PROHIBIDO PROHIBIR

Del archivo y la memoria

Del archivo y la memoria

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Parece que fue ayer y seguimos en lo mismo.

Tengo varias cajas con papeles, recuerdos, mementos y algunos billetes y monedas viejos de los viajes de mis mayores. Yo recuerdo que a mí no me sobraban, gasté todo. Hasta American Express me cobró algunas notas que llegaron después de regresar.

Las estampitas de bautismo y primeras comuniones de mis padres y abuelos se las di a mi nieta consentida para separar hojas de sus libros. A cambio ella me recitó lo que dirá en la próxima fiesta escolar y sonriendo preguntó: “¿qué te parece, abuelo? Estas estampas me protegerán siempre”.

En otra carpeta encontré la historia laboral de mi padre, sus pasaportes y sus nombramientos oficiales en las Cámaras de Diputados y de Senadores. Así como felicitaciones por su trabajo.

También están ahí las cartas que más tarde firmó mi madre, dirigidas al ISSSTE, por conducto de su hermano menor, el tío Quito, para solicitar la revaloración de su limitada pensión de viudez. Adjunta está la respuesta con la decisión negativa del Comité etc. Yo creo que les faltaron influencias… Además, mi padre no era de pedir favores.

Cuando llegó un amigo suyo a la Subsecretaría de Educación y yo andaba buscando una beca para cubrir parte de las colegiaturas de primaria para alguna de mis hijas, el amigo le llamó para reclamarle que no le llamara directamente a él.

También encontré sobres dirigidos a mi madre que algún día contuvieron regalos en numerario o cheques de parte de su hermana mayor, la tía Chela, de nosotros sus hijos y alguna amiga, de las que tuvo muchas y a quienes siempre felicitaba y era muy pareja en regalos y atenciones.

Encontré las semblanzas que escribió de su padre, don Francisco Fimbres y del mío, don Arturo, de quien se enamoró desde sus catorce años hasta su deceso a los noventa y tantos. Los versos que mi padre le escribió y enmarcados algunos de los que más le gustaron, como cuando cumplieron 15 años de casados.

Muchos recibos sellados de luz, gas, prediales, agua, pago de colegiaturas, comprobantes de pago de impuestos, de la vacunación en tiempos de Covid, pasaportes vencidos, visas, pagos a Jardín Encanto de cuando yo enviaba flores a mi novia Cristy, encontré sus testamentos originales, todo dividido en partes iguales para sus hijos.

Fotografías en blanco y negro de toda la familia. De muchos no recuerdo sus nombres. A color, sobresalen, las fotos de las comidas domingueras en el Mauna Loa. De mi abuelo Arturo a caballo en Tlalpan. Una Navidad junto al enorme árbol, rodeado de juguetes y bicicletas.

En verdad, qué felices fuimos todos, familiares y amigos en ese Paraíso de Tlalpan, Ave. Pedregal 105, ahora es Renato Leduc y Coyoacán. El estadio Azteca, la modernidad y Televisa cambiaron los rumbos, los nombres, el tráfico y hasta la manera de andar de los colonos.

La ciudad era entonces mucho más habitable; con menos hoyos, ni color morado en los puentes. Menos iztapalizada. Más capital.

Encontré calificaciones de mis hijos que aún me enorgullecen, además, un recibo de su colegio por $50,000 (cincuenta mil pesos) “como aportación familiar para cubrir el pago de personal de vigilancia”.

Encontré un texto mío sobre sugerencias para la estrategia de una óptima política económica a la administración del entonces presidente de la República.

Estabilización, es decir, el logro de la mayor estabilidad posible en los aumentos de precios y su ritmo de crecimiento, como condición fundamental para promover el desarrollo económico del país.

Desincorporación de empresas del sector público no estratégicas, cuyo déficit contribuyó en 1987 con más de la mitad del déficit público. Y para su correcta evaluación se requiere no solo de criterios de gestión social, sino también de rentabilidad económica y financiera.

Parece que fue ayer y seguimos en lo mismo.

Encontré copias de mi CURP, actas de nacimiento, de matrimonio, cartas al banco para desbloquear su cuenta cuando yo intenté 3 veces combinar su NIP para cobrar un pequeño remanente que dejó en su cuenta al fallecer y lo que aún hoy no se ha logrado, a pesar de la instancia de abogados como el primo Miguel del Niño Jesús.

Encontré constancias sobre situación fiscal, nuevas y antiguas. Todo ello muestra como poco a poco nos vamos convirtiendo kafkianamente en números ofíciales.

Hay muchas fotos más de puras antiguallas que ningún joven puede reconocer hoy y de los cuales muchos ya se fueron.

Encontré una carta de una conocida que pide ayuda. Su situación económica es vulnerable, su esposo requiere de apoyo médico, su única hija tiene una incapacidad de nacimiento y a pesar de ello, va a la escuela, medio habla y camina. Su hijo ya es mayor y decidió vivir con otro joven de igual género y edad parecida. Decidieron vestirse con jeans, camisetas y tenis iguales, usan ambos lentes negros y compraron un convertible. Su madre dice: “¡ay amiga, y con tantas necesidades que tenemos..!”

Es cierto: así escribió Jorge Manrique estas coplas a su padre:

“Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán prestó se va el placer;
cómo después de acordado
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor…

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar al mar,
que es el morir:
allí van los señoríos,
derechos a se acabar
y consumir…”


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Arturo Martinez Caceres

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