POLÍTICA

En sus propias palabras

En sus propias palabras

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¡Qué mejor que uno de ellos como intérprete! Pablo Gómez, en sus propias palabras, nos obsequia con meridiana claridad el fondo, la trascendencia, la seriedad y el propósito del linchamiento del momento. Cuando la Corte conminó a nuestros legisladores, prestos en su mayoría a la denostación - propia y ajena-, a que precisaran el objeto y causa por los que creen deba intervenir en el caso Puebla, Gómez aseveró: “Nosotros simplemente le estamos remitiendo los indicios que tenemos de un ESCÁNDALO NACIONAL, y yo creo que la Corte debe dar su esfuerzo, su participación, para esclarecer lo que está detrás de este GRAN ESCÁNDALO. Eso es lo que está pidiendo la Cámara de Diputados y el Senado. “Ni siquiera un lapsus mentus, sólo la escueta verdad: no hay delito o violación a perseguir, sólo existe escándalo a explotar. Preguntado que fue: ¿Motivaron y fundamentaron bien la solicitud? Solito dijo: "La motivación es pública. No acepto que la Corte viva en una torre de Babel ¿Qué no se dan cuenta de lo que está pasando en su país? Que prendan la televisión, el radio, que lean los periódicos o que le pregunten a sus vecinos."

Vayamos por partes: ¿Qué está detrás de este gran escándalo que no sea, precisamente, el escándalo mismo y su vil propósito de medrar electoralmente de y con él? La Corte no está para dar esfuerzos y participaciones a “escándalos”, sino para aplicar la ley; ergo, debe haber una violación a ella para que proceda, no solamente un “escándalo”, por grande que éste sea. Quienes viven en una torre de Babel son nuestros partidos, el Presidente -por supuesto- y los medios. ¿Qué está pasando en el país? Que el “escándalo” ha suplantado a la realidad, rige la agenda política, abarca todo el espacio de discusión en detrimento de los verdaderos problemas, ha envilecido el clima político, denigrado nuestra democracia y violentado toda garantía de derechos, vida privada y racionalidad social.

A riesgo de ser mañana acusado de miembro de una conspicua red de pederastas, debo decir que tengo para mí que en todo esto hay mucho de explotación electorera de un drama real y doloroso como es la explotación sexual de menores, drama que en este “gran escándalo” aparece sólo como coartada para medrar al máximo con el aspecto político y el golpe electoral, haciendo así una nueva explotación, ésta mediática y electorera, por sobre la sexual de los menores. En iguales circunstancias, se antoja que en esta puesta en escena hay mucho de enmascaramiento de la realidad y de su propósito verdadero, como cuando se grita ¡Al ladrón, al ladrón! para ocultar al verdadero malandrín.

Que no se lea en esto defensa alguna de quienes explotan sexualmente a los menores, pero que sí como denuncia de aquellos que han aprovechado este drama de lesa humanidad con intencionalidad tan bajuna y deleznable como lo es el medro electorero. Gómez creyó que los Ministros de la Corte iban a obsequiar sus desplantes y disparates como en su momento lo hizo el IFE de Woldenberg dando entrada y fincando sanciones sobre una denuncia hecha de recortes de periódico.

Se equivoca, los Ministros, a diferencia de aquellos Consejeros, sí saben derecho, lo respetan y se respetan a sí mismos. Al gobernador de Puebla ya lo juzgaron y condenaron mediática y políticamente, cuando lo único que se le tiene probado es un lenguaje cuestionable en una conversación privada, lo demás -que es precisamente lo que la Corte quiere le expliciten los rijosos legisladores- habrá que probarse ante autoridad competente y bajo el debido proceso de ley, a menos que estemos dispuestos de tirar por la borda el Estado de Derecho con tal de defenestrar al adversario y entronizar el escándalo.

Y ya que el señor Gómez habla del gran escándalo, bien haríamos también en investigar quién lo creó, quién lo alimenta, qué esconde y cuáles son sus propósitos. Ahí sí puede haber una gran falta a la ley, a la ética y a la ciudadanía. La Corte hace bien, alguien tiene que hacer una petición de principio y de sensatez en esta locura de escándalos desbocados que carcome las entrañas de nuestra dolida Nación. ¿De qué se acusa, con qué pruebas? ¿De escándalos?

Con el mayor de los respetos a Gómez y "pejedistas" irredentos: La Corte no está para participar en escándalos, menos para ser comparsa de sus denostaciones electoreras.

PS.- Esta no es una defensa más que del Estado de Derecho. De nada más. Bien hará Gómez en preguntar a sus vecinos qué diablos es eso.

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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. La primera es una opción binaria: se es o no se es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que se es. Mejor dicho, descubrir lo que se es, porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Siempre somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento.

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