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La penumbra

La penumbra

Foto Copyright: lfmopinion.com

Año nuevo

Los primeros días de enero son propicios para hacer un recuento de daños y nuevos propósitos. Es este el primer año de los nuevos veinte del nuevo siglo. 2020 es, además, bisiesto, de 366 días de duración. Es un año penumbra, donde hay poca luz, pero no se llega a la oscuridad total, o, en cambio, ya se salió de las profundas tinieblas. Es la sombra débil que existe entre la luz y la oscuridad.

En la penumbra vemos contornos, imaginamos obstáculos y peligros, pero no los alcanzamos a distinguir plenamente por falta de iluminación suficiente. Los débiles visuales viven en la penumbra de lo cotidiano. En algunos la nebulosa visión ha obligado a desarrollar aún más el olfato, el tacto, el gusto, el oído.

Así sumamos con optimismo nuevos propósitos sin poder evaluar plenamente las dificultades para su logro, por falta de información completa, pero podemos usar mejores instrumentos de análisis.

En efecto, en 2020 el país crecerá, pero no lo suficiente. Las decisiones de inversión privada nacional, siguen en modo esperar a ver si les convencen las políticas públicas. Y Romo y Slim suman esfuerzos de promoción e identidad innovadoras.

Vemos en la penumbra un mejor horizonte que depende de cumplir lo que se ofrece, de ser consecuentes con lo que se dice y sumar esfuerzos para el bien común.

A finales de año sabremos con certeza si el esfuerzo nacional ha valido la pena. Si es verdad que podemos avanzar sin endeudamiento, sin nuevos impuestos. Si los aumentos en los salarios mínimos son palanca de bienestar sin inflación; si los programas de bienestar, tienen un efecto multiplicador, para sacar de la pobreza a los más pobres marginados y elevar la calidad de vida de amplios sectores de la población… en forma continua y permanente. Si el combate a la corrupción se refleja en bienestar para las mayorías.

Las condiciones internacionales y particularmente con nuestros vecinos del norte, serán determinantes para desenmarañar la hebra del nudo de violencia, inseguridad, comercio e inversión. Vienen tiempos complicados y críticos para México y el presente régimen, dada la necesidad cotidiana de utilizar el punching bag tradicional para sumar o restar adeptos en la campaña presidencial que se avecina entre un Truuump fortalecido a pesar del capítulo sui generis del ‘ impeachment’ de los demócratas, sin mayoría en el Senado; y un candidato opositor que no se ve con fortaleza suficiente para evitar la reelección del republicano disfrazado. Es un ambiente de penumbra reconocida donde los malos seremos siempre los mexicanos, a pesar de los esfuerzos y coordinación del verdadero embajador académico de México en los EUA y el yerno preferido condecorado. Mientras que la embajadora Bárcenas está condenada a enterarse de las letras chiquitas por la propia prensa de Washington.

La estrategia contra la inseguridad y la violencia y sus resultados estará en todas las mesas y conversaciones de los mexicanos, sean o no mañaneras. Cada día habrá menor paciencia del respetable para aplaudir sólo buenas intenciones.

El tráfico de droga hacia el mayor mercado nacional de consumo del mundo, seguirá en aumento, porque así conviene a los grandes capitostes que hacen negocio y cobran de todo en oro…

Como escribiera el gran Quevedo: “Y pues es quien hace iguales Al rico y al pordiosero, Poderoso caballero es Don Dinero… Más pues que su fuerza humilla Al cobarde y al guerrero, Poderoso caballero es Don Dinero… Pero pues da autoridad Al gañan y al jornalero, Poderoso caballero es Don Dinero.”

Este año será también del nuevo tratado trilateral, México-Estados Unidos-Canadá, al gusto del imperio con énfasis en condiciones de competencia laboral y operaciones más limpias no contaminantes. Con inspectores o páneles. Quién paga manda.

