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La prepotencia y la pedofilia

La prepotencia y la pedofilia
Elecciones.

La capacidad de asombro de la sociedad moderna es dual: interminable e inagotable; perversa y cruel.

Los escándalos apasionan y están siempre en los labios del qué dirán.

Paradójicamente, sin embargo, todo pasa de moda. Todo se olvida.

Por definición, el chisme es también efímero. Sustituible. Como una gran subasta en remate, o una competencia de nalgadas.

Mientras tanto, los muertos se cuentan como chivos expiatorios, como innegociable ofrenda para la poda, tal vez como el rigor que la naturaleza exige en su propia renovación.

A los muertos por la pandemia, de tiempo en tiempo se les recuerda como son, insustituibles. Claves para entender la historicidad. No sólo la estadística.

Se han ido mayoritariamente los más débiles, los que el virus dobló, los hay ricos y pobres. Los más enfermos. Los recordados, los amados, los únicos. La vieja parca jugando a la lotería.

Son más los desprotegidos que no pudieron adelantar su vacunación. Los que tienen que esperar su turno y por definición han estado más expuestos al contagio del bicho.

En contra, algunos que no esperábamos sobreviven.

Por antonomasia, el prepotente del gobierno de ayer, Truuump, but of course, el incendiario del Capitolio, ahora refugiado en Mar-a-Lago, hace cuentas y recoge pérdidas. Sueña con volver y mientras se divierte jugando al golf. A estos tipos el bicho no los toca, incluso sin uso de cubre bocas.

Apenas nos recuperamos del impacto degradante sobre los niños abandonados en el desierto o enjaulados y ya estamos en otro capítulo de la tragicomedia emotiva de la pedofilia, los feminicidios, la violencia y las próximas elecciones, con campañas ejemplares de estulticia y candidatos impresentables, sobresalientemente un astado prepotente.

Y las cámaras legislando sobre las rodillas y el INE exagerando, cobrando lo que quiere, en nombre de la ansiada, lejana, supuesta verdadera democracia y enfrentado en época de elecciones, con la certidumbre entre las patas.

Otro vulgar ejemplo de prepotencia es el albaso legislativo, se propone a la colegisladora mantener dos años más al presidente de la Corte y a los miembros de la Judicatura. ¡Pero qué necesidad! Ni siquiera la impostergable limpieza urgente en el poder Judicial justifica este transitorio que es pretexto para golpeteos y distracción de lo fundamental.

La prepotencia se asoma en todas partes, a pesar de que, en efecto, al poder Judicial le urge una reconfiguración para combatir la mediocridad, la corrupción y las componendas.

Desde las mañaneras al país lo pone a bailar el pejePresidente a su ritmo cadencioso y repetido mientras la oposición -que no cuaja- sigue insultando y llorando como si eso fuera útil. Escupiendo al cielo se desespera.

Igualmente, la crítica ya sabida de los periodistas, seudo periodistas y locutores opositores es cada vez más insulsa por conocida.

Al tiempo la respuesta desde el gobierno, salvo por las tablas del pejePresidente y un par de comprometidos que buscan la grande desde ahora, esa respuesta ha sido en general, de gran mediocridad, aburrida, monotemática y para colmo, de creciente prepotencia.

Parece que hacen lo imposible por sabotearse ellos mismos: lo de Delgado es inflamante, el toro descarrilado es de pena ajena.

El de Bienestar dice que todo funciona y a mí me consta que a muchos no les ha llegado la lana. El de Comunicaciones ya no aguanta mientras los militares lo abruman. La del Trabajo anda del tingo al tango y no da una. La señora bien intencionada de Gobernación anda de adorno, como florero. La sustituta temporal en Profeco vive en su mundo de nulo aumento registrado. Pemex pierde y pierde. El huachicol se empecina. La CFE por más que se afana no se quita la mala fama. La imagen de Felipe Calderón, ¡cruz cruz!, ni por asomo es Felipe Ángeles, a pesar del pésimo diseño. La maestra de Conacyt se hace bolas con los porcentajes. Los militares avanzan.

El ridículo mixto de Cabeza de Vaca y la Fiscalía adormilada que siguen de la mano tan campantes. Lozoya está recuperado del reflujo y el general Cienfuegos campechanamente disfruta en familia de una cena en Polanco.

