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Liberales vs Conservadores

Liberales vs Conservadores

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¿Puede haber reconciliación?

La historia moderna de México es una permanente lucha entre liberales y conservadores, en este juego de poder y antitéticas visiones ha habido notables de un lado y del otro, patriotas y sinvergüenzas también de ambos bandos, aunque de acuerdo con los últimos resultados medibles, sobresalen por sus críticas actuales necios conservadores como algunos periodistas de postín y otros cercanos al poder, promotores de negocios privados con recursos públicos y contrarios al cambio.

Desde la Encomienda en la Colonia como unidad productiva y de organización social se establecen las bases para un futuro país diferenciado con una mayoría subyugada y apenas sobreviviente a la guerra de Conquista, bajo la ley del conquistador y 300 años de dominación y castas.

La Independencia con Hidalgo, Allende y el gran Morelos hace un país de desiguales un poco más iguales, aunque siguen mandando los criollos y superiores eclesiásticos y donde la opresión persiste. Romper los lazos de dependencia con la metrópoli es un paso gigantesco que inaugura nuestro andar en el concierto internacional con el admirable antecedente de la Independencia de los EUA y la Revolución Francesa de 1789.

Las Leyes de Reforma modernizan el modo de producción dominante y liberan del poder y propiedad de la Iglesia Católica con tierras y pueblos enteros, trabajo impago y dominación por clase social de pertenencia. Juárez y la lúcida generación que lo acompaña rescatan la República hacia la conformación de un país soberano y liberal, incluyente y progresista. Enfrente, hacendados, terratenientes, algunos comerciantes e incipientes industriales, así como el alto clero, promueven una organización de mantenimiento de privilegios y proteccionista. La República federal planteada por los liberales con la influencia de los estadounidenses, es una concepción diferente del centralismo de los conservadores, que subrayan su identidad con el mantenimiento y conservación del status quo. El partido liberal, victorioso, ve hacia la conformación de una República independiente, democrática y federal. El partido conservador, vencido más no derrotado, promueve una entidad centralista incluso monárquica e imperial bajo el reflejo de la metrópoli europea. La división es tan intensa y a veces tan confusa que un mismo personaje, Santa Anna, ocupará la presidencia del país en 11 ocasiones, algunas veces gracias al apoyo de liberales y otras tantas con el aplauso de conservadores.

Ellos mismos invitaron a Maximiliano, para la construcción de un imperio efímero, diluyendo la soberanía del país y que terminaría como breve utopía en el Cerro de las Campanas, con el famoso “ahora o nunca, señor presidente”, mientras el Emperador cedía su sitio central al valiente Tomás Mejía.

La Constitución de 1857 es un parteaguas victorioso para los liberales, que sin embargo bajo el régimen porfirista adquiere limitaciones y una nueva interpretación en la compleja realidad nacional que reduce su influencia y trascendencia. A pesar de la abolición de los fueros eclesiásticos y militares, poco a poco, los mismos actores vuelven a ser determinantes en el acontecer diario, en la educación, los negocios y otros órdenes de la vida cotidiana bajo la conducción de la pax pública del dictador, o “mátalos en caliente”.

La Revolución de 1910 a menos de cien años de ser independientes y con un saldo de alrededor de un millón de muertos, es una lucha fratricida contra las diferencias y abusos generalizados, a favor de un cambio en el régimen de gobierno y para finalmente adoptar y constituir una entidad moderna, acorde con el crecimiento y desarrollo del nuevo siglo. Las haciendas se fraccionan y distribuyen, la reforma agraria se promueve, se libera la mano de obra del pago de tiendas de raya y se incorpora el salario al mercado. Se trata de un país endeudado, muy diferenciado, violento y pobre. Se es independiente y en busca de su destino soberano después de haber perdido más de la mitad del territorio. Se lucha por el sufragio efectivo y la no reelección. Y a fines de los años veinte del siglo pasado se consolida un competitivo sector industrial, más allá de los sectores tradicionales del siglo XIX.

Un acontecimiento nodal marcará el nuevo rumbo, en 1938, la expropiación petrolera, a pesar del boicot internacional el resultado es la suma de voluntades para reafirmar soberanía y destino común. Hay entusiasmo y esperanza social. Se moderniza el 27 Constitucional, el 3º se mejora, el 123 se cumple. Crece la esperanza.

Hoy la Cuarta Transformación ya está en funciones, después de una lucha tenaz y de muchos muertos. Como en la época de liberales contra conservadores de antaño, las diferencias persisten. El combate necesario contra la pobreza es urgente, se requiere acabar con la corrupción y la violencia que como en tiempos pasados enfrentó a los mexicanos.

En la toma de protesta, del nuevo presidente la crítica contra el modelo neoliberal conservador de los últimos sexenios fue devastador y en efecto, dados los resultados, contundente. Los economistas itamitas y demás deben de estar avergonzados, en la ignominia, sumidos en el basurero de la historia. Han destrozada en 30 años la hacienda pública y promovido las diferencias sociales. Han fomentado los negocios privados con recursos públicos y han manipulado la información en medios tradicionales.

Hoy el presidente constitucional, heredero de las mejores tradiciones liberales, debe de ser muy consciente que esta oportunidad es única, no debe ni puede fallar.

Por un lado 30 millones de votantes lo arropan y por el otro, millones rezan por su fracaso y públicamente declaran que con López Obrador “nos irá muy mal”. ¿Puede haber reconciliación?



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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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