumplimiento ha tanta falta de humanidad. El Sr. Olds además le dice a Morrow de presentar el asunto al Presidente Calles y decirle que, en el caso de que fuera capturado Mons. Orozco, se debe de conservar su vida. El Sr. Olds también le menciona a Morrow que el P. Burke sugiriera invitar a Mons. Orozco, cuando se considere prudente, a cruzar la frontera y venir a los Estados Unidos. El Sr. Morrow le responde al Sr. Olds que hablará de inmediato con el Presidente Calles, y agrega que considera óptima la sugerencia de acompañar a la frontera a Mons. Orozco.

“El. Sr. Olds me hace ver que Morrow tendrá éxito en su desempeño ante el Gobierno Mexicano.

“Al terminar esta primera parte de la entrevista con el Sr. Olds me dice que me debe hacer una confidencia de las que muy raramente se hace en el Departamento de Estado. (Debo decir que en las otras entrevista realizadas con el Sr. Olds, siempre me he hecho acompañar con uno de mis colaboradores, el Sr. Montavon, en esta ocasión el Sr. Olds me dice claramente por teléfono que fuera sólo y sin compañía).”

Veremos lo que le confesó.

(SCAES, Messico, 1928-1929, P521 P.O. Fasc. 228 p. 7-8)

LA INFORMACIÓN ESPECIAL QUE LE COMPARTE EL SR. OLDS AL P. BURKE.



“Me entregó la carta: eran cinco páginas escritas a máquina, y comenzaba con el recuento de las indignaciones que había ocasionado en México el asesinato del Padre Pro Juárez, acusado de haber participado en el complot para asesinar a Obregón. Morrow hablaba de las diferentes corrientes de opinión sobre este hecho, resumiéndolas así:

“Muchos prominentes católicos dicen que el sacerdote no había participado en el complot: que esto había sido organizado por los enemigos políticos de Obregón, siendo parte del actual Gobierno Mexicano, los que para salvarse a si mismos habían echado la culpa a los católicos.

“Los amigos y simpatizantes de Calles dicen que se trataba de un verdadero complot católico: que, después de lograr asesinar a Obregón, se tenía en mente asesinar también a Calles: que el sacerdote si había formado parte en el atentado a la vida de Obregón.

“La opinión intermedia sostiene que el sacerdote no formó parte del complot, a pesar de tener simpatía con los revolucionarios habiendo hechos colectas de dinero para proporcionar las armas.

“Morrow admitía que el asesinato del sacerdote había llevado al colmo la indignación contra el Gobierno de Calles. Más sin embargo, señala Morrow, en la situación Mexicana hay muchos aspectos que el no alcanzaba a comprender. El se refería al propósito de la gira hecha alrededor de México acompañado del Presidente Calles que lo había invitado a ver las condiciones en México. El comprende, así escribió, que los católicos tanto de los Estados Unidos como de México no habrían aprobado su forma de actuar, pero el no tenía alternativa: se podía ofender al Gobierno Mexicano ante el cual estaba acreditado y eso no lo podía hacer. Entonces relata haber viajado en tren junto a Calles bajo una fuerte escolta de soldados. Sin embargo cuando Calles bajaba del tren, como sucedió en Aguascalientes, se podía ver a Calles, que sin guardias, pasaba atreves de la gente que lo aclamaba. Hasta un prominente Señor Católico, propietario de una gran Hacienda, en la cual había una Iglesia de su propiedad, no obstante que Calles no lo conocía, se presentó con él y lo invitó a comer y junto con el también muchos católicos quienes le presentaron un homenaje al Presidente.

“Algunos católicos Mexicanos, acompañados de un sacerdote, se presentaron a la Embajada Americana en la Ciudad de México, exigiéndole a Morrow que protestara por el asesinato del sacerdote. Morrow, así decía en la carta, se negó hacerlo. Les dijo a aquellos señores que el no haría nada que tuviera carácter de intervención de parte del Gobierno Americano, que se habían venido con esa esperanza, no hacían otra cosas que hacer suposiciones. Morrow dice que habría podido hacer algo por la vía no oficial, pero no en calidad de Embajador. Los Ministros de Holanda, de Francia y de Argentina se acercaron a Morrow para manifestar su indignación por la ejecución del sacerdote. El Ministro de Inglaterra había pedido instrucciones a su Gobierno en Londres, y le comunicaron no hacer nada.”

Continuamos con las revelaciones

SE REVELA ALGO DE LA RELACIÓN ENTRE EL EMBAJADOR MORROW CON EL PRESIDENTE CALLES

En la carta que le compartió el Subsecretario de Estado, el Sr. Olds en la conversación confidencial con el P. Burke (SCAES, Messico, 1928-1929, Pos 521 P.O. Fas. 228, p9-10), le decía que “ya se sentía el buen efecto de su conversación con Calles, por el hecho de que ya había una cierta disminución de algunas de las medidas más severas. Morrow contaba haber tenido recientemente una conversación no oficial aunque amigable con Calles, en la cual le señalaba que el bienestar de México y su nombre y cara ante el mundo entero requerían que le pusiera fin a la persecución religiosa y se buscará un acuerdo sobre esta cuestión. Calles le respondió que la Iglesia Católica estaba en su contra que los Católicos eran unos rebeldes y que el intentaría acabar con la revolución a cualquier costo.

"No obstante, continuaba Morrow en la carta, yo creo que si un sacerdote americano, como por ejemplo el P. Burke, viniera aquí a México a hablar con Calles, se podría conseguir un acuerdo." Este acuerdo, según Morrow, debe de obtenerse mientras Calles está en el poder sin esperar la elección de Obregón, si es que llega al poder en el Noviembre próximo.

“Después de haber leído la carta le dije al Sr. Olds que contenía muchas noticias que hasta ahora desconocía. ‘¿Ha leído la última parte de la carta?’ Me pregunto Olds: Sí le respondí, sobre la propuesta de que yo vaya a México para una misión así, esta fuera de cuestionarla", le agregue que yo no estaba en la posición de ni siquiera hablar acerca de tal propuesta. Entonces le hice comprender al Sr. Olds cuál podría ser mi posición y cuál la de Secretario General del Comité Administrativo de los Obispos Americanos en la "National Catholic Welfare Conference". Los que me habían encomendado de hacer llegar al Gobierno de Washington las justas demandas de los católicos Mexicanos, y que en consecuencia había siempre reportado al Gobierno la justa indignación de nuestros católicos americanos contra la persecución de Calles, revelando que una persecución así es verdaderamente dañina a los intereses de los Estados Unidos.

"Esta es la esfera de trabajo del Comité Administrativo del ‘National Catholic Welfare Conference’ y cualquier relación que el mismo Comité tenga o yo en su nombre con el Gobierno y sus oficiales no podría exceder los límites de tal esfera.

"El Sr. Olds admite que el Gobierno y los oficiales del Departamento de Estado comprenden bien su posición, y señala que la idea había surgido del mismo Morrow."

De esta forma se empieza a urdir el plan del Embajador en México, para lograr una conversación entre un Sacerdote Americano y el mismo Presidente Calles.


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