PROHIBIDO PROHIBIR

Analogía

Analogía

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Impeachment y Tratado.

Una analogía es el reconocimiento de similitudes entre diferentes.

Una identidad entre dos cosas distintas: por ejemplo, el “impeachment” y el Tratado.

Impeachment es la palabra inglesa para destitución, o proceso de destitución del cargo público correspondiente, sin posibilidades de apelación.

A lo largo de la historia estadounidense ha habido dos procedimientos inconclusos de impeachment: en 1868 el demócrata Andrew Johnson y en 1998 otro demócrata, Bill Clinton, evitaron ser destituidos por los votos de su partido en el Senado.

El republicano Richard Nixon, renunció a la presidencia de la República después del escándalo del espionaje de Watergate, evitando así el humillante proceso en comento. Es decir, la posibilidad de ser corrido del cargo y pasar a la historia como destituido.

Es la llamada Cámara de Representantes (diputados), quién por ley debe ser quien inicie cualquier proceso de juicio político. Si se aprueba por mayoría de votos, se traslada al Senado, donde se pueden presentar pruebas y cargos y sólo se aprobaría la moción afirmativa de destitución con los votos de dos tercios de los senadores presentes.

El actual presidente Trump enfrenta un procedimiento de destitución en el Senado con mayoría republicana, por lo que su destitución será abrumadoramente rechazada; sin embargo, marcará históricamente el calificativo de sus años presidenciales y será otro factor de polarización, en el ya muy dividido ambiente electoral.

Este presidente zafio anaranjado ha sido acusado de mentir y exceder sus poderes constitucionales al presionar y condicionar la ayuda estadounidense al gobierno de Ucrania a cambio de ensuciar el nombre de los Biden, padre e hijo, ya que el ex vicepresidente demócrata con Obama, pudiera convertirse en rival en las próximas elecciones. De tal manera que en Ucrania se fabricarían pruebas de corrupción para su desprestigio.

Asimismo, se le acusa de aceptar y coparticipar en la presunta injerencia rusa a su favor en las pasadas elecciones presidenciales, de violar las normas de financiamiento interno para campañas electorales y de acallar denuncias con pagos monetarios públicos a artistas y otras mujeres del mundo de la pornografía con las que se considera pudo haber tenido relaciones.

En contra del actual presidente ha habido otras acusaciones que no han prosperado, como, por ejemplo, su falta de integridad fiscal, es decir, no ha hecho públicos sus declaraciones de impuestos. Ha sido un presidente belicoso, chantajista y poco educado, por decir lo menos.

Ha insultado a sus vecinos y obligado a México a ejecutar políticas de contención migratoria en nuestras fronteras, sobre todo de centroamericanos en desgracia, mayoritariamente de Honduras y El Salvador. Ha insultado insistentemente a los mexicanos, “very bad hombres”, como responsables de casi todo mal y destinado recursos públicos para el reforzamiento de muros fronterizos y programas de expulsión, incluyendo separación de familias y niños enjaulados. Además, lo que es inaceptable, ha preñado a diario, twitts racistas, vulgares, con faltas ortográficas e insufrible sintaxis.

Los aliados tradicionales de los EUA han dejado de serlo, cuando menos en los últimos años de su administración y mucho menos tan comprometidamente como antes. Ha habido serias diferencias con la Unión Europea en política comercial, monetaria y financiera, cambio climático y el Acuerdo de París, políticas de reducción de emisiones contaminantes y programas de defensa, como el financiamiento y fortaleza de la propia NATO.

Con China busca consolidar una relación competitiva de exportaciones e importaciones, donde predominan las amenazas y un estira y afloja belicoso. Con tarifas arancelarias de ida y vuelta.

Con Corea del Norte se ha establecido una singular relación donde cada parte hace lo que quiere mientras se mantengan los límites de su conveniencia mutua. Una especie de ‘detente’ forzada.

Ha bombardeado Siria e Irak a conveniencia y matado con drones a personajes importantes de Irán, sin declaración de guerra ni autorización del Congreso.

En fin, para la mitad de los estadounidenses es un personaje chocante que ha beneficiado a los más ricos y tratado de reducir los planes y programas de bienestar social, como la salud pública generalizada; ha apoyado el fracking sin considerar sus negativos efectos ambientales, ha reducido subsidios a los sectores de menores ingresos relativos. Exime o reduce el pago de impuestos a personas morales o físicas seleccionadas, particularmente a quienes apoyaron su campaña.

