PARRESHÍA

Democracia carcelaria

Democracia carcelaria

Foto Copyright: X

Es entonces cuando empieza a sospechar de todos.

El gran Salvador Camarena escribió ayer sobre la contradicción de construir más penales cuando la violencia cesa, los narcotraficantes (no sus socios políticos) son enviados en racimo a Estados Unidos, los mexicanos estamos muy contentos, pacíficos, sanos y alegres, y la presidente goza del aplauso galáctico.

Leyéndolo me acorde del prólogo a la tercera edición de “Los orígenes del Totalitarismo” escrito por la autora, Hannah Arendt, donde advierte que el verdadero terror totalitario empieza cuando “ha muerto ya toda oposición organizada y el dirigente totalitario sabe que no necesita temer nada”, porque entonces empieza a sospechar de todos; ya sin enemigos señalados y claros, digamos oficiales, el contrario queda sin cara, sin bandera, se vuelve furtivo e indistinto: puede ser cualquiera. Todo espacio a la organización o a la simple estructuración humana: la simpatía a un meme, la risa por una sátira, la lectura de una crítica, un plantón de enfermeras, unas madres hurgando la tierra, un niño muriendo de cáncer, una noticia sin el exacto tono y encomio, la fotografía o incluso el nombre marca de un prócer usada sin decoro, una primera piedra, todo puede esconder el más grande de los peligros.

Me temo, Salvador, que las cárceles anunciadas no sean para criminales, ni opositores, ni siquiera para plantas que profanen el patrio suelo, son, como diría Agamben, para cualsea, sin predicados: el cual en tanto tal.

Caminamos a una democracia carcelaria.

#LFMOpinion
#Parreshia
#Carcel
#Cualsea
#Morena
#Crimen
#Madres
#Memes
#Informacion
#Risa
#Zatira


Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

Sigueme en: