La tragedia de Claudia
El oráculo de Delfos advertía a sus visitantes: “cuida lo que deseas”, porque muchos no podían con ello. Ya es muy tarde para que Sheinbaum lo aprenda, se empecina y empina a una reforma que, además, le imponen y que afecta a la democracia toda y a todos, excepto a Morena, al menos eso desea.
Ahora bien, su paradigma, el viejo PRI, era un partido político con implantación social en todas las secciones electorales del país, Morena es un movimiento que no controla ni a su dirigencia; un conglomerado de psicópatas, voraces y bárbaros.
Morena no gana elecciones por sí misma, tiene a un ejército de coaccionadores electorales; para imponerse en el 24 acabó con las finanzas públicas y su aparato electoral y financiero es el crimen organizado. Pero las facciones de éste se matan desde hace meses en Sinaloa y al cártel con mayor presencia en el territorio nacional le acaban de matar a su líder y seguramente habrá de entrar a una dinámica de recomposición y purga. En ambos casos los cárteles requieren muchos recursos para sus guerras internas que no van a distraer para Morena, con quien, además, tendrían primero que volver a pactar, empezando por decidir quién de entre ellos pueda pactar y quién responde hoy por Morena. Por su parte el gobierno tendrá que destinar recursos, tiempo y atención a la respuesta de estos grupos por acabar con la amnistía de “abrazos, no balazos”, lo que mermará la eficacia de su único objetivo: conservar el poder a como dé lugar: Nadie puede defender su casa de un ataque extraño cuando arde por dentro.
Por su parte, el gobierno está quebrado y el huachicol fiscal tiene una de sus extremidades en Estados Unidos y en cualquier momento desde allá le pueden cerrar el flujo a YSQ.
Sheinbaum apuesta todo a su reforma, pero como la Judicial le puede salir a contrarresto. De entrada, el aseguramiento de una mayoría calificada va a desatar el apetito de poder de muchos, en otros recelos de perder el ya adquirido y, aunque designe candidatos por tómbola, las confrontaciones serán de época. No veo a Luisa María Alcalde poniendo orden en tribus y menos entre psicópatas mil. Ello sin contar que el crimen organizado puede hacerles lo que los mapaches le hicieron al PRI: si tanto los necesitaba para hacer ganar a sus candidatos, por qué auparlos a aquéllos si podían robarse las elecciones en favor de ellos mismos. Claro, se hicieron del poder sin saber para qué y lo perdieron.
Morena ya ha perdido a los campesino y ganaderos, a los narcos, a los transportistas, a buena parte de los beneficiarios de los programas del bienestar, las finanzas públicas, a su propia dirigencia, a las madres buscadoras, bueno, hasta entra las oficinas de los carceleros de la presidente hay pleitos.
La presidente debiera cuidar su deseo reformista, pero para eso requeriría entender su circunstancia y ni la entiende ni es totalmente suya, está intervenida.
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