PROHIBIDO PROHIBIR

Miseria

Miseria

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Destejido social.

El enorme dolor por la pandemia y la crisis económica, principalmente, han acrecentado las carencias emocionales en la sociedad. Entre jóvenes y viejos cada vez son más evidentes la frustración, el descontento y la división, con claras manifestaciones de hartazgo y repudio hacia los diferentes, los ajenos.

El uso y abuso de las redes sociales, ha generado también nuevas formas de relacionarnos con los demás.

Denostación y guerra verbal. Incapacidad para dialogar y permanente certeza de que a nadie importan las mentadas de madre, “sino el tonito”.

En estas circunstancias, hoy en día se trata, en realidad, con mayor detalle el desamor que el amor. Es el tiempo de la deconstrucción. Quien opine o piense lo contrario, de facto se convierte en enemigo irreconciliable.

Los abusos, la violencia familiar, los golpes físicos y verbales, la separación, contribuyen a reproducir un ambiente de película de horror en gran parte de la población.

Las familias se fracturan y se desintegran ocasionando traumas y, a la vez, generan un liberador sentimiento de bienestar que se resguarda en nuevos ambientes que en ocasiones, conducen a soledad, alcoholismo y drogadicción, o a jugarse la vida porque sí. Porque la muerte es cosa de siempre.

Aparecen nuevos conocidos efímeros en círculos viciosos. Se trata de vivir sobreviviendo a gran velocidad. Los hombres y mujeres vulnerables, lastimados, no pueden recomponer con facilidad sus relaciones, se alejan de valores cuya identidad ahora desconocen o repudian.

Normalmente sus aptitudes y capacidades ya no son suficiente para incorporarse con éxito al nuevo mundo laboral o productivo, romántico o amoroso y sueñan en otro tiempo, el mundo de sus triunfos relativos, que añoran al verse disminuidos por arrogancia y servilismo. La incapacidad para entender el presente y miedo atroz por dejar atrás las zonas de confort, en el futuro próximo, irremediable.

Les faltó aventurarse para comprometerse con un ideal. Su dios es el patético dinero o el amor frustrado. Y poseerlo a cualquier costo, más y más, los configuró monotemáticos, impotentes. Zares de la crítica perversa.

Así se consolidó un modo de producción dominante de capitalismo dependiente con partidos políticos donde todo era permitido mientras se hicieran negocios productivos para sus líderes. Negocios privados con recursos públicos. Es el desigual capitalismo dependiente y la contradicción inherente al deterioro de los términos de intercambio (Oscar Braun).

Mientras la criminalidad se sofistica y especializa, el ciudadano cada vez más vulnerable pasea su emotividad deteriorada sin encontrar ninguna identidad afín, navegando por aguas turbias. Sabe que son trúhanes y es incipiente su carácter y fortaleza para cambiar.

Se trata de masas que la televisión y otros medios de comunicación han modelado con creencias mercantilistas en los beneficios de la competencia, hacia la individualización del consumidor permanente.

Sé es individualista sin poder serlo. Por eso el aplauso anónimo a las majaderías a los demás, a los diferentes y su escudo a su falta de fuerza personal. La ignominia ante las causas colectivas.

Nunca crea. Sólo copia y repite lo que el mercado y sus robots le ordenaron en su ruindad.

Las agresiones en las redes se multiplican revelando el odio social, es la frustración cuando no se es capaz de vivir en armonía y entonces aparecen los fanáticos sistémicos o en desacuerdo con todo.

Las relaciones se vuelven intrascendentes. Se trata de evitar las lastimaduras conocidas. El amor y la amistad se vuelven monótonos y poco a poco se transita hacia la siomática o los símbolos repetitivos. Nunca más el compromiso.

Se multiplican los ‘free’, sin seducción ni pasión. Son mecánicos. Se trata de reconocer sólo el momento.

Así, la esclavitud femenina adquiere otro matiz, debe de agradecer la deferencia por la selección.

En este tenor del mismo espectáculo, habría que señalar las acusaciones contra Polanski, Woody Allen y Plácido Domingo, por ejemplo; contra el expresidente Truuump y el mismísimo Biden

En otro nivel local, la cuestionada actitud pública de Kamal Nacif, Mario Marin y El Niño Verde; el cardenal Norberto Rivera y Félix Salgado Macedonio, por ejemplo.

Desde luego, quien acusa está obligado a probar, como infructuosamente lo señala el expediente de la DEA con respecto al general o Padrino, cuyas 700 y tantas páginas son un fiasco. O el documento testado de la Fiscalía Autónoma, ‘ejemplo de nula transparencia y falta de claridad’.

El macho es capaz de insultar y no darse cuenta de la relevancia del hecho. Está en su naturaleza. Hasta que encuentra otro animal mucho más fuerte y entonces recula con risotadas vulgares y ‘memesde copy and paste. Se trata de permanecer levantando el dedo anónimo. Nada de pensar por sí mismo. Ello es agotador.

Casos ilustrativos del drama son los culpables anónimos de los cientos de desaparecidos en secuestros y trata. Madres en busca de hijos cuyos restos nunca aparecen, donde nadie es culpable, salvo la miseria de tal o cual gobierno o los enemigos del impoluto partido. Nunca aceptamos que tal vez nosotros somos también culpables, por omisión e indiferencia.

La pandemia es gravísima. Los contagiados y muertos se incrementan escandalosamente a diario, entre tanto, se realizan fiestas clandestinas, bodas, celebraciones distintas y se critica al gobierno, quien es culpable de todo: ayer, hoy y mañana. El boicot se aplaude con desprecio.

Justo es decir que en la actualidad el pejePresidente ha abonado en su contra, al insistir machaconamente en privilegiar a los más pobres, cual ocurrencia simplista que relega a los privilegiados de siempre.

¡Cómo se atreve el kkas a luchar por la otredad! Dejen que ellos se rasquen con sus propias uñas como ha ocurrido por siglos.

Es en realidad desnudar cómo nuestras experiencias emocionales son modeladas y afectadas por las instituciones. Me refiero a las contradicciones que limitan lo deseable con respecto a lo posible.

Esa distancia significa en tiempos de pandemia y crisis económica mayor desesperanza social que en frustradas manifestaciones generan odio entre familias, amigos, amantes. El tiempo parece eterno. El encierro castigo infinito. La frustración genera odios irreconciliables y en lugar de resolver juntos problemas nacionales cada uno, como en la metáfora de los cangrejos en la cubeta, le jala la pata al otro. Entre juego y berrinche se está minando también el futuro de sus propios hijos.

Han escogido sin conciencia el irrespeto.

Epistemológicamente han escogido la incertidumbre porque esa es hoy una anomalía (distintiva) en cualquier relación sentimental (Eva Illouz). En cualquier línea de pensamiento social.

Condición sine qua nons de los pueblos subdesarrollados es el desperdicio de oportunidades por negligencia, enfrentamiento de clase, polarización irreconciliable y deconstrucción.

En efecto, las regresiones del desamor sólo provocan depresión y menosprecio.




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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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