RAÍCES DE MANGLAR

Top 10: los mejores y más influyentes grupos de Rock

Top 10: los mejores y más influyentes grupos de Rock

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Lista necesariamente incompleta y selecta

¿Calidad o legado? ¿Influencia o técnica? Realizar un listado con los mejores musicales nunca ha sido una labor sencilla debido a que no existen parámetros fijos más que la subordinación del sujeto por aquello llamado “sentido del gusto”. Amén de lo desgastado e insatisfecho que queda uno al terminar. Porque siempre hay alguien que queda fuera de la lista, siempre duele dejar de lado ese artista o proyecto que tanto nos emociona en aras de la inexistente objetividad. ¿Cuántos no olvidaré por descuido o por falta de espacio?

En fin, el esfuerzo está hecho. Ya después tendré tiempo para remordimientos y palmadas en la frente. Aquí les presento a los que para un servidor son los grupos más importantes del rock. Que empiecen los botellazos pues…

1.- The Who: Parodiados en The Simpsons, referidos en Animaniacs, odiados por los rockers, amados por los mods, venerados por los apasionados del feedback, los altos decibeles y la destrucción. The Who son el espíritu del rock mismo, la exacerbación en golpes de batería de lo que sólo Jerry Lee Lewis había logrado hasta entonces. The Who fue mucho más que cuatro sujetos haciendo el rock más ruidoso del planeta. Fueron un cuerpo uniforme con cerebro (Pete Townshed), torso (John Entwistle), corazón (Keith Moon) y alma (Roger Daltrey). Creadores de la opera rock, emisarios del riff pesado y, sobre todo, entes creativos y susceptibles, tanto en su tiempo como a la postre (no es fortuito que sean considerados antecedentes del rock punk) de una esencia juvenil bruta. Tuvieron la actitud, la calidad y las obras (Tommy, The Who Sell Out y Who’s Next). Tuvieron los momentos (Monterey y Woodstock) y el slogan (“Hope I die befote I get old”). La trascendencia se marcó sola.

2.- Led Zeppelin: Este grupo fue el paso obvio, el must be del rock después de una década convulsa como fue la de los sesenta. Después de Cream, Jimi Hendrix Experience y The Yardbirds, después del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y del Electric Ladyland no había otra dirección posible. Bueno, estaba el prog-rock, pero esa es otra historia. La que aquí compete es un cuento épico, una odisea de virtuosismo musical y de una maquinaria que no podía andar sin una de sus partes. Lo anterior lo demostró la muerte de John Bonham. Puede que Led Zeppelin no haya inventado el hilo negro, puede que sólo sean rock blues electrificado y nada más. Lamentablemente para sus detractores, son la banda por antonomasia del rock & roll, la cúspide de lo que se podía lograr con cuatro instrumentos y un gran acervo musical. La vara con la que, hasta la fecha, son medidas todas las grandes bandas del género.

3.- The Beatles: El lugar común del rock. El cuarteto de Liverpool no sólo trascendió en lo musical. Fueron voceros de una generación completa. Sus melodías son testamento de los sueños de esa juventud delirante (y clásicos atemporales). Una juventud que encontró en la rebeldía la catarsis. Fueron los mejores de su época, genios incomparables y músicos vanguardistas. Cualquier intento por demeritar su obra palidece ante la realidad de los hechos. No sólo marcaron un antes y después con sus experimentos en estudio (labor que debe acreditarse a George Martin y Geoff Emmerick), sino que cimbraron conceptos que la élite cultural defendía como el del “aura artística” de Walter Benjamin e imponer una nueva manera de apreciar los llamados “productos culturales”. Por supuesto, también están las obras: Rubber Soul, Revolver, The Beatles (White Album), Abbey Road y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Hay un antes y un después de The Beatles.

4.- The Velvet Underground (con y sin Nico): El proyecto de Lou Reed y John Cale es influyente como pocos. De hecho, me atrevería a decir que en lo musical son más influyentes que The Beatles, lo cual es bastante osado. Para convencerse basta escuchar a David Bowie, Roxy Music, Sonic Youth, Television, The Jesus and Mary Chain, Joy Division, The Stooges, Echo and the Bunnymen, The Cure, R.E.M., The Cowboy Junkies, Patti Smith, Sex Pistols, Kevin Ayers and the Whole World, The Strokes, Can, Talking heads, The New York Dolls y un larguísimo etcétera. Incluso cosas en apariencia tan disímbolas como Metallica tienen en su acervo al terciopelo más áspero de todos.

5.- Sex Pistols, Ramones y The Clash: Aquí hago trampa, pero por buenas razones. Para empezar, es imposible identificar al punk con un único exponente, sobre todo por el amplio espectro en el que se ha movido. Es así que algunos periodistas optan por etiquetar a las bandas y solistas con cosas como punk rock, post-punk, proto-punk y demás clichés que lo único que consiguen es confundir al respetable. Este triple empate se debe a que, más que un género o subgénero, el punk es una actitud, una filosofía de vida y hasta una etapa en la vida del rockero, todo al mismo tiempo. Con su álbum Never Mind the Bollocks, Here’s the Sex Pistols, esta banda inglesa prefabricada por el mítico Malcolm McLaren se convirtió en (mal) ejemplo de la actitud punk que después imitarían infinidad de plagiarios sin el mismo éxito. Por su parte, Ramones fueron la piedra angular sobre la que se fundarían las bases del punk rock; los míticos tres acordes, la fugaz y cavernicolesca sección rítmica y los tres minutos de duración por tema. Sus tres primeros álbumes (Ramones, Leave Home y Rocket to Russia) contienen todo lo necesario para iniciarse como punketo. Finalmente, la banda de Mick Jones y Joe Strummer son la consagración del género mismo. The Clash son la prueba de que el punk no estaba peleado (no siempre) con la calidad musical y que podría ir más allá de los planos sensual y expresivo. London Calling es un álbum pulido, cuidado en cada detalle, pero atrevido y ponchador. Todo un logro del arte. He aquí a la Santísima Trinidad del Punk.

