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Conservar o transformar

Conservar o transformar

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Se necesitaría de sus infinitas capacidades para descubrir la corrupción en el Seguro Social.

En mi último texto sobre los premios Nobel hice especial énfasis en los de Economía, Literatura y Paz, hoy escribo en recuerdo de las fantásticas platicas de sobremesa con mi padre, don Arturo, cuando nos enterábamos de los nombres de los ganadores.

Siendo yo el hijo mayor me ponía de ejemplo, pero me dejaba al final, así imponía una suerte de rol de apoyo y equilibrio. Cada uno de los hijos pensamos que éramos el preferido.

Mi hermano Juan Carlos, lamentablemente fallecido muy joven, sería el ganador del premio Nobel de Medicina. Siempre quiso ser médico. Y la humanidad perdió la oportunidad de tener un verdadero apóstol para curar de todo. Tenía un sentido de responsabilidad social admirable.

Desde recoger a nuestros primos los Gonzáles en la mañana y llevarlos al Instituto México, hasta cargar todos los días del año escolar al primo Víctor, que enyesado hasta la cintura debía de hacer malabares para subirse y bajar del Vocho rojo. Una vez que lo instalaba en su pupitre, decía en voz en cuello: -‘Bueno Víctor, me voy a mis clases, si alguien te molesta me avisas para darle un coscorrón’.

Cuando papá se refería a él se hinchaba de orgullo seguro de que el premio Nobel de Medicina sería suyo, no como concesión gratuita, sino como resultado de su esfuerzo, trabajo y conocimientos en medicina.

En palabras filosóficas, para consolidar el progreso es necesario cuestionar lo cuestionable, conservar lo conservable y cambiar lo preciso por más doloroso y costoso que sea y así poder avanzar en tiempo y forma para destrabar los nudos gordianos, aún con el uso del filo de la espada, como hizo Alejandro Magno.

Agatha Christie dio vida a Hércules Poirot, mientras su esposo de segundo matrimonio y 20 años más joven que ella limpiaba capa por capa los restos grecolatinos encontrados cerca de Bríndisi en camino al tacón de la Bota, en escritura jeroglífica original.

Cada uno hacia su trabajo e inspiraba al otro. Se dice que Agatha escribía mientras el esposo investigaba y confirmaba las posibles teorías que Poirot y Miss Marple demostrarán.

Se necesitaría de sus infinitas capacidades para descubrir la corrupción en el Seguro Social y poner nombre a los responsables de las muertes por falta de medicinas, médicos y múltiples incapacidades para ser en efecto Dinamarca en nuestro sector salud.

Se necesita de sus deducciones y muestras para descubrir la corrupción en el INE, los negocios con proveedores y los viajes a todo lujo para hijos y entenados.

Y sí es verdad o no la “traición a la Patria” del exfiscal o de Maru Campos. Todo un descabellado enredo con la muerte de gringos de por medio, como de costumbre.

La historia de fracasos y relatos inverosímiles da para escribir una enciclopedia ilustrada de muchas caídas y algunos éxitos logrados por la constancia y habilidad de médicos y enfermeras que jamás se rindieron ante la enfermedad y la muerte aún sin contar con el equipo medicinal y tecnológico necesarios. Y además por tener que enfrentar un sistema penetrado por la corrupción y la vorágine de limitaciones de toda índole, incluso con jornadas de trabajo agotadoras y falta de equipos de apoyo, medicinas y demás instrumentos elementales.

En nuestro país son muchísimos los enfermos y relativamente pocos los recursos destinados para su sanación y alivio. Desde el uso de medicina tradicional indígena hasta las bombas de cobalto de última generación.

La medicina tradicional indígena es un sistema integral de conocimientos y prácticas enfocado en la salud física, mental, emocional y espiritual del paciente. Contiene una visión holística que no separa el cuerpo de la mente o espíritu y entiende la salud como un estado de equilibrio entre la persona, su comunidad, la naturaleza y el mundo sagrado.

Se distinguen enfermedades naturales causadas por factores físicos como corrientes de aire, cambios de temperatura, mala alimentación o golpes y enfermedades sobrenaturales atribuidas a sustos, “mal de ojo, caída de la mollera” o hechicería. Los hierberos, parteras, hueseros o sanadores, curanderos o chamanes usan la herbolaria, la hidroterapia y otras terapias manuales y energéticas para hacer purificaciones, limpias y baños. Persisten porque es aún en la modernidad lo único, en efecto, siempre disponible.

En La Hierba Mortal de Agatha Christie, la trama gira en torno a la infusión casera hecha con hojas de dedalera, Miss Marple analiza la naturaleza humana vis a vis lo cotidiano. Pregunta y respuesta. C.S. ¿Qué? C.S. Es carisma sexual o Encanto en otro tiempo. ¿Acaso fue por la digitalina que actúa sobre el corazón? Las suposiciones son siempre muy peligrosas. Requieren de confirmaciones. Pruebas, como está de moda decir.

Aunque se cambien los nombres y los médicos cubanos sean queridos y odiados por supuestamente ser mejor pagados y vinculados a lejanas comunidades.

La tarea parece excesiva, monstruosa para nuestras habilidades y recursos. ¿Por qué no se empieza por lo elemental: un censo confiable de médicos, enfermeras, medicinas, enfermedades y enfermos? Deberemos tener uno y sólo un sistema de salud pública gratuito y eficiente. Juntar el IMSS, el ISSSTE, Bienestar, los servicios médicos de Pemex y Salud Pública estatal y municipal, más el Ejército y la Marina; en forma paralela acotar los seguros médicos que en general son un robo en despoblado e incorporar el servicio médico privado, de buena calidad, extremadamente caro y elitista, para cubrir las deficiencias extremas y necesidades seleccionadas del sistema público gratuito. El gasto se cubriría reduciendo impuestos, con apoyos marginales e intercambio tecnológico. Al final del día se tendrían hospitales medianos para cubrir todas las enfermedades más comunes y un sistema de hospitales de alta especialidad para atender enfermedades menos comunes y más difíciles de curar.

Se requerirá un comité de auditoría con la participación de los propios médicos y Buen Gobierno, con penas ejemplares establecidas para los ladrones, los corruptos y abusivos. Y premios para destacados participantes en el sistema médico nacional, como los ilustres Dr. Laski, el Dr. Espino Vela, el Dr. Gonzales Serna, el Dr. Godoresky, el Dr. Guzmán quienes siempre vieron a los necesitados y con excelentes resultados combinaron sus prácticas privada y pública.

Bajo el principio de sustitución de importaciones habrá que producir internamente aquellos bienes médicos de alta demanda susceptibles de ser hechos en México.

Además, se requiere firmar convenios con Dinamarca y otros países de ejemplar desarrollo en medicina como Japón, para enviar y recibir grupos médicos que se integren capacitados al sistema de seguridad social mexicano y al mismo tiempo se esté atento a los últimos avances médicos y desarrollos tecnológicos en otras latitudes.

Como Miss Marple y Hércules Poirot no se necesita ser auténticos genios para integrar un sistema de deducciones que frente a la realidad descubran el quehacer para resolver el dilema. Son imprescindibles dedicación, voluntad, oportunidad, manejo eficiente y honesto de recursos. ¡Casi nada...!

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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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