PROHIBIDO PROHIBIR

Instantáneas

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Un día cualquiera de fin de semana.

Se trata de fotografías o frases precisas que reflejan la realidad sin retoques ni concesiones.

Un día cualquiera de fin de semana.

El metro de la CdMex está hecho un desmadre. Totalmente desbordado en capacidad de transporte, le urge una buena remodelación principalmente por la propia seguridad de los usuarios.

Los barandales de apoyo faltan, fueron robados o las escaleras son ocupadas por discapacitados que ahí acampan.

Los vendedores ambulantes inundan todos los vagones con ofertas de a 10 pesos. Chocolates M&M, chicles, horóscopos y un sin fin de productos más de botanas que vocean a grito pelado.

La plancha del Zócalo ocupada con vallas y, por tanto, sin poderse caminar ni disfrutar, porque las autoridades de la Ciudad presentarán algún evento para distraer a la muchedumbre. Atole con el dedo.

El corredor peatonal de un lado al otro del Zócalo estrecho y materialmente lleno de vendedores ambulantes que ofrecen todo lo imaginable hecho en China y bailes exóticos disque indígenas y protestas con cartones con mensajes escritos a mano.

En el metro 3 de cada 5 se zambullen en sus teléfonos celulares. Uno lee una novela barata de moda con temas arriesgados de mujeres u hombres semidesnudos. Y el quinto dormita con los ojos entreabiertos, sin creer en nada ya.

Se oyen conversaciones entrecortadas donde sobresalen expresiones como: “no mames, guey, estás de pelos, cabrón …me puse pedo y de vez en cuando …un gracias”. De vez en vez un antiguo caballero azteca ofrece su lugar a una doncella de no malos bigotes por lo regular, anchas caderas.

Otros muy serios dan consejos a sus clientes: cómo vender más y mejor. Cómo tener éxito. Cómo comprar un auto usado. Cómo pasar el examen.

Ciertamente todos queremos algo rápido, deslumbrante y que asombre o apantalle los ojos de los demás.

La mayoría de los usuarios usan pantalones jeans deslavados o rotos, llevan tatuajes de arañas rojas, flechas, víboras, cruces y un sin fin de relatos en brazos, cuellos, dedos y el resto de la piel. Todos usan tenis, pocos huaraches, muy pocos zapatos de piel.

Mujeres guapas y de edad otoñal se pasean con minishorts atractivos y blusas pegadas que revelan torsos apetitosos y ropa interior de colores discretos o no tanto.

Se ven algunos turistas despistados con cámaras que retratan lo que se mueve con caras de miedo e incredulidad.

Muchos jóvenes ofrecen buena vista desde las alturas, tragos y comida en los balcones y azoteas.

Los centros joyeros joden a los buscadores de ofertas o vendedores de oportunidad.

Atrás, guardada entre los muros de Palacio, la presidenta y su equipo juega a gobernar para todo el pueblo bueno repartiendo dinero de programas sociales siempre aplaudidos y generosos en comparación con las enormes necesidades de las mayorías. Los programas de bienestar sirven siempre para completar la mesada. Quitan un poco la pobreza.

Es imposible admirar los murales de Palacio. Todo está cerrado bajo 7 llaves.

Las casas de Calzada de Tlalpan se caen a pedazos. El viejo hotel de paso de La Portales sigue clausurado.

La correspondencia en Ermita parece una lengua sin fin. Los elevadores nunca sirven y muchas de las escaleras eléctricas tampoco, mientras la jefa Brugada juega a pintar de morado la capital y los hoyos en caminos y avenidas se perpetúan. Los viajeros frecuentes agarran atajos que les ahorran tiempo y esfuerzos, se saltan las reglas ante la atónita mirada de los otros pasajeros ordenados.

La Zona Rosa no es ya lo que fue; cuando el Perro Andaluz rifaba y los amigos de Economía nos sentíamos dueños de parte de la ciudad. Joaquín que de Dios goce, junto a Carlos también de grata memoria, Eduardo sobrino de Pita y el príncipe César, espero que ellos dos sigan bien y contentos, hacíamos un equipo imbatible de jóvenes románticos y estudiosos en los años setenta del siglo pasado.

Ya más al sur, en San Jerónimo, los hoyos siguen creciendo, aunque es justo decirlo, últimamente unas máquinas pavimentadoras de tamaño mediano, además de hacer un caos en el complicado tráfico, recubren algunos hoyos, los más notorios y peligrosos.

En el pesero que abordo, el chofer no me cobró, una mano desconocida pero amiga de algún fortachón me ayudó a subir y encontrar un asiento desocupado. Le dije: muchas gracias, espero que cuando sea su tiempo, usted también encuentre un brazo oportuno para subir con facilidad. Sonrió.

A pesar de todo, esta ciudad sigue siendo generosa con quien lo necesita, especialmente con los viejos y almas en desgracia. Además, todos los extranjeros son bienvenidos, salvo algunos prepotentes argentinos de pasión futbolera extra.

Así es ahora la ciudad donde nos tocó vivir, el fin de semana que se me ocurrió salir de casa. Mi vecino dice seguir estudiando para el nuevo examen de ingreso a la UNAM, pobre colega Lomelí, una rectoría de botarates y ridículos promotores de exámenes caros y chafas, diseñados por una compañía a todas luces ineficiente y corrupta.

Las noticias fluyen a borbotones: el mediocre agente naranja sigue amenazando, la presidenta le contesta que “somos amigos de todos”.

Es inútil, el pedestre Dump sufre Alzheimer y no oye nada de los otros diferentes. Odia a Lula, a Cuba la desaparecerá en meses, Palestina está condenada. Un día apoya a Ucrania y otro negocia con Rusia. A Irán ya lo derrotó varias veces en secreto. Israel es su alter ego y el genocida de Netanyahu su padre dominante.

Está más deschavetado que los más locos promotores de las últimas guerras y todo lo que toca son negocios sucios, corruptos como el último mundial de fut con Pervertino de socio, de beneficio económico solo para sus conocidos de siempre y sus familiares ocasionales y amigos de parrandas Epstein.

En la tarde, amenazó lluvia, pero se fueron las nubes hacia el oriente.

Disfrutamos de una espléndida tarde y el sol poniente me recordó el mejor tiempo del año, si tan sólo hoy fuera como muchos ayeres cuando disfrute contigo y con tantos otros a quienes extraño, mientras discutíamos sobre la construcción de un mejor mundo para todos, incluidos los jóvenes por venir, sin imaginar la interrupción de tabletas y redes sociales electrónicas.

Instantánea propicia para recordar la Crónica de un Viaje a La Habana de mi amigo Mario Ficachi y el deleita con sus fotos y relatos. Todo un agasajo pretérito y presente. Una muestra de lo que se puede hacer sin estridencia y con compromiso. Viva Cuba a pesar de todo. Muera el infame bloqueo yanqui.


#LFMOpinion
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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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