6.- Nirvana: Se ha denostado de Kurt Cobain y a sus huestes argumentando que Nirvana no inventó nada, que sólo volvió evidente un género que ya existía y que el grunge nunca llegó al nivel de género musical. Si lo anterior es cierto, entonces, ¿por qué ponerlos en la lista? Veamos. El gran mérito del Nevermind no sólo fue que demostró la comunión entre el punk y el pop (algo que los Pixies ya habían logrado) y que podía ser económicamente redituable, sino que antes del álbum del bebé, las tendencias musicales se llamaban Dangerous de Michael Jackson, por lo que uno se pregunta qué tan identificada estaba la generación nacida de las fallidas parejitas hippies y los hogares rotos estadounidenses con la extravagancia mostrada en el vídeo de “Black or White” o con los desmanes rosas de Beverly Hills, 90210. ¡Exacto!

7.- The Doors: En 1967 el horizonte no podía ser mejor. Tras el impacto del Sgt. Pepper’s llegaron Are You Experienced? de Jimi Hendrix Experience, John Wesley Harding de Bob Dylan, Surrealistic Pillow de Jefferson Airplane y The Piper at the Gates of Dawn de Pink Floyd, por mencionar algunos. Un año importante para el rock. Es éste también el año en que Elektra firmó a The Doors. Su álbum homónimo es uno de los debuts más impresionantes hasta la fecha. Jim Morrison es la efigie definitiva del rock, con su romanticismo y excesos incluidos. Por su parte, Ray Manzarek y Robby Krieger son los arquitectos de una música de origen bluesero, pero forjada en la poesía y la sensualidad de cabaret a la Jacques Brel. Después vendrían Strange Days, Waiting for the Sun, la decadencia de Morrison Hotel, la irregularidad de L.A. Woman, la heroína y, por supuesto, el mito.

8.- Pixies y Sonic Youth: Vuelvo a hacer trampa. No podía ser de otra forma. Al igual que pasó recientemente con el indie, la etiqueta de alternative también se desvirtuó gracias al mal uso y tergiversación del concepto. Sin embargo, hubo una época en que el alternativo sí era alternativo. Los años ochenta no son recordados precisamente como una época prolífica para el rock. Lo más representativo es Appetite for Destruction de Gun’s and Roses y el glam metal de Bon Jovi, Mötley Crüe y otros divos que se replicaban por todas partes. Bajo este contexto surgieron Sonic Youth, con un sonido que recordaba a los viajes llenos de distorsión y salvajismo de Crazy Horse, pero con una fina capa melódica y armónica. La herencia de estos neoyorquinos se llama Daydream Nation o A Thousand Leaves, todo depende del humor que se tenga. Por su parte, los Pixies, con sus siempre venerables Surfer Rosa y Doolittle, son un género en sí mismos. De difícil clasificación, su música es fruto del amasiato, hasta entonces prohibido, entre el punk y el pop. Ambas bandas, tan similares, tan opuestas, son ejemplos de congruencia y honestidad.


9.- Bandas de apoyo: Iba a poner aquí a The Rolling Stones, pero la lista ya está atascada de lugares comunes, así que preferí reconocer aquellas agrupaciones que, detrás del telón, se encargan de enchinarnos la piel. Porque detrás de cada gran solista, hay una banda que le hace la chamba. Algunas como The E Street Band son fundamentales para proyectar el sonido polvoso pero triunfal de Bruce Springsteen y su ansiedad redentora. Existen otras como Crazy Horse, quienes hacen honor a su nombre y fungen como vehículo para las letras furiosas de Neil Young, pero sin perder un ápice de autonomía. Hay otras que incluso tienen álbumes propios llenos de belleza como The Band, quienes caminaron a la par con Bob Dylan sobre el sendero de espinas que significó la traición de este último al folk. Mención aparte merece The Wrecking Crew, gran colectivo de sesión detrás de The Beach Boys, Phil Spector (su famosa Wall of sound) y el mismo Frank Sinatra.

10.- Arcade Fire: La sorpresa en esta lista. Esta agrupación canadiense es, quizá junto a Radiohead, la última en conseguir un estilo inconfundible y propio. Abrevan de todas partes y aún así suenan originales. La carga de dramatismo en la voz de Win Butler y los siempre precisos y elegantes arreglos sonoros, sin florituras rimbombantes e innecesarias, hacen de los cuatro álbumes de la banda un auténtico tour de force musical. Y aunque quedaron a deber con su último álbum, el irregular Everything Now, siempre sorprenden con piezas de gran calidad. Como diría José Agustín, son portadores de la gran tradición rocanrolera.


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Francisco  Cirigo

Francisco Cirigo

En su novela Rayuela, Julio Cortázar realiza varios análisis sobre la soledad, exponiéndola como una condición perpetua, absolutamente fatal. Dice que incluso rodeándonos de multitudes estamos “solos entre los demás”, como los árboles, cuyos troncos crecen paralelos a los de otros árboles. Lo único que tienen para tocarse son las ramas, prueba inequívoca de la superficialidad de sus relaciones. Las personas somos como árboles y nuestras relaciones son ramas, a veces frondosas y frescas, a veces secas y escalofriantes, pero siempre superficiales. Nuestros troncos son islas sin náufragos posibles.

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