PARRESHÍA

Miserable farsa

Miserable farsa

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¿Y cuál fue su gran decisión? Iniciar una gira nacional, cuando acaba de cerrar una.

Tras semanas de negar diversos problemas en el sector salud, incluso con neonatos muriendo en incubadora, tiempo que utilizó para crear un pleito por las invitaciones a los quince años de Espergencia a cargo de Kuri con el padrinazgo del embajador norteamericano, a la presidente (cada vez que lo escribo me duele México) le reventó un paro nacional de trabajadores del IMSS.

¿Y cuál fue su gran decisión? Iniciar una gira nacional, cuando acaba de cerrar una por eso que llama informe de gobierno (no se ría), para, ahora, hablar personalmente con médicos, enfermeras, directivos, pacientes, familiares y quien se deje. Todo ello, but of course, frente a las cámaras. Dicen las malas lenguas que Epigmenio anda enfiestado.

Con todo respeto, presidente, vaya a tomarle el pelo a sus ancestros… si los encuentra.

Si a dos años de su gobierno el sector salud no sabe cuáles son los problemas en su ramo, deben ser cesados en bloque los mandos superiores de la secretaría y sus organismos sectorizados… y si mucho me apura, también Usted.

Si Zoe Robledo, con casi siete años frente al IMSS (mayo de 2019) no tiene idea de qué hacer está obligado a la cicuta.

Pero no vayamos más lejos, el truco es del viejo PRI que tanto critica pero que profesa hoy con camiseta guinda. Echeverría recorrió el país revisando personalmente las escuelas primarias, la nota llenaba el espectro comunicacional: “El presidente resolvió la falta de gises en la Primaria “Los líderes corruptos del magisterio”; “Echeverría ordenó fulminantemente al secretario de Educación Pública pintar el salón C de la escuela rural “Haciéndonos pendejos”; “El primer mandatario fustigó a los enemigos de la educación nacional que se quejan que los educandos carezcan de bancas desde sus sillones de cuero”, aunque los estudiantes se sentaban sobre piedras.

Con Echeverría la educación no mejoró, empeoró, no tanto como con López Obrador, por cierto; pero sus desplantes populacheros de ir a revisar el papel de baño en los baños de las escuelas solo sirvieron para que nadie estuviese al frente del gobierno de México. Fue un gobierno en fuga.

Usted no fue electa para hacer giras porque vuela la mosca, resolver la salud de los mexicanos no es ni será visitar hospitales. ¿Cuántos podrá visitar de aquí a fin de año, o se va a seguir por todo el sexenio? Pero con independencia a ello, Usted es responsable de atender nacional y eficazmente la salud en México, no de convertirse en inspectora de hospitales, menos para reducir el grave problema, de vida o muerte, en escenario publicitario

Hoy amanecieron las redes con la presidente, en calidad de encuestadora, saludando a personas en las salas de espera de algún hospital, las mismas escenas de sus mítines, recorridos en camioneta o salas de abordaje de aeropuertos: aclamada, querida, aplaudida, sonriente. A cuadro no sale el drama del paciente muriéndose, el doctor sin posibilidades de atenderlo, la enfermera rebasada por el caos, el hospital con goteras, sin medicinas, sin equipo y sin condiciones sanitarias de operación; el personal y familiares acusados de “Show mediático (Nahle).

Pero México sigue sin salud, los hospitales sin condiciones para operar, los niños muriendo en sus cuneros y los doctores cubanos cobrando para que nadie los vea.

No, señora presidente, se le acabó el tiempo. Usted no se ha dado cuenta, pero no es ya momento de otra gira egotista y en fuga; es momento de soluciones. Y lo peor es que Usted sabe que no las tiene ni las puede tener.

Cuando Echeverría vio que no podía resolver ni siquiera el problema de los gises en las aulas, se inventó la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, que también solo sirvió para que se fugara.

Su problema lo escribió Marx en su Brumario: "la segunda vez siempre es una miserable farsa".


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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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