INTERNACIONAL

Nuevas Sanciones para Irán.

Nuevas Sanciones para Irán.

Foto Copyright: Din Merican - WordPress.com

Washington va por todo o nada.

Este lunes el Secretario de Estado, Mike Pompeo, ofreció su primer comunicado oficial. En él amenazó a Irán con “las sanciones económicas más fuertes de la historia” si no acepta una lista de 12 demandas que tiene Estados Unidos. Entre ellas está permitirles acceso ilimitado a todas sus instalaciones nucleares en cualquier momento y a cualquier hora.

La soberanía y la dignidad de los iraníes bien gracias.

Washington les está ofreciendo un trato de país bananero, pero se olvida que Irán no es Guatemala y que los iraníes son un pueblo orgulloso que una y otra vez ha demostrado estar dispuesto a hacerse respetar. El resultado es un Irán cada vez más radicalizado que fortalecerá, no al gobierno moderado de Rouhani, sino a las facciones extremistas que lo cruzan.

Sin duda los americanos saben muy bien esto. Quieren propiciarlo. No nos vayamos con la finta de que realmente les interesa llegar a un nuevo acuerdo, lo que quieren es conflicto; en realidad sólo en él prosperan y están haciendo todo para llevar al mundo por ese camino.

Ya la semana pasada Washington impuso nuevas sanciones al Banco Nacional de Irán y la compañía petrolera francesa Total tuvo que anunciar la cancelación de sus contratos en aquel país debido a la amenaza de Trump de castigar financieramente a cualquier compañía europea que haga negocios con ellos.

Estamos presenciando, una vez más, la esquizofrenia norteamericana: por un lado pretenden ser los principales promotores del libre mercado en el mundo mientras que, por el otro, usan siempre, y descaradamente, su posición de influencia sobre el mercado para promover su agenda geoestratégica. Bien dice el dicho que la mano invisible del mercado suele siempre venir acompañada del puño bien visible del ejército. Con sus acciones los americanos demuestran que su libre mercado no tiene nada de libre, y mucho menos de despolitizado, sino que está cargado de “valores” (si se les puede llamar así) muy particulares y es siempre, precisamente, un arma política mediante la cual se ejecuta una voluntad de dominación.

La opinión de la mayoría de los expertos en el tema tiende a ser la misma: Washington le está poniendo demandas imposibles de cumplir a Teherán con la intención de que no se llegue a un acuerdo y puedan argumentar que no les quedó otra que la opción militar. No se nos olvide que Pompeo, igual que el resto del gabinete de Trump, es cercano a la industria del armamento norteamericana y para ellos la confrontación militar significa siempre ganancias. Los acuerdos de paz y los triunfos diplomáticos no son su negocio.

Seamos claros, la verdadera intensión de Estados Unidos es el cambio de régimen, así lo ha dicho muchas veces John Bolton, el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y probablemente el hombre más peligroso de Estados Unidos por su belicosidad demencial y que desde su nombramiento ha supervisado la degeneración acelerada de la relaciones de Washington con el resto del mundo. Recordemos que hace poco Bolton declaró que antes de que acabe el 2018 estará festejando con sus muyahidín en Teherán “liberado”.

Falta ver que los rusos y los chinos los dejen pasar. Por lo pronto china ya anuncio su interés por los contratos que Total dejó sin cumplir.

Irán es de una importancia vital para el proyecto estratégico de la nueva ruta de la seda del presidente Xi Jinping y parece poco probable que vayan a permitir que Trump y su Consejo de Guerra quiten así tan fácil al gobierno del presidente Rouhani, que les ha sido tan cercano y que es su principal proveedor de petróleo. El juego que están jugando los norteamericanos los pone inevitablemente en dirección a una colisión con China y Rusia. Que su Dios los agarre persignados.

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Luis Rodrigo Farias

Luis Rodrigo Farias

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