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Intenciones y resultados

Intenciones y resultados

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Mañaneras.

Las Mañaneras que cada vez oigo y veo menos, a mi juicio se han vuelto monótonas y predecibles.

Son una especie de repetición constante a todo color, casi siempre de lo mismo, aunque con el aderezo valioso de las buenas intenciones, reiteradas y bienvenidas esperanzas.

No digo que no sirvan las Mañaneras, desde luego que son un instrumento de comunicación mercadológico sui generis, muchas veces provocativo.

Son un medio relevante para decir, informar y acercarse a la gente. Lo que nunca se había hecho antes, cuando menos, jamás con la intensidad actual.

Sin embargo, con el tiempo parecen cada vez menos efectivas, han reducido su eficacia e influencia, mostrando desnudas sus obvias contradicciones. Cada vez me entusiasman menos.

A veces me arrullan y sueño extra, es como un regalo adicional, algo no planeado, siempre agradecido.

A lontananza escucho por enésima ocasión que “mi pecho no es bodega”, “que el pueblo mexicano es bueno, es magnífico”, “que limpiamos la corrupción de arriba abajo, como se barren las escaleras…”

El asunto es que se requieren urgentemente, además de buenas intenciones, mejores resultados.

Es de reconocerse el esfuerzo y el formato para estar frente a cámaras y micrófonos todos los días hábiles a las 7 de la mañana después de las reuniones de seguridad de las 6.

El punto es su contenido, que a mi entender debiera de ser más cuidado. Menos improvisación y repeticiones y mucho más certidumbre, análisis y acciones para modificar la realidad.

Más respuestas y menos palabrería de confrontación.

Claro que la buena intención debe de aplaudirse, pero no es suficiente frente a los inmensos problemas de hoy, muchos arraigados desde hace tiempo y otros recientemente exacerbados.

En ese ambiente, pocos servidores públicos y funcionarios que desfilan desvelados verdaderamente ayudan.

Y menos los periodistas mañaneros consuetudinarios que parecen regresar del tiempo pasado, más especialistas en lambisconería y nimiedades.

Más la batería constante de periodistas, pseudo periodistas e intelectuales especializados en cobrar por apoyar en administraciones pasadas y que han establecido frentes de ataques diario, a la caza de cualquier gazapo. Como las moscas friegan quedito, con persistencia y voracidad.

Y además están los abiertamente golpistas como Frenaa y otras organizaciones de odio como las Boa y demás ofidios.

Al pejePresidente le gusta citar con cierta frecuencia a Maquiavelo, la fortuna es una de sus obsesiones, se refiere a que un buen político requiere ir de la mano de la buena suerte. Lo inesperado, favorable o desfavorable, como una contingencia inevitable.

Y así, hoy la crisis por la pandemia, el aumento de contagios y muertos, la caída en el crecimiento y el producto interno, el aumento de la pobreza, el aumento de la desigualdad económica y social, el incremento de la violencia en todo el territorio nacional, el aumento de feminicidios y de zonas abiertamente gobernadas por narcos, los déficit comercial y de balanza de pagos, la relativa escasez de recursos presupuestales y su asignación comprometida para pago de deuda, la caída en el precio internacional del petróleo y el aumento en el precio de importaciones de gasolinas, la narrativa espectacular de corrupción, que donde le rasques sale pus pero los criminales no están en las cárceles como debieran, la pérdida de empleos formales y el aumento de la informalidad, además del difícil trato con el ineducado anaranjado aún presidente del vecino del norte y en vías de echar más carne antimexicana al asador por las próximas elecciones presidenciales a celebrarse en los EUA en menos de 100 días.

Todas estas variables, más otras como probables desastres naturales en el radar, alta sismicidad, próxima temporada de huracanes, época de influenza, por ejemplo, hacen que la realidad muestre que la 4T no ha tenido la buena suerte maquiavélica tan mentada.