Lo ideal sería diversificar nuestra dependencia, pero no será posible por el clausulado del propio tratado. En la disputa por la nación, Tello y Cordera lo advirtieron hace años… y no hay vuelta atrás.

Es imprescindible que el gabinete en general se aplique más con resultados precisos. La crítica es feroz y permanente: “¿Cuántas obras ha inaugurando López. Cuántas escuelas ha inaugurado López. Cuántas carreteras ha construido López. Cuántas fábricas nuevas han abierto en México. Cuántas ciudades mejoraron su seguridad?... Y los adversarios están enquistados en todas partes, periodismo, cámaras, a la luz del día, embozados, disfrazados, caricaturizados, inclusive en el propio Instituto Nacional de Transparencia, al acecho de negocios privados con recursos públicos.

Otro ejemplo del área de penumbra al que me refiero es la distancia entre un ejemplar dictamen con cobertura nacional y a todo color y su operación diaria. Me explico: se trata de ayudar a los supervivientes nacionales a cubrir los gastos para repatriar los restos mortales de compatriotas fallecidos en el extranjero, especialmente en los EUA. Pues bien, la idea es impecable. Sólo que no hay presupuesto asignado, Hágale como quiera, no hay, no hay, no hay. Y mientras, el muerto se descompone poco a poco en el surrealismo mexicano que dicen que André Bretón festejó.

Otro ejemplo, con el diferendo con Bolivia, dígase lo que se diga, nos estamos alejando más del sur y si Evo no regresa como parece desde la penumbra, habremos perdido un momento diplomático para aprender a no inmiscuirnos en lo que no es nuestra estricta responsabilidad. Ahora que si se da el milagro de que regresen los evistas habrá litio para rato con destino a México y el mundo exterior del mexicano será mejor.

Tal vez sea tiempo ya de revisar y mejorar los objetivos y funcionamiento del Banco Central y no sólo hacer énfasis en el control de la inflación sino en el crecimiento y desarrollo. Ahí están las reservas internacionales que pueden tener en teoría un mejor y más productivo impacto en la inversión de alta productividad e imprescindible necesidad social. ¿Por qué cerrarnos al cambio, cuando otras naciones están innovando en esta materia y utilizando óptimamente recursos relativamente escasos? ¿Será permanente el miedo a los inconvenientes de una economía abiertamente dolarizada y dependiente… aún más? ¿Podremos en la penumbra evaluar los beneficios de las reservas más allá de la comodidad de políticas tradicionales de contención de precios?

En síntesis, en 2020 urgen mejores resultados de gobierno. Educación de calidad, laica y gratuita con reconocimiento internacional. Un Pemex moderno, incorporado como empresa ejemplar y de competencia internacional. Seguridad y reducción de la violencia. Incremento en la producción y productividad. Más empleo productivo. Más turismo. Mejores vías de comunicación. Mejor distribución del ingreso y la riqueza.

El gobierno de la República, a mi entender, tiene la obligación de cumplir con la Constitución. Ese es el mejor plan de desarrollo. Ni más ni menos. Nada discriminatorio, a pesar de enfrentar piedritas y rocallosas cordilleras de gobernadores de oposición.

Olvídense de campañas moralizantes, religiosas y homofóbicas tipo primeras comuniones y con aplausos o chiflidos del graderío, mientras más retrógrado más ruidoso.

Intentemos trabajar en 2020 para salir de la penumbra. Unidos, sin aspavientos, incluyentes, sin exorcismos, como se merece la diversa sociedad mestiza de mexicanos de este nuevo siglo caracterizado por los modernos chips tecnológico-científicos de progreso y el orgullo por nuestra historia que ha costado tanto esfuerzo para consolidar avances y vivir mejor día con día, aún con profundas diferencias sociales. Con pasión y compromiso trabajemos en la reconciliación nacional con la fortaleza y claridad de nuestros valores comunes e identidad.

Aprovecho la oportunidad para desear a mis apreciables lectores mucho éxito y felicidades en el nuevo 2020.



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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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