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Montajes y elecciones

Montajes y elecciones

Foto Copyright: lfmopinion.com

En la preparatoria hice teatro. Un papel divertido de “Las Cosas Simples” de Héctor Mendoza. Recuerdo que decía yo con pasión lo que pudo ser el ‘motto’ de Paul Gaugain, algo así como: “me voy al sur, a pintar mujeres desnudas con flores en la cabeza”.

Pasé mi breve carrera de actor sin pena ni gloria, nunca pinté mujeres en cueros. Sin embargo, recuerdo que el benevolente público aplaudió alguno de mis parlamentos y los del resto del reparto. Sobre todo, por la actuación de una destacada joven que siguió la carrera teatral y se graduó como actriz en varias obras de teatro profesional.

En otros escenarios ya había yo acumulado experiencia recitando “Mamá soy Paquito” y otras patrióticas obras propias del Día de la Bandera, contra la invasión de Chapultepec, los Niños Héroes y demás, cargadas todas de un nacionalismo hoy ‘de mode’.

Además, mi tía Nonis, hermana de mi padre, y de quién guardo amorosos recuerdos, era la encargada en los meses de diciembre de cada año de convocar, organizar y poner en movimiento a los nietos para presentar obras como ‘Seis personajes en busca de un autor’ de Pirandello y comedias populares mexicanas como ‘Mal de ojo’ de Maiquez. Ella era la productora, directora, escenógrafa y convocante a ensayos.

El estreno en Tlalpan era generalmente en el escenario improvisado de la estancia con retratos de todos los nietos colgados como mudos testigos silentes y donde se tenía por costumbre desplegar el Nacimiento, que competía en adornos con el árbol de Navidad de piso a techo.

El día del estreno los mayores invitaban a vecinos y amigos. Los actores y actrices engalanados con adecuada vestimenta de la época, nos deseábamos suerte y esperábamos recordar fielmente los parlamentos, sin equivocaciones ni excesivos tartamudeos no previstos, amén de tener que recomponer el argumento por la renuncia de alguno de mis primos a quienes “no los llamó Dios por el camino del arte”.

La directora de escena recomendaba respirar adecuadamente, divertirnos y, en caso de olvido, improvisar con determinación y confianza.

Así que, de montajes, yo sé algo.

Los reconozco de cerca y de lejos. Todos tienen un propósito incluyente. Se trata de divertir, de enseñar, de recrear, de armar, de constatar… de destruir.

Hay montajes profesionales como los de Stratford-upon-Avon donde un ‘Hamlet’ inolvidable me impresionó tanto como para nunca olvidarlo.

Otro montaje espectacular que disfruté enormemente fue ‘Lucía de Lammermoor’, sobre todo la escena de la locura. Fue en el Metropolitan de Nueva York, previa a una memorable cena con Alejandro Ferretis y amigas conocidas del consulado.

Sobresaliente, el ‘Cyrano de Bergerac’ con el gran López Tarso, que sigue en mi memoria.

Otra vez fuimos varios amigos y yo a ver ‘El juego que todos jugamos’ de Jorodowsky y nos divertimos, sentados en la última fila, saboteando la obra frente a la infinita paciencia de Saldaña. Sin saberlo, tal vez nos convertimos en parte del montaje, como si todo estuviera planeado de antemano.

Hoy en día, casi sin tener aparente consciencia de ello, la mayoría de los medios tradicionales de comunicación, periodistas y seudo periodistas opositores a la 4T, actúan en forma parecida y se ponen de pechito en forma sadomasoquista.

Según las últimas encuestas y sin quererlo, contribuyen a aumentar la popularidad del pejePresidente con campañas mediáticas y montajes frustrados como la amplísima difusión de una vacuna de aire.

Tengo la impresión de que el coraje, el odio y el desprecio han obnubilado su lucidez y en lugar de causar público malestar, abonan a la causa del régimen actual.

Parecería que se les acabaron los argumentos, entre tanta infame repetición de burlas e insultos que degradan a los emisores.

Creo que se desgastaron y al seguir extrañando los millones repartidos desde Los Pinos, llorando, se les nublaron los ojos y se les olvidó hacer una verdadera crítica que obligue a revisar y cambiar políticas gubernamentales equivocadas, que las hay y muchas.

