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El Marqués y la señora

El Marqués y la señora

Son conocidos la rapidez y, las más de las veces, la frivolidad con que generalmente se escribe en Twitter.

Son famosos los twitts de Mr Truuump, que aún con faltas de ortografía ha utilizado para descalificar e insultar a diestra y siniestra, a enemigos conocidos y esbozados, y a no pocos supuestos amigos.

Ahí mismo se ha declarado inocente de todo y enviado al diablo a Nancy Pelosi, a los demás demócratas y algunos republicanos que lo quieren destituir (to impeach), o saber sobre sus declaraciones escondidas de impuestos, o sobre sus relaciones y chantajes contra el primer ministro de Ucrania y el espionaje armado alrededor del joven Biden en el escenario diseñado para contrarrestar en algo la fuerza de los rusos.

Para nosotros ha sido icónica la construcción del muro (muros) que, en efecto, estamos pagando los mexicanos, como lo escribió en su Twitter y desde la campaña pasada se definió como trending topic, como dicen los modernos tecnólogos informáticos ahora.

En el sur y el norte de nuestro país, la Guardia Nacional, policías municipales, estatales y demás fuerzas del orden, más el Instituto Nacional de Migración, cumplen con asiduidad las órdenes twitteras del imperio, mientras el probable próximo candidato presidencial (¿también en México?), vela armas de contento.

En nuestro país un expresidente michoacano y promotor de guerras narcóticas, conocido también por la construcción de la Estela de Luz, con negocios a su alrededor y de amplia garganta para libar diversos alipuses, mañana tarde y noche, conocido también como el 0.53, escribió asimismo con destreza y poca reflexión.

Famosas son sus respuestas a críticos y adversarios: “Obsérvese cómo le sangra la lengua de tanto mordérsela”, (parecería obvia su adicción a la hemoglobina). Otra joya: “Ya serénense pejechairos, están leyendo muchas encuestas”. O “El intento de golpe de Estado se dio en 2006”; mientras de su hijo dícese promotor de granjas de bots. Y la esposa, prima hermana de las dueñas responsables de ABC, promueve ad nauseam su México Libre para recibir más recursos del INE y salvar a la Patria con más negocios privados vía recursos públicos.

Pues bien, un famoso Premio Nobel de Literatura, más monárquico que republicano; más español que peruano, volvió a la palestra twittera y repitió su certera expresión de “dictadura perfecta” actualizándola al presente régimen.

Manifestó su preocupación de que sea esta administración la verdadera o reeditada “dictadura perfecta”, creyendó recibir el aplauso como antaño, cobijado con la crítica de consuetudinarios intelectuales y otros visitantes de la FIL en Guadalajara; que, por cierto, este año cuenta con la presencia destacada de escritores de la India.

Cuál no sería su sorpresa que recibió un palo bien dado de parte de la señora que no se dice primera dama, sino esposa del presidente, quién twitteo su preocupación por regresar al panfletismo de algunos.

El twitt fue suficiente, el Marqués reculó y con galantería declaró al inefable Loret, quien se sobaba las manos y exudaba ampliamente al ver el horizonte crematístico de la posible batalla, que agradecía la crítica de la señora esposa, que él nunca sería panfletario o panfletista y que quería mucho a México (sobretodo al recibir halagos, premios y apoyos en numerario como antes, lo que seguramente añoró ).

En efecto, el Marqués se ha emblanquecido desde que el rey Juan Carlos I de España, por la Gracia de Dios, le otorgó el marquesado, tiempo antes o después de ir al África a cazar elefantes con su amante alemana y resbalar de una escalerita para subir al lomo del paquidermo para sacarse una mejor fotografía de la hazaña balística y romperse la pelvis u otro hueso, antes de abdicar. El Marqués aprendió a escoger sus batallas y agradeció aparentemente el estate quieto.

Como escribiera Louis-Ferdinand Céline, “Esas Hembras que nos estropean el infinito”. Qué bonito es cuando una mujer tiene razón y fuerza para poner a los marqueses en su sitio y subrayar que más vale prevenir que lamentar. Entérese bien viejo y valore lo que se ha hecho en un año de gobierno. Critique usted, si quiere, con certeza y no se deje llevar por la corriente de los abusivos twitteros populacheros negociantes que odian casi sin razón, sólo porque se les afectó en sus negocios y sus bolsillos no cuelgan con el peso de antes porque ya tienen que pagar impuestos.

En cambio pudo haber dicho que estamos de la patada en el combate a la inseguridad y que la economía no crece, incluso que nadie compra el avión.

Falta mucho por hacer, pero apenas va un año y faltan cinco más.

Este elefante anquilosado y reumático, no el del rey, empieza a moverse, con el combate a la corrupción, los programas sociales, la austeridad y la estrategia de reducción a la pobreza y mejor distribución del ingreso y la riqueza, con periodistas sin bonos ni cochupos conocidos, ni obras públicas con comisiones de tanto por ciento y constructoras consentidas que reparten casas blancas o en Malinalco; mientras los berridos y las lágrimas de los afectados inundan Texcoco y sus alrededores. Mientras ya no despachan con la cuchara grande exdirectores de Infonavit con seis cientos mil del Águila al mes de sueldo nominal y las farmacéuticas venden medicinas al por mayor a precios de escándalo, o las estancias infantiles inventan niños inexistentes para recibir más subsidios, o los dirigentes de grupos campesinos reparten a su antojo la lana asignada por los diputados de preferencia a sus miembros más queridos. Ya no se vende Pemex ni la CFE.

En efecto, la señora tiene razón: un poco de cordura y menos invención. Como pudiera haberle dicho el Gabo, al futuro Marqués en Twitter: usted a la suya, serénese. La perfección es su sinrazón.

Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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