El escándalo de familias famosas, el abuso y supuesta pedofilia hacen de las páginas de pornografía infantil distribuidas en secreto entre guerras, eventos de preprimaria.

Los ánimos caldeados de la pandemia subrayan la animadversión de los interfectos, de las actrices y cantantes. Una familia entera se enloda y juega a tirarse carretadas de excremento.

La prepotencia es característica de tiranos y déspotas pero también de jefecitos subdesarrollados que a berrinches imponen temporalmente su voluntad por más absurda que sea.

Por ello, un prepotente es también pedófilo encubierto o en potencia porque quisiera tener a sus pies a ciudadanos infantiles que no pueden oponerse o entender sus desvaríos. Son adultos inmaduros. Impotentes, en realidad acomplejados, avergonzados de ellos mismos.

Harvey Weinstein está en la cárcel. El príncipe Andrés está recluido en su habitación, aparentemente arrepentido después del regaño de la reina. Los de Nexium están unos en prisión y otros desprestigiados, aunque otra haya agarrado boleto de candidata. Los del templo de La Luz del Mundo y García Luna en sendos juicios interminables. Y Vallarta 14 años encarcelado sin haber sido aún sentenciado.

Así, en algunos gobiernos, los indefensos habitantes son las víctimas, como en Michoacán, Tamaulipas y Baja California por referirme a tres casos modelo. Casos de estudio en varios cursos de teoría política.

En Baja California, después de un escándalo a mentadas de madre entre el gobernador bianual y el presidente municipal con licencia de Tijuana, se anuncia la expropiación del icónico Club Campestre donde, se dice que en forma mayoritaria no se aceptó en otro tiempo la membresía solicitada del hoy breve gobernador. Dicen los chismes que siempre ha sido malquerido entre la élite de panistas exgobernantes, los de la verdadera lana y los negocios.

En Michoacán, el prepotente gobernador agredió a un maestro manifestante y el escándalo siguió para distracción del respetable. La comunidad cercada por narcos de diferentes bandos debiera ser el verdadero objeto de atención. Ahí mismo, adultos armaron a niños como autodefensas con estrellitas en la frente y balas que matan o atarantan.

En Tamaulipas, siguen pueblos enteros cercados por narcos, migrantes secuestrados, desaparecidos y el gobernador ocupa su tiempo en el rancho de Las Cotorras, preparando su defensa por acusaciones de relaciones con mañosos y mal habidas finanzas documentadas por la Unidad de Inteligencia Financiera, que parece haber entrado en un impasse de veda electoral.

En tanto, ya se generalizó la consigna entre muchos sufridos, casi convencidos de que “todos son iguales”, lo que francamente es otra derrota.

¿A quién le vamos creyendo entre tanta prepotencia?

Veo en cinemascope la muerte del príncipe consorte, misógino, discriminador y prepotente. Ya se fue. Jamás trabajó. Eso debiera ser ciertamente también publicitado. Y lo que vemos es un funeral real, con lágrimas y rezos. Descanse en paz.

En Cuba se anuncia que después de 60 años y con todo estadounidense bloqueo y embargo, el último de los Castro dejará también el poder. Y en Miami se pertrechan para planear la reconquista del poder.

En México los unos se aferran a la victoria y los otros relanzan el discurso del “cierre” de estancias infantiles, falta de medicinas, relegada vacunación a médicos privados y el frustrado aeropuerto de Texcoco como ejemplos de despótica prepotencia.

En tanto, las encuestas muestran la popularidad creciente del régimen actual hasta alrededor del 60% de aprobación ciudadana.

Qué complicado aparece el mundo sin salir de la pandemia.

Incluyendo la generalizada “mediocridad de la ciudadanía que, creyendo que sabe más de lo que realmente sabe, es fácilmente manipulable, se desgarra las vestiduras y ruega por el retorno al pasado”. (Ref: Guillermo Calderón).

En apariencia no podemos ser felices sin privarnos de tantos chismes, salpicados de muchas mentiras y pocas verdades.

El siguiente capítulo de la indignante confesión de la nieta está por empezar.

El marcador está claramente inclinado hacia la perversión.

Los medios se frotan las manos calculando el ’rating’

Sin duda, la pedofilia es también atractiva como tema de escandalosa polémica y distracción social.



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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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