De esta manera, parece que es absolutamente necesario hacer una alto en lo que los antiguos llamaban “el reposo del guerrero” para repensar la estrategia de batalla y ganar la guerra.

No se entiende cabalmente por qué aún se resiste a usar con mayor frecuencia tapabocas, ¿será un complejo de machismo mal entendido, o lo engañaron los médicos, o se cree Superman, o el ejemplo debe dar sin mostrarse vulnerable, frente a un pueblo ignorante, fantasioso y en busca permanente de tlatoanis?

La pandemia debe también de ser enfrentada con un grupo de médicos reconocidos y no sólo con un subsecretario muy articulado al que le han cargado la mano. Falta coordinación.

La verdad es que mientras no usemos todos cubrebocas, no nos quedemos en casa en cuarentena lo más posible, nos comprometamos al ejercicio de sana distancia y lavado frecuente de manos, más un programa serio de pruebas Covid-19 y mientras no se disponga de vacunas efectivas, está epidemia global seguirá matando mexicanos, aún más por las condiciones prevalentes en la población como obesidad, diabetes e hipertensión.

También es así como resultado en gran parte de nuestra alimentación preferida de la famosa T: tamales, tacos, tortas, todo acompañado de tequila, cerveza, gaseosas, sodas o refrescos ‘venenosos’.

Habrá que empezar por reconocer la subestimación que parece existir de contagiados y muertes, asegurar los hospitales existentes para enfermos, de terapia intensiva, otras enfermedades y padecimientos, protección óptima a médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud, y suficientes insumos médicos, que siempre se requieren.

Hay que ser serios en los casos de corrupción, sobre todo en los más publicitados. Lozoya debe de ser presentado ante un juez, ser imputado y declarar desde la cárcel. De otro modo parece más un proceso de negociación entre autoridades y profesionales sinvergüenzas para sacar raja en los medios.

Y cobrar la factura esperando buenos resultados electorales en 2021. Se dice que los crímenes de Odebrecht ya prescribieron y entramos en fase imperdonable de “hacer el ridículo”. Como en los casos del hermano incómodo y la Maistra, por ejemplo.

O una desfachatez de autoridades y complacencia con presuntos criminales. Un arreglo como los de antes. ¿Qué pasa con el Poder Judicial y la Fiscalía cacareadamente autónoma? ¿Quién manda? ¿Dónde anda el juez?

Muy bien por los programas sociales de apoyo a la subsistencia, pero en cambio, no hay buenos resultados en el combate a la violencia. Súmense los muertos, asaltos, enfrentamientos, inseguridad generalizada.

Muy bien que esta administración sea mucho mejor que los gobiernos siniestros del pasado reciente, pero no es suficiente ante el cúmulo de necesidades y problemas por resolver.

Por ejemplo: hay magros e insuficientes resultados en el control de la pandemia, en el combate a la corrupción y la pobreza y en la reducción de la violencia.

Está el panorama como para invocar a Maquiavelo y la buena suerte y además, pedir ayuda a la Virgencita de Guadalupe. Es más, de una vez a todos los santos y a las once mil vírgenes.

Se requiere dar un ejemplo de autoridad y exigir a colaboradores y responsables de cada área en crisis, éxitos pragmáticos.

Es urgente planear y actuar mejor para rendir cuentas positivas más allá de las ideas repetidas y conocidas referencias de las Mañaneras.

Ojalá así sea, “por el bien de todos”. Aún es tiempo para actuar, obtener buenos resultados y resolver obstáculos, contrariedades y carencias que impiden el desarrollo del país.

En tanto, en los EUA, siguen descabezando estatuas mientras las autoridades federales reprimen con la fuerza pública manifestaciones contra la discriminación, la crisis, el manejo de la pandemia y otros enfrentamientos entre azules y rojos, entre burros y elefantes, demócratas y republicanos. Mientras tanto, Biden lleva ya 15 puntos de ventaja.




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Arturo Martinez Caceres

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