PARRESHÍA

¿A quién echan a los leones?

¿A quién echan a los leones?

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¿Qué necesidad tiene Claudia de cercenar la cabeza de una efigie que, además, pocos conocen?

En lo que fueron Los Pinos una chusma trata de “decapitar” una ¡estatua! de Felipe Calderón, un presidente que, seguramente, gobernó antes de que nacieran sus feroces decapitadores.

¿Qué demencia le falta por abrazar Morena?

Cuál no será su desesperación para distraer la realidad mandando a decapitar una representación que derribaron de su pedestal hace años?

Con una popularidad de tres millones seiscientos cincuenta mil por ciento, ¿qué necesidad tiene Claudia de cercenar la cabeza de una efigie que, además, pocos conocen?

¿Qué necesidad de resucitarlo y así? ¿Tan desesperados están? ¿Responderá acaso a la nota del New York Times que hasta revivieron un video de años de López en una sucursal del Banco del Bienestar? ¿En serio? Es decir, ¿el Mesías fue reducido a nivel de distractor? De ahí a echarlo a los leones hay un paso.

¡Qué lamentable papel y gobierno (no se ría) de Sheinbaum!

¡Pobre México!

Ps. Por cierto, hay en los hechos guillotinísticos daños al patrimonio nacional. A ver qué hace la inexistente FGR.



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Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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