Por ejemplo, la postulación de candidatos en Morena y partidos aliados, que da vergüenza; el papel de Delgado que es de pena ajena, los resultados de la Fiscalía, órgano autónomo adormilado, de magras consecuencias. Los feminicidios, la violencia regional, la migración, el papel de la Guardia Nacional y la creciente militarización del país.

En las próximas elecciones de junio, los opositores tendrían en teoría la oportunidad de corregir, pero parece que se quedarán con las ganas. Apuestan a puro cartucho quemado, a las mismas mentiras, a los montajes conocidos y los cuales el colmillo del pejePresidente los usa para aumentar su popularidad y meterles el dedo en la boca.

Ahora bien, para la continuidad del proceso de Transformación del presente régimen, particularmente el combate a la corrupción, la recuperación de valores éticos y la mitigación de la pobreza, sin mayores sobresaltos ni retrocesos significativos, es necesario, obtener la llamada mayoría calificada en el Legislativo y en la mayor parte de los estados donde se celebrarán elecciones.

Para ello, se sigue la máxima conocida: ¡al costo que sea!, aunque ello sea una estrategia de acendrada identidad pripanista.

La realidad nos ha enseñado que en política, especialmente en política, nada es fácil.

Los montajes sirven para apoyar o para enterrar. Vean el caso del misógino alter ego de Brozo y del promotor Garcialunesco de Loret, aunque sigan dale y dale, como hermanos chupasangre.

Más seria es la crítica de Roger Bartra en su ‘Regreso a la jaula’. Lo conocí en las épocas gloriosas del Colegio Nacional de Economistas con mi amigo Labra de presidente. Decía: “déjalo hablar …”, a mi que le hacía de presentador o maestro de ceremonias.

Armando Labra tenía una intuición especial para conocer la reacción de los otros; acertaba que después del discurso de Roger, enredado en su propia cuerda, el auditorio no le aplaudiera con amplia generosidad y reconocimiento. En cambio, estaría a punto de ebullición para recibir otras presentaciones más cercanas a nuestro proyecto e identidad, de mayor participación del estado en la economía y la necesidad de promover una política económica más equitativa en la distribución del ingreso y la riqueza.

Pues bien, Bartra subraya la perversidad del populismo, la 4T y el autoritarismo. Sin embargo, reconoce que su trabajo es imparcial e incompleto.

Parecería importante resaltar su honestidad como “intelectual socialdemócrata” y preguntarse, ¿cómo define al populismo?, fuente de todo mal, según se infiere en su texto.

Me recordó cuando el inefable Peña quiso criticar a AMLO sin decir su nombre, frente a Obama y Trudeau y se refirió a los peligros de los populistas. Obama se definió a su vez “orgullosamente populista, si ello es velar por los más desprotegidos y apoyar políticas de asistencia social”. Peña se quedó con un palmo de narices, otra vez disminuido y sin el auxilio de Videgaray.

No parece que todo en pejenomics sea una estrategia en retroceso. Si la 4T logra consolidarse nunca más regresará el pripanismo, aunque siendo consecuentes, en política y otros menesteres complejos, nunca es en realidad ‘tal vez’; como aprendí en otros tiempos: cuando una chica decía que no, con la luz de su mirada significaba que probablemente sí.

Una prueba es que después de los pésimos gobiernos panistas de Fox y Martita y de Calderón, regresó el priista tradicionalmente autoritario según el propio Bartra, por efectos de ‘la melancolía’.

No todo está dicho, ni mucho menos hecho. Falta mucho, hay mucha tela de donde cortar.

Sabemos que las elecciones del próximo 6 de junio definirán el rumbo y alcances del resto del sexenio.

Lo que es seguro es que la polarización social continuará, con la voluntad o sin ella del propio Presidente, que aunque quisiera ya no puede, ni debe, meter reversa, incluso aunque eventualmente quisiera sacar su pañuelo blanco para que en paz, lo dejen trabajar sin tanto obstáculo mediático.

La caja de Pandora está abierta y ahora la bebe o la derrama. La reconciliación no está en ningún escenario o montaje previsible a corto plazo. Eso será prioridad del siguiente o la siguiente en la línea de sucesión.

Hoy los opositores se seguirán lamiendo las heridas, pues donde manda capitán, marinero no gobierna. ‘Todo es muy raro, carancho’, como un simpático opositor dice, desde su mullido sillón.

O como creo que dijera Madame Curie: Todo es como un hematoma social o la dispersión de sangre encapsulada dentro y por debajo de la piel.



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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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