DE LO COTIDIANO A LO CLÁSICO

Richard Branson

Richard Branson

En bachillerato teníamos un profesor de música que era muy estricto, que quería que entendiéramos y aprendiéramos a escribir las notas musicales en las líneas de las hojas del cuaderno pautado, y que hiciéramos con las manos los movimientos precisos como lo hace un director de orquesta. “Que flojera aprender eso” pensaba yo cuando nos mandó a mí y a mis amigas a examen extraordinario; ni hablar, me parece que estuvo bien merecido el mega castigo. Y ahora entiendo al estricto profesor al que le fascinaba la música y que era un experto en el tema pero que obviamente no nos lo supo transmitir en la que fuera nuestra edad de la punzada.

La música me encanta, me relaja y me acompaña en reuniones o sola o cuando pinto o mientras manejo. Hay tres obras musicales que me hechizan y me siguen poniendo la piel de gallina cuando las escucho:
La Sinfonía n. °9, también conocida como “Coral” del compositor alemán Ludwing van Beethoven. “Oda a la Alegría” es una obra que fue escrita por el poeta Friedrich von Schiller en 1785 y que en 1793 a los 23 años de edad, Beethoven musicalizó y más adelante incorporó a su sinfonía n. °9, su última sinfonía, cuyo movimiento final es para coro, de ahí que también se le llame “Coral”. Parte del famoso “Himno a la alegría” es el Himno de la Comunidad Europea.

Otra pieza que disfruto y vuelvo a disfrutar cada vez que la escucho es “Invierno” de las “Cuatro estaciones”, compuesta por Il prete rosso o El cura rojo, compositor, violinista, profesor y sacerdote católico veneciano mejor conocido por su nombre de pila, Antonio Lucio Vivaldi.

Y también el Kanon und Gigur in D-Dur für drei violinen und Basso Continuo, conocido como “Canon”, que fue una obra compuesta en 1680 por el compositor alemán Johann Pachebel. Cuando escucho el Canon de Pachebel en alguna ceremonia religiosa, me llena el alma, así de bonito lo siento.

Pensando en Canon me acordé de un libro que me recomendaron hace años, llamado “Canon” de Federico Reyes Heroles, que trata de una pareja que en algún momento de su matrimonio que aparentemente era “perfecto”, cae en el aburrimiento y en la rutina de lo cotidiano, factores que los llevan a distintos tropiezos. Recomiendo esta lectura porque el libro tiene un estilo diferente.

Hay géneros musicales que pueden ser tan distintos unos de otros y que podemos reconocer con facilidad al escucharlos, como: música clásica, jazz, salsa, tango, rock o por ejemplo reggaetón; y hay otros géneros que no entiendo ni me gustan, como: música techno, electrónica, house o garage house (tipo ponchis, ponchis) o rack. Hay otras melodías súper famosas porque no sé por qué las escogen para ponerlas en elevadores, consultorios, en una llamada en espera como la música de “El golpe”, o como la pieza que se tocaba en los pianos de Shakey´s pizza.

¿A quién le ha pasado que en un restaurante o en la calle o en algún lugar se encuentran con algún famoso-a y como que lo voltean a ver disimuladamente pero no lo dejan de ver? A mí me ha pasado (humildemente les platico), que he visto en persona a Huey Lewis, a Claudia Shiffer, a Mitchell Pritchett (personaje de Modern Family), a Richard Gere y a Richard Branson.

Hace tiempo estábamos cenando en Tulum en un restaurante y en la mesa de junto estaba el multimillonario británico Richard Branson. No recuerdo con quién estaba él ni cómo iba vestido pero me encantó la idea de que estuviera en playas mexicanas disfrutando al igual que otros turistas, de las bondades de nuestro país y sus platillos culinarios. Richard Branson es el 12º. hombre más rico de Gran Bretaña, que vive en una isla de 300,000 m2 llamada Isla Necker, de su propiedad, ubicada en las Islas Vírgenes Británicas. A este magnate se le conoce como una de las personas más influyentes en el mundo o sea es un influencer que debido a su dislexia abandonó la escuela a los 16 años de edad para fundar la revista “Student”; más tarde su negocio consistió en comprar discos de segunda mano, que guardaba en su coche, el cual usaba como tienda, y más adelante abrió una tienda de discos en Londres, con el nombre de “Virgin Records” y más adelante como “Virgin Mega Stores”. En la actualidad es socio mayoritario de Virgin Group, grupo compuesto por más de 60 empresas trasnacionales, que generan alrededor de 24 mil millones de dólares en ingresos anuales, y que emplea a miles de personas en 35 países; además de que Branson es considerado como uno de los filántropos que más recursos aporta para diferentes causas.

