PROHIBIDO PROHIBIR

Manipulación o nunca acabar

Manipulación o nunca acabar

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O cambian o se los lleva el tren.

A partir del latín manus, mano, se forma lo que cabe en el puño. Así las legiones romanas bajo el mando del Centurión manipulaban al envolver. Onán, en él Génesis, es castigado por manipulador, al entregar su simiente a la tierra y nunca preñar a la viuda de su hermano, lo que habría significado un nuevo heredero en la primogenitura, de ahí su condición de interruptor y referencia a la codicia.

¿Vivimos en una zona de confort de tal intensidad que nunca nos damos realmente cuenta de la manipulación social? ¿O es acaso de nuestra propia conveniencia no oponernos a ella, ni desnudaría por razones e intereses establecidos o de sobrevivencia imperiosa?

En nuestro tiempo, el francés Timsit estudió las variables que son retomadas por Chomsky para explicar la manipulación mediática, política… sexual.

-Estrategia de distracción. Cuando ante un asunto relevante se antepone otro para desviar la discusión y distraer de lo verdaderamente importante. O la caja china.

-Creación de problemas para ofrecer soluciones previamente acordadas en petit fours de beneficio inducido, o problema-reacción-solución.

-La gradualidad, cuando se promueve una medida en principio inaceptable hasta imponer su inevitabilidad y conveniencia selectiva.

-El diferir, o medidas “dolorosas pero necesarias” para vender un hipotético mejor mañana y pasado mañana.

-El tratamiento al público como criaturas de poca edad, o sujeto a curatela, cuando los problemas son de tal magnitud que se apuesta a la incapacidad crítica.

-La utilización de las emociones más que la reflexión y racionalidad, para crear cortos circuitos emotivos e inducir comportamientos predefinidos de deseos, miedos y temores.

-Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad, para perpetuar el status quo y beneficiar a las élites.

-Estimular la complacencia con esa misma mediocridad, para confirmar la estulticia social y reforzar la figura dominadora del emisor.

-Reforzar la autoculpabilidad, para hacer énfasis en que el propio individuo es quien provoca su desgracia por insuficiente capacidad y recursos.

-Y, finalmente, gracias a la ciencia moderna y a probadas técnicas de mejor manipulación, el conocer al individuo común o público mejor de lo que ellos mismos se conocen, para perpetuar áreas de control.

Los ejemplos históricos de manipulación social abundan, desde el ya vulgarizado apotegma goebbeliano, de la repetición infinita de mentiras y su transmutación social en verdad, hasta los Gulags soviéticos y su falsa difusión de éxitos, los programas de propaganda fascistas, los cuentos de la Voz de América, el cine de buenos guapos wasps y malos mexicanos e indios, la tradicional línea editorial perpetuadora de condiciones de desigualdad de muchas cadenas de televisión, radio y otros medios informativos.

En nuestro país, son ya clásicas las referencias del siglo pasado a “lo dijo Jacobo” como verdad incontrovertible; las burradas de Fox y el desperdicio frívolo del bono democrático, los discursos pripanistas de honestidad y trabajo, los periodistas y locutores permanentemente motivados antiAMLO en radio y televisión, ligados a fuertes intereses económicos o de pertenencia a grupos de poder. Así como declaraciones y opiniones públicas lamentables como la de Taibo dos, donde la leperada sustituyó a la cordura y la racionalidad.

Parecería entonces que la manipulación es consustancial al juego democrático, a las controversias en la organización política y que es inversamente proporcional a la consciencia colectiva para combatirla con éxito y reducir su impacto onanista.

Al respecto, el caso de Francia hoy es ejemplar, en la medida que los chalecos amarillos han obligado a recular al gobierno, al cancelar alzas en el precio de combustibles y a luchar por otras demandas sociales como mejora en las pensiones y reducción de impuestos. Aquí, la manipulación informativa gubernamental fue rebasada por el hartazgo y la consciencia social. Sin duda, el buen vino ayuda.

Por el contrario, en muchas ocasiones la manipulación es en realidad un instrumento de fuerza para perpetuar la dominación y la pobreza, “sin acción no hay revolución” (Chomsky) y su influencia contribuye a que sean muy complicados los cambios socioeconómicos y legales trascendentes y necesarios que modifiquen, por ejemplo, las altas tasas de ganancia oligopólicas, las comisiones bancarias leoninas, la consolidación fiscal y desproporcionados salarios más prestaciones de los grupos e individuos privilegiados con amplio poder económico-político, instalados en la cúspide de la pirámide y, por tanto, reducir la inmensa y desigual concentración del ingreso y la riqueza existente para abatir la pobreza.

Evitar la manipulación es también repensar nuestra historia, donde los héroes son seres asexuados sin malos pensamientos, todos blancos o todos negros, y donde la negritud es por supuesto discriminatoria. Asimismo, es necesario elevar la calidad de la educación y fomentar el respeto a la diversidad, al otro diferente.

En efecto, las legiones romanas manipularon hasta su propia inconveniencia, que fue también su derrota y desaparición. Por su parte, Onán, por manipulador, fue castigado con el rayo que lo mató y hoy millones de mexicanos hemos dejado de creerles a los dinosaurios manipuladores de información que tanto daño han hecho al país, o cambian o se los lleva el tren.




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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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