LO DE HOY

No desearás el salario de tu prójimo

No desearás el salario de tu prójimo

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López Obrador.

Dice la Ilíada que cuides lo que del cerco de tus dientes sale, porque, como flechas una vez lanzadas por el arco, no tiene regreso.

López Obrador considera que la revocación de mandato se pague con parte del salario de los funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE), que tiene miles de trabajadores. Acto seguido matizó su aseveración para sólo los “de arriba y medianos”.

Lo hizo en su afán de ahondar su consigna contra la institución y desprestigiar a su funcionariado.

No obstante, lo que nos interesa rescatar es el hecho de creer estar en condiciones de disponer del salario ajeno libérrimamente.

Puede que los salarios en el INE de los de “arriba y medianos” sean altos. Aún así, son intocables.

López Obrador no lo considera así. Él puede señalar causas y movimientos que excepcionen la protección al salario y disponer de él.

En ese criterio de inscribe la retención que la hoy secretaria de Educación Publica hizo, cuando despachaba como presidente municipal de Texcoco, sobre las percepciones salariales de los empleados municipales entre febrero de 2013 y febrero del 2015, por concepto de “apoyo a Grupo de Acción Política (GAP o apoyo a partido”.

La conducta de Delfina Gómez le ha costado a Morena 4.5 millones de multa y a ella la vista a autoridades administrativas y penales competentes.

Se sabe que en la nómina del Gobierno del entonces Distrito Federal, en el sexenio que encabezó López Obrador, también se retenían parte de los salarios de sus trabajadores y se comenta que, a taxis piratas, vendedores ambulantes y otros grupos bajo la protección de Morena, hoy, y antes del PRD, se les cobraba y cobra una tajada para dejarlos operar y, a veces, medrar.

Mancera intentó entubar agua potable para las colonias de difícil acceso en Iztapalapa y quienes se opusieron fueron los dueños del negocio de su reparto del preciado líquido en pipas, protegidos por las autoridades municipales y, posiblemente, por algún tipo de arreglo similar al “GAP” de su vecino texcocano.

Lo importante, aparte de las responsabilidades que de ello pudieran derivarse, es la apreciación de que el ingreso ajeno debe estar al servicio de la causa y Movimiento.

De allí que no haya respingo alguno sobre la legalidad, legitimidad y moralidad de descontar en nominas, cobrar por dejar hacer y dejar pasar, o recibir fajos de billetes en bolsas de papel estraza. El fin —el movimiento— justifica los medios sin importar su legalidad.

Si ello es así con el dinero de los otros, cuantimás con el de todos: el presupuesto. López Obrador considera legítimo disponer del presupuesto federal libérrimamente, removiendo todo obstáculo que a ello se interponga y, además, le dote de un amplio margen de acción para con otros, como en el caso de los fideicomisos con gobiernos estatales y municipales.

En otras palabras, todo recurso presupuestal debe quedar bajo su personal control y todos deben acudir y pactar con él para recibir migajas y debérselas. La disposición de recursos es de su absoluto control y deseo.

Por ello puede destinar al Tren Maya el 90 por ciento del presupuesto de turismo en 2022, cancelar un aeropuerto a medio construir y quemar dinero público en una empresa sin futuro como lo es hoy Pemex.

Lo anterior pone en gran riesgo a las pensiones, Afores, derechos especiales de giro y reservas del Banco de México, conforme el dinero del presupuesto se le vaya agotando y sus hoyos negros emblemáticos de su administración se ensanchen y profundicen.

Y ello también explica el porqué de la beligerancia de la CNTE y ayotzinapos, entre otros otrora aliados: el flujo de dinero seguramente ha menguado y a López no le gusta decir, como Zedillo, no traigo cash.



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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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