Hay sobre todo tres anécdotas de él que me encantan:
- Cuando vendió su tienda de discos, de manera apacible reconoció que su amigo Howard Schultz (de Starbucks) lo había superado, pues mientras Branson vendía discos y regalaba café, se puso de moda vender café mientras se escucha música. Igualmente le sucedió con Apple, pues mientras Jobs daba la revolucionaria opción de bajar todo un álbum de música o canción por canción en un aparatito, Branson seguía vendiendo álbumes completos en acetato y CD, reconociendo más adelante que no tuvo la visión de modernizarse en este tema.
- Cuando fundó Virgin Atlantic y más tarde Virgin Galactic (línea espacial), contrató a un piloto especialista que había perdido ambas piernas en un ataque aéreo; lo contrató porque este experto en aviación seguía piloteando y lo hacía con el que después se convertiría en el famoso lema de: “Al infinito y más allá”.
- La CEO de sus hoteles es una mujer, pues afirma que es la mujer quien se fija en los detalles más sutiles como arreglos de flores, decoración de las habitaciones, peinado, limpieza y uniforme del personal, servicios como masajes y faciales, presentación de comida en diferentes platillos, etc.

La filosofía de vida de Branson ha sido divertirse mientras persigue sus retos, no rendirse si fracasa ni dormirse en sus laureles. Les recomiendo leer: “El estilo Virgin” de Branson.

Otro famoso inglés que no durmió en sus laureles fue el líder británico Winston Leonard Spencer Churchill (Palacio de Blenheim, 30 de noviembre de 1874 – Londres, 24 de enero de 1965). Churchill desempeñó grandes cargos. Cuando fue primer ministro británico, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1953, premio con el que algunos grupos literarios no estuvieron de acuerdo pues fundamentaban que no se merecía ganar el Premio Nobel de Literatura sólo por haber escrito discursos, por ser buen orador y por haber escrito su biografía en seis volúmenes. A este emblemático personaje británico también se le reconoce en las fotografías en las que aparece con traje oscuro, corbata de moño, bastón y sombrero estilo homburg. Se dice que fumaba alrededor de 8 puros al día de la marca Montecristo, pero sus favoritos eran los Romeo y Julieta, habanos cubanos, elección que dicha marca tomó para lanzar al mercado los habanos llamados Romeo y Julieta Wide Churchills, con un precio por unidad de aproximadamente 12 euros. La música no era uno de los grandes pasatiempos de este político, estadista, historiador y escritor británico, la pintura naif, sí. “The blue room at Lympne” es una de las pinturas que me gustan de él.

El arte Naif lo realizan artistas autodidactas; entusiastas que no se dedican a la pintura como profesión sino que realizan su obra de manera espontánea y simple. Cuando fuimos niños todos pintamos arte Naif.


Laura Acosta

Laura Acosta

Desde niña asistí a clases de pintura; de adulta he estudiado en diferentes talleres de arte, técnicas como grabado en placas de acero, monotipo en acrílico, distintas técnicas de pintura y dibujo. En la actualidad pinto, expongo mi obra e imparto clases de pintura. Otra de mis grandes pasiones es la literatura. He estado en diplomados y talleres de poesía, cuento fantástico y clásico y creatividad literaria; en este último aprendí a leer varias de las obras consideradas clásicas, y he colaborado en la elaboración de libros de arte, en el área de dinámicas para alumnos de secundaria. Así mismo doy clases de literatura y lectura de novela y cuento, a adultos.

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