ASÍ NO

Tranquilidad contraproducente

Tranquilidad contraproducente

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Irresponsabilidad.

El problema son los mensajes contradictorios.

Por un lado, se dice QUÉDATE EN CASA y GUARDA SANA DISTANCIA; por otro se recorre el país en permanente campaña política, ahora, se arguye, para serenar a la gente ante la crisis por el Corona Virus. Cuando ambas cosas debieran concatenarse: serenar a la gente con el ejemplo y con estatura de estadista.

La cuestión es estar cocinando un doble y terrible error.

Por una parte, se genera más incertidumbre y zozobra que serenidad con actitudes y acciones que rayan en lo irresponsable. Se podrá saludar a diez mil gentes en una gira, pero millones de mexicanos expectantes y mortificados por las diferencias que observan entre el resto del mundo y México ahondan su preocupación y extreman contradicciones y polarización.

Por la otra, conforme los muertos se vayan sumando, y se sumarán sin duda alguna, tal y como viene aconteciendo en casi todo el globo terráqueo, los viajes y visitas para tranquilizar van a generar en los viajeros y en los visitados un rechazo que podría llegar a la violencia.

La gente no querrá viajar en los mismos aviones en que viaja el mensajero tranquilizador, ni recibirlo.

Ya ayer en Oaxaca varias comunidades aisladas, muy respetuosamente, por cierto, solicitaron prudencia y distancia ante la falta de infraestructura de salud suficiente en sus regiones para hacer frente a un cuadro epidémico que pudiera estarse importando con el heraldo del mensaje y propósito de tranquilizar.

Y entonces, en lugar de serenar se habrá logrado exactamente lo contrario.

¡Cuidado!




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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. La primera es una opción binaria: se es o no se es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que se es. Mejor dicho, descubrir lo que se es, porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Siempre somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento.

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