PARRESHÍA

Rabiosos y miserables

Rabiosos y miserables

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Lo peor que le puede pasar a una sociedad es que el resentimiento se vuelva creativo y engendre valores. Porque entonces el verdadero origen, motor y destino de toda acción es la reacción; la venganza, generalmente imaginaria, como leiv motive universal.

La verdadera acción es positiva y afirmativa. Dice sí. Y dice sí a sí mismo, a un impulso propio, que nace desde y en sí. Es ante todo una afirmación de ser. Y es positiva por su vocación creativa. Quien acciona busca inaugurar algo nuevo en el mundo, un nuevo inicio. Un génesis. La acción es siempre dadora, se da a sí misma.

El resentimiento, resiente algo pasado; lo vuelve a traer al presente, se revuelca es las arenas movedizas que le impiden salir adelante. Su (rea)acción es netamente negativa, dice no y se lo dice a “otro”, a ése que le despierta volver a sentir, a dolerse. Actor y autor no son el mismo. El resentimiento. es una respuesta al “otro”, a un “no yo”.

Por eso el resentimiento es siempre una acción negativa que establece valores de manera invertida al estar dirigidos hacia afuera y hacia otro.

Esa creación de valores responde siempre a un mundo opuesto y exterior. Requiere de otro para accionar por reacción.

En el fondo, depende de ese otro, así le sea contrario, para ser y para accionar.

El otro, sea quien sea y haga lo que haga, retrotrae al resentido a un dolor pasado y enterrado en su inconsciente. No importa su intención ni el contenido objetivo de su hacer, lo que cuenta es que en el resentido obtura el gatillo de su dolor. El juego de posibilidades por el que el resentido asocia la persona y conducta del otro con su aflicción es infinito y cae en el ámbito del psicoanálisis.

Pero algo sí podemos concluir, ese otro, para el resentido, solo tiene existir y razón de ser en función del resentimiento que en él despierta. El otro no tiene entidad propia y ajena al resentido, siempre se explica en relación a él: Existes por el resentimiento que generas en mí.

Luego entonces es posible entender cómo entre un grupo de pensantes el drama de niños sin medicamentos, y no hablo exclusivamente de menores con cáncer, hablo de toda la niñez mexicana sin las vacunas elementales a su crecimiento y otros medicamentos ausentes en las instituciones de salud pública nacional, una vez que se terminaron las existencia que venían del sexenio anterior y cuya inexistencia generaron quienes, por cuestiones ideológicas, hasta la fecha han sido incapaces e inútiles para adquirirlos. Recupero la narrativa, por ello es entendible que los niños con cáncer y las medicinas prometidas desde Olimpo del poder y no surtidas al 26 de junio, como quedó explicitamente comprometido, sean solo una “idea”, una “telenovela”, un “cuento muy bien armado”, una “consigna”, “consigna golpista” e “internacional”.


Al más indefenso de los enfermos lo asumen como gran enemigo



Por alguna reserva de dignidad inconsciente no los calificaron, niños y no medicinas, como “caricatura”, ni ciencia.

Lo expreso de otra manera, la presencia de niños en México y la no presencia de medicinas, para estos lamentables personajes, Gatell y entrevistadores, es solo un cuento muy bien armado para desatar la furia de su resentimiento. Las razones y meandros de éste quedan en los entretelones de las frustraciones de su personalidades resentidas.

Más aún, no es que niños condenados a vivir en camas de hospitales conectados a mangueras y sufrimientos sin fin sean en sí golpistas, es que para el resentimiento de estos miserables, la realidad en sí misma es golpista.

Así traerán la conciencia y el miedo, que al más indefenso de los enfermos lo asumen como gran enemigo.

No es que los niños les hayan hecho mal alguno, es que viven de la venganza, no de la creación, por más bonito que dibujen y que hablen.

En el olvido quedó aquello de que "Con los niños no" y en el basurero el 4º constitucional que dispone que: "en todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez".





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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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