PARRESHÍA

Huachicol de armas

Huachicol de armas

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Solicitarle a Trump que pare el tráfico ilegal de armas a México es tanto como pedirle que intervenga en México.

¿De quién es la responsabilidad de nuestras fronteras? ¿De quién de nuestras aduanas? ¿De quién el combate de armas prohibidas? Del Estado mexicano.

Sheinbaum niega a Trump el ingreso unilateral de tropas norteamericanas al territorio nacional, pero ¿no debiera por igual impedir y combatir en México el contrabando y tráfico de armas?

Luego entonces, solicitarle a Trump que pare el tráfico ilegal de armas a México es tanto como pedirle que intervenga en México.

¿En qué quedamos, entonces? ¿No intervenir con tropas, pero sí contra el tráfico de armas? ¿Y cómo haría eso?

Se me podrá decir que la presidente lo que exige es prohibir en Estados Unidos la venta de armas en Estados Unidos a contrabandistas de armas, pero cómo saber quién lo es y quién no, si acá en México no se les investiga ni combate, e incluso son parte de la connivencia del crimen organizado y el grupo en el poder que les franquea las aduanas, su circulación por todo el territorio nacional y su venta en volúmenes industriales.

Sheinbaum debería cuidar lo que desea, no vaya a resultar que, igual que el huachicol, el contrabando de armas resulte otro negocio de casa.


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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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