LO DE HOY

Una batalla y dos intestinos

Una batalla y dos intestinos

Foto Copyright: lfmopinion.com

Samuel García puede ser derrotado por dos intestinos, el suyo y el de Jaime Rodríguez Calderón.

Samuel García suma a sus desvelos uno más.

Jaime Rodríguez, su antecesor y perseguido favorito —sobre el cual construyó su acenso al poder— pasó de políticamente perseguido a uno de los más altos riesgo de los varios de su gobierno.

Sin prejuzgar sobre las dos causas penales que en su contra se alzan, sin que hasta la fecha ninguna tenga definida, siquiera, jurisdicción, la salud del mejor conocido como "El Bronco" anocheció ayer lunes como la mayor preocupación del joven gobierno.

En los momentos estelares de la captura y prisión del exgobernador, su estado de salud fue displicentemente descalificado por las autoridades administrativas del Penal de Apodaca, alegando falsedad y estrategia mediática de su defensa. Incluso el Doctor Manuel De la O, exsecretario de Salud, acusó en su momento al gobierno de presentar un parte médico donde El Bronco gozaba de un apéndice que le había sido extirpado años ha.

Luego vino el escándalo de en qué nosocomio internarlo en pérdida criminal de tiempo preciado para su salud; finalmente el agravamiento de su condición médica y dos cirugías de emergencia al hilo. Ayer por la noche su estado de salud era grave, inestable y de alto riesgo.

Las próximas 60 horas serán definitivas y a ellas se suman sangrado interno, derrame pleural y principio de neumonía.

Así, el villano favorito de Samuel García se convierte de rehén y distractor político, en el mayor de los riesgos políticos de su gobierno. Mismo que debe de atender con la mejor de sus prioridades y capacidades, buscando ¡oh paradoja! que Rodríguez Calderón gane a su favor una batalla más: la de su salud y vida.


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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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