PARRESHÍA

Se pudrió México

Se pudrió México

Foto Copyright: X

El obradorato utiliza el orden jurídico para construir en los hechos un estado de excepción legislado.

La Constitución no es solo un cuerpo de leyes, es un proyecto normado de Nación, una aspiración de forma de vida política. Hoy, sin embargo, nadie podría decir cuál es nuestro proyecto y aspiración de vida compartida, y nuestra Constitución y leyes que de ella emanan han sido reducidas en un champurrado de ocurrencias, ignorancias y desmesuras. Por tanto, nada ganamos con una nueva Constitución si antes no pensamos una nueva Nación, un nuevo proyecto de vida.

El obradorato utiliza el orden jurídico para construir en los hechos un estado de excepción legislado, cada día lo que debiera ser una vida política con libertades y derechos garantizados por el Estado, se convierte en lo que Agamben llama una nuda vida, una vida desnudada de todo lo que hace posible lo político, y en su lugar nos queda una vida abandonada al solo vivir biológico, sin propósito, sin compañía, sin derechos, sin sentido; lo más grave es que ese abandono no significa liberación alguna, porque hasta el abandono queda bajo el dominio de un poder que se ha situado por encima de la ley. Recordemos como convirtieron la "Supremacía Constitucional" en la supremacía de su sobremayoría espuria por sobre la Constitución y la división de poderes.

Si vemos bien, vivimos una especie de estado de naturaleza prepolítico donde el pacto o contrato hobbesiano ha sido roto y vivimos una dissolutio civitatis, y es este estado de desnudez el que nos llevará más temprano que tarde a refundar México, porque éste ya se nos pudrió.

#LFMOpinion
#Parreshia
#Mexico
#Pudricion
#EstadoDeExcepcion
#Constitucion
#Nacion


Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

Sigueme en: