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El bicentenario

El bicentenario
Independencia

Es 16 de septiembre del año próximo, una tarde soleada en la bella y límpida ciudad de México-Tenochtitlán, a.k.a. CdMex. Más tarde lloverá, como ya es tradicional en esa fecha.

En el centro del amplio salón principal de Palacio Nacional, hay un arreglo de jacarandas sembradas en macetones de barro michoacano. A un lado crece una magnífica buganvilia color rojo, como la sangre de los héroes que nos dieron Patria y libertad.

Bellas edecanes vestidas de verde y blanco, dan la bienvenida a todos, mientras meseros atentos ofrecen aguas frescas de frutas exóticas, buenos vinos de Valle de Guadalupe y una extensa variedad de aguardientes regionales como tequila, mezcal, charanda, bacanora, sotol, xtabentún

Zapata y Villa beben ron de caña de Anenecuilco. Andan midiendo la silla presidencial.

Doscientas insignias tricolores ondean en la plaza. Y hay un ambiente festivo en la gente. Hoy se celebra el bicentenario de la Independencia. El Covid parece haber reculado respetuosamente; aunque López Gatell se prepara por si acaso tiene que salir a explicar y explicar y explicar.

Diego sigue pintando el mural a pesar de la poca iluminación en el quicio de la escalera y pide un par de antorchas, Frida le jala los pantalones: ‘Sapo amado, vámonos a casa, que ya es tarde y luego asaltan o manejan como locos’.

Como en la Alhóndiga de Granaditas, el cura Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, hoy entre aplausos, se ubican en las 4 esquinas de la larga mesa que contiene un mapa de la Nueva España de 1810.

Morelos entra al salón y el cura Hidalgo es el primero en abrazarlo.

-¿Cómo has estado querido José María?

- ¿Y usted señor Hidalgo?

Mueran los gachupines, dice Allende, mientras le cierra el ojo a la Corregidora y se suma al abrazo. Doña Josefa sonríe tapándose con el abanico mientras el Corregidor voltea hacia otro lado.

Alguien pregunta a voz en cuello. ¿Invitaron a Bolívar?

Guerrero e Iturbide entran discutiendo. Son quienes consumaron la Independencia en 1821, bajo la bandera trigarante: el blanco de la pureza de la religión católica, el verde del ideal de Independencia y el rojo, la unión entre mestizos, criollos y peninsulares. Y tanto se ufanan de ello que seguirán discutiendo una eternidad.

- Fue un abuso tuyo, mira que declararte Emperador.

- Qué me dices, si te fuiste a las montañas.

Peleamos por una República federal, contra el centralismo, contra los Imperios. Seguíamos a Francia, la de 1789, pero fuimos la imagen y semejanza de los Estados Unidos.

Mira, es Guadalupe Victoria, el primer presidente. Que diferencia de ti, se te subió el poder.

Qué paradójico, contra los gringos perdimos el 51% de nuestro territorio. Vean, ahí está el mapa. ¿Por qué no cuidaron lo que heredamos?

Lo bueno dice Morelos, es que ya nunca más habrá esclavitud.

Muera el mal gobierno, reitera Hidalgo.

Claro, eso es en parte porque ganó el Norte y no los Confederados. De la que nos salvamos, tercia Allende.

Abasolo de la mano de su influyente mujer, saluda con afecto a todos.

¿Habrá valido la pena?

¿Qué ha pasado en este país en 200 años?

Sabemos que el señor Juárez salvó a la República, pero algunos siguen criticando el McLane-Ocampo.

-Miren ahí está departiendo con Ocampo, Zarco y Santos Degollado y Manuel Doblado. Con Lafragua y Altamirano con Lerdo e Ignacio Ramírez. ¡Qué brillante generación!

Y las curias aún no los perdonan, principalmente por la Ley Juárez y la Ley Lerdo, las de los bienes muertos. Y trajeron a Maximiliano, quien junto con Miramón y Mejía kaput en el Cerro de las Campanas. “Ahora o nunca, señor presidente”.

Y más tarde la guerra de los cristeros, más religión y fueros. ¡Cómo atolondran los fanatismos!

Bueno, hay que decidir ¿ha habido progreso? ¿O estaríamos mejor como colonia española?

Basta, miren cómo ellos andan, de un reyecito a otro. De líos de faldas a frivolidades. Y después de Franco que es muchísimo aguantar atrocidades.

¿Aquí ha avanzado la integración social entre criollos, mestizos, indígenas? ¿Mejoró la educación? ¿Hay menos pobreza? ¿Siguen las mismas diferencias que juramos abolir y combatir hasta morir?

En México hay libertad de expresión. Pero el oficio de periodista es de alta peligrosidad. Muchos muertos y desaparecidos.

La población ha crecido de alrededor de 6 a 126 millones, en estos dos últimos siglos.

En educación, el impulso ha sido enorme. Ahí están: Gabino Barreda, Justo Sierra, Luis Cabrera, José Vasconcelos, Manuel Gómez Morín, Alfonso Caso, Jaime Torres Bodet y Nabor Carrillo, entre otros muchos maestros.

