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Riqueza y pobreza

Riqueza   y  pobreza

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Desigualdad.

El explorador alemán Alexander von Humboldt visitó, a principios del siglo XIX, el territorio de lo que sería México. Desembarcó en Acapulco y recorrió nuestro país, midiendo, comparando, escribiendo sobre la naturaleza y condiciones de vida y la organización económica y social. Escaló montañas, exploró fundos mineros, coleccionó antigüedades, estudió los diferentes climas y dibujó mapas. De hecho, su ensayo sobre esta aventura es uno de los primeros trabajos sistemáticos que detallan las características del Nuevo Mundo.

Cuando partió a Europa desde Veracruz, un año después de su arribo, premonitoriamente, describió su asombro por la belleza y por los contrastes. En efecto, nos calificó como “el maravilloso país de la desigualdad”.

Efraín, el experto novato del mercado de condimentos, que dejamos en la fila de la aduana en Distopía, dice que se acercó al vecino cuando discutía con los guardias de la entrada, que le exigían una inexistente credencial del instituto de la senectud como única identificación válida. Cuenta que le auxilió deslizando un ojo de gringa en la ávida mano del portero, lo que les permitió cruzar la frontera y penetrar.

El vecino dijo que era su sobrino y que debía de acompañarlo, con todo y su caja.

Ya en la aduana, hicieron fila para esperar su turno, les atendió una aduanera joven y cortés. Efraín cuenta que su tío postizo la sedujo con su antigua cortesía. Con muñeca en mano y las vitaminas no hubo problema alguno para pasar aduana, previo sello en la guía.

En la siguiente etapa, se debe de escoger alguna empresa transportadora. Se decidieron por DHL. Otra cola, mientras tanto, conversaron sobre el explorador alemán.

¿Sabías Efraín que era infatigable? No dejaba de lado ninguna oportunidad de estudiar, de aprender, de tratar de explicarse los porqués.

¿Por qué muchas naciones son pobres y otras pocas son ricas?

¿Qué es lo determinante? ¿El clima, la comida, la genética, la sobreexplotación de recursos naturales? ¿Conquistados o colonizados? ¿Los gobernantes?

Sin duda es fundamental la mejor combinación posible de trabajo, tierra y capital, más organización, tecnología y administración.

En un “paper” obligatorio cuando mi estancia en LSE, hice énfasis en la “certidumbre”. Es decir: cuando los agentes económicos cuentan con información suficiente, oportuna y de calidad para conocer los problemas y evaluar las mejores, óptimas soluciones alternativas y sus posibles resultados a corto y mediano plazos.

Algunos estudiosos de la contradicción riqueza-pobreza han considerado con acierto la influencia de la llamada acumulación originaria de capital. El oro del Perú y la plata mexicana no fueron más que acumulación en España, mientras que en Inglaterra, con influencia también de la piratería, ¿te acuerdas de Drake, nombrado Sir por la reina?, la riqueza acumulada se convirtió en capital, en inversión productiva para impulsar la Revolución Industrial, máquinas para producir bienes de consumo y otras máquinas, al menor costo posible.

Los ingleses en la India, destruyeron los telares autóctonos para reducir la competencia y promovieron en China el uso del opio para ampliar mercados de dominación.

La guerra civil en los EUA, no sólo fue por la liberación de los esclavos, sino porque mano de obra asalariada adicional se requería en la incipiente industrialización norteña para promover la circulación de mercancías vis à vis las extensas plantaciones del sur.

En México, Santa Anna fue once veces presidente y pasó a la historia como uno de los culpables por la pérdida de más de la mitad del territorio nacional. Nada de inversión productiva, sólo consumo suntuario y antorchados ejércitos, mal preparados para una rápida movilización y combate cuerpo a cuerpo, mientras las élites a miles de kilómetros de distancia, soñaban con imitar la vida de la metrópoli.

Vamos desmadejando el hilo: se ha comprobado que la pobreza se genera cuando hay élites dominantes ajenas a los intereses de las mayorías, de ahí el éxito primigenio de la democracia que iguala el valor de los votos de todos.

Mira lo que pasa hoy en México, las élites no están conformes. Han sido afectadas en su horizonte de negocios, en su tasa de ganancia. En su zona de confort, de negocios privados con recursos públicos.

Recientemente un zar magnate de la televisión privada confesó en una entrevista que pudo acceder a la compra de Imevisión, hoy TV Azteca, entre otras cosas, gracias a un préstamo millonario del hermano incómodo del presidente Salinas. ¿De dónde provino ese dinero?

