PARRESHÍA

Las tres presidentes

Las tres presidentes

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Incendia la casa para cambiar las cortinas.

Una se fue, simplemente renunció por razones personales a su cargo de magistrada del Tribunal Electoral; sus trapacerías, enjuagues e ineptitudes se las llevó con el aroma a azufre de su paso.

Otra, que hoy deja de ser, la van en medio de un escándalo de concupiscencias, corruptelas, nepotismo, soberbia, incapacidades en racimo y con alfombra de leña verde.

La tercera, que las quitó, lo hace ahora rompiendo todo a su paso, pudo, como con la primera, hacer que se retirase por las buenas, peor hay en todo esto un resabio de rabia purulenta y furiosa que incendia la casa para cambiar las cortinas. Cree ganar, cuando se cercena las piernas, cree poner un escarmiento, cuando reabre un abanico insostenibles de casos y comparaciones, y suma al inventario de corruptelas de casa una cordillera entera, cree que resuelve cuando queda ahogada en la rebatiña tribal y antropófaga morenista por nombrar quien suceda a la segunda.

El procesamiento y costos para substituirla le son contrarios y le serán muy altos a la primera, y seguramente le devendrán contrarios, y sin duda le impondrán (YSQ) a alguien peor y aún más gravoso

PS. De las tres que tenía ya solo me queda una...

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Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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