Hay libros de texto gratuitos, educación obligatoria, laica y gratuita. Casi universalidad en primaria y secundaria

La Universidad Nacional Autónoma ha sido un gran acierto, que se enriqueció con la inmigración española a nuestro país. Y el Poli, magnífico.

A propósito, el general Cárdenas ahí está, el mismo de la expropiación petrolera, anda platicando con López Mateos el de la expropiación de la industria eléctrica.

También se avanzó en los derechos de las minorías.

Hay una infraestructura impresionante. Fabricas, carreteras, telecomunicaciones, presas, canales de riego, agua potable y luz eléctrica en todo el país. Puertos. Aduanas. Turismo. Se aprovechó el impulso al crecimiento por la demanda exterior de la Segunda Guerra Mundial. Inversión extranjera a raudales. Aunque la inversión privada nacional sigue contraída, dicen necesitar más certidumbre, creer, estar seguros de ganar para jugar.

Lo malo es que la distribución del ingreso y la riqueza es una de las más inequitativas del mundo. Millones de pobres y miserables; pocos ricos y poquísimos millonarios. Por ello, los programas sociales de bienestar son relevantes, muy importantes.

Haber, dice Allende, busquen a Santa Anna, que vendió. ¿Es cierto que sigue celebrando después de la victoria en El Álamo?

Muy importante ha sido la fundación del Banco de México, en tiempos de Plutarco Elías Calles, de Sonora.

¿Qué pasó con la disputa por la nación? Es obvio quien ganó. Y ya no hay vuelta de hoja. Ahí está el nuevo tratado.

Antes, en el 68, hubo muchos muertos. Y también cuando los ferrocarrileros, los médicos, los maestros…

Que me dicen del porfiriato, se oye a Madero, los dos Maderos juntos y Pino Suárez, nosotros provocamos la Revolución contra Don Porfirio y en favor de la democracia, para quitar las tiendas de raya. Sufragio efectivo y no reelección. Por cierto ¿vino hoy, sigue en París?

Y ahora ya hay reelección otra vez y siguen discutiendo lo del sufragio en un instituto muy caro y tortuoso. Además, de buena fuente sé que no todos sus directores han sido honestos, más bien bandoleros.

¿Cuántos muertos hubo en el 68? Yo sé que en la Revolución fallecieron más de un millón de mexicanos.

López Obrador entra al salón con la banda presidencial cruzada en el pecho.

Nada de mañaneras hoy bromea el general Cárdenas, por cierto ¿cómo va el ejército, la Marina, la Guardia Nacional?

Quisiera saber cómo va el combate a la inseguridad pregunta Díaz Ordaz, alejándose de Echeverría.

¿Dónde andan Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña?

Ruiz Cortines levanta el dedo, este es el país que tenemos y viendo a Alemán agrega, vamos a quererlo, a cuidarlo y a mejorarlo. ¿Alguien pasa?

Habla López Obrador. Qué bueno verlos a todos. Ya son 200 años, ya cuentan. Mi pecho no es bodega.

Salinas anda grillando desde Londres y se quiere hacer ciudadano español por aquello de la larga mano judicial y los negocios de Emiliano, su hijo.

Zedillo sigue de empleado de los trenes que vendió y ahora es asesor de alguna nueva transnacional para promover Fobaproas.

Fox cultivando mota y bebiendo coca. No quiere saber nada de los Bribiesca, los hijos de Martita.

Calderón haciendo rabietas, bebiendo a veces con moderación, ocupado en el Twitter y queriendo regresar con otro partido. Poniendo changuitos para que García Luna lo olvide.

Y Peña, estrenando novia, agradecido de haber roto el contrato. Y en ascuas, haber que más confiesan Lozoya y acaso Videgaray, cuando llegue el caso.

Y yo, pues luchando contra los conservadores, o la oligarquía, o el Reforma, contra Corral y los detractores de la Parota y La Huesca y los feminicidios y las pinturas vandalizadas de ustedes. (Y la señora de la Comisión de Derechos Humanos que come carne y no ayuda).

También me ocupo de los pobres

Y de Nexos y Krauze. Antes los maiceaban como hacía don Porfirio, pero yo no, soy diferente, no somos iguales.

Tengo que enfrentar también a los gobernadores que hicieron otra Conago federalista.

Y contra la incomprensión de muchos que se sienten olvidados o marginados y protestan; automovilistas con freno, con odio.

Y todos los días, combatiendo la corrupción, porque donde le rasque uno, encuentra pus.

Confieso que en las mañanas, a veces, me siento haciendo el trabajo de Sísifo.

Pero bien vale la pena ser éticos más que chuecos, como ya saben quién.

La fiesta será en proyección nacional e internacional.

Sabemos que muchos mexicanos estarán conectados vía zoom.

En efecto, en todo el mundo se oye: ¡Viva México, carbones!





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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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