En cambio, en países desarrollados europeos, el Canadá y los EUA, hay consolidada una clase media importante que tiene influencia política, económica y cultural. ‘Checks and Balances’ para todos.

Desde luego otro factor del aumento de la pobreza es la falta de educación y con la pandemia es obvia la carencia de sanidad, la adecuada y oportuna respuesta para mitigar contagiados y reducir fallecimientos. Mientras, las vacunas llegan a cuenta gotas en los países menos desarrollados como el nuestro.

Acemoglu y Robinson modernos estudiosos de los fenómenos de riqueza y pobreza globales, señalan que los factores claves a considerar, además de educación e inversión productiva, son el tipo de relaciones dominantes que prevalezcan: inclusivas o extractivas.

Instituciones inclusivas son aquellas que promueven el respeto y protección a la propiedad privada, la promoción de un sistema judicial imparcial, la infraestructura de servicios públicos que satisfagan las necesidades sociales de acuerdo con el contrato social, desde seguridad, salud, vivienda, transporte a distribución de agua potable, igualdad de oportunidades educativas, tecnológicas y facilidades para el establecimiento de nuevos negocios.

Instituciones extractivas son aquellas que consolidan el poder depositado en pocas manos que conforman una élite de privilegio, que extraen recursos del resto de la sociedad para su propio beneficio sin equilibrada y mayoritaria distribución social. Con control político y policiaco de las mayorías depauperadas. Ignorancia generalizada. Prevalencia de inseguridad y resolución violenta de conflictos. Áreas preponderantes de interés donde se concentran inversiones transnacionales con altas tasas relativas de ganancias que promueven el mayor crecimiento económico posible en su sector de influencia para así ‘extraer’ lo más posible, en círculos vicioso de reproducción de pobreza e inequidad.

Casi sin darse cuenta, Efraín y su tío llegaron al mostrador. La muñeca y las vitaminas fueron cuidadosamente examinadas y contadas. El empleado de la transportadora creyó poder sacar raja y contó los frascos comparándolos con la descripción detallada de la guía. Su satisfacción fue enorme cuando encontró una supuesta mínima diferencia. ¡Casi como si Von Humboldt hubiera descubierto una nueva especie animal en Nueva España!

El viejo explicó que no había tal diferencia, puesto que una sola fórmula fue anotada con un ‘dos’ enfrente.

No razonó más el empleado DHL, ahora ya en papel de aduanero encargado del despacho.

Pues bien, preguntó Efraín, ¿usted trabaja en aduanas?

Se requería volver con la señorita aduanera y corregir el faltante, cambiar la guía y volverse a formar.

El viejo, agarró su muñeca y sus vitaminas. Preguntó por el nombre del empleado DHL autonombrado jefe aduanero sin serlo, para reportarlo. Nadie contestó. Hubo un silencio sepulcral.

Entonces, disfrutó al decirle en voz alta un insulto bien dicho y mejor merecido, irrepetible aquí y que todos conocen o han oído cuando se topan con algún burro ignaro, necio y obtuso, que se cree infalible.

Con su mercancía en mano salió del local, en silencio, como esperando alguna respuesta que nunca nadie se atrevió a articular.

¡Qué diferencia! Estafeta los recibió con los brazos abiertos de empleadas solicitas y atentas. Aquí vale un poco más caro enviar la mercancía, pero qué buen servicio y trato. Bien vale la disparidad.

Los paquetes del viejo y de Efraín se irían respectivamente a la CdMexico y a Monterrey en primera clase de cargo sin abusos de DHL.

Al día siguiente la muñeca llegó a su destino. La sonrisa de mi nieta consentida valió la pena. La aventura bajo el sol ahora parecía una mínima molestia gracias a la buena platica con Efraín, experto en condimentos, aunque su padre no lo reconozca aún. Y gracias a la atenta aduanera y a Estafeta.

Son estas pequeñas grandes aventuras con certidumbre lo que confirma a mi parecer, que aún tenemos posibilidad de construir un mejor país.

Será cosa de mejorar los sectores público, privado y social. Facilito. A piece of cake!

Recuerdo una referencia popular de un economista famoso: “los países son ricos o pobres, desarrollados o subdesarrollados y Japón, por su tradición milenaria, Argentina por su territorio sin población indígena… y México por los mexicanos”.



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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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