Y en este marco que afectará su muy probable reelección en noviembre próximo, obtiene un importante triunfo cuando el propio Senado de mayoría republicana, aprueba el nuevo Tratado de Libre Comercio Trilateral entre México-Estados Unidos y Canadá. Cabe señalar que aún falta la firma presidencial estadounidense y la aprobación parlamentaria del Canadá, ambas cosas de formalidad administrativa.

En realidad, el puchero está listo para servirse. El nuevo Tratado es un hecho. Por lo que se sabe, los diputados demócratas apretaron duro a México en política laboral y salarios. En nuevas normas de limpieza y seguridad del ambiente y en el sector automotriz, donde se exigen porcentajes mayores de contenido nacional del área de Norteamérica y la incorporación de insumos regionales desde la producción hasta la exportación y consumo en los tres mercados internos.

En realidad, este nuevo tratado que sólo pocos conocen bien a bien a detalle, significa a corto plazo una importante dosis de certidumbre para la economía nacional y un mensaje positivo para crecer, para apaciguar los miedos del capital. Para sumar nuevas inversiones extranjeras, principalmente de los EUA y aumentar nuestra producción y exportaciones a la zona, aunque quedan desde luego, por evaluarse aún aspectos de dependencia, muy subrayados dada la asimetría y tamaño específico de las tres economías.

Lo anterior es aún de la mayor relevancia en tanto la inversión privada nacional sigue deprimida y en espera de mejores señales de fiducia y condiciones para iniciar nuevos programas de ampliación de la planta productiva con relación al aumento de la tasa marginal de ganancias esperada.

En este marco, es primordial aprovechar las oportunidades del nuevo Tratado trilateral para combatir con éxito los graves problemas nacionales que ya se convirtieron en definitorios de nuestras capacidades y opacidades. Me refiero a la inseguridad, que sigue siendo un doloroso talón de Aquiles y generando muertes, secuestros, robos y otros crímenes al por mayor, sin importantes resultados de contención.

También los problemas graves de transición del seguro popular, al nuevo INSABI, donde hay una gran división nacional. La verdad es que la polémica e innecesaria escasez de medicinas y recursos en una área de por sí atrasada y llena de deficiencias, ha sido socialmente desgastante y mostrado incapacidad de los responsables administradores de la 4T, incluso a pesar de la magnitud de la corrupción e intereses creados, que se niegan a cambiar.

A la luz de la realidad actual en esta materia, es muy difícil que en diciembre de 2020, la seguridad social sea universal y gratuita para toda la población, como el famoso Peje se comprometió a alcanzar; incluyendo consultas, medicinas y hospitalización, hasta el tercer nivel de atención; tal vez en una emotiva declaración, influido por el orgullo de ser por primera vez abuelo y no haberse hecho cargo de los gastos del nacimiento del niño México-estadounidense.

Más aún, como se sabe, los políticos tradicionales del Prian han sido señalados como socios mayoritarios de las importadoras y distribuidoras más importantes de medicinas, instrumentos y equipo médico. Ya les han aceitado la pluma y los teclados a famosos periodistas y medios para apoyar el sabotaje.

Mientras tanto, también en San Juan hace aire y la Fiscalía y la Unidad de Fiscalización aparentemente se sacan la lengua en público y mandan trompetillas con piquetitos de advertencias.

La educación es otro tema relevante donde el país está a leguas atrasado con respecto a nuestros socios del nuevo Tratado.

Aquí, en este tema, hay que trabajar con dedicación diaria. ¿Qué jóvenes queremos que se sumen al progreso o al retroceso de la nación? ¿Conformistas o innovadores, inmorales o éticos, incultos, aunque tecnológicamente aptos o cultos y comprometidos con nuestra historia y vocación de libertad? ¿Racistas? ¿Con las grandes diferencias generadas por la altísima concentración del ingreso y la riqueza, o en una sociedad más igualitaria?

Y una última antagónica analogía, ¿cómo vender un avión que aparentemente nadie quiere comprar al precio señalado y, más aún, cómo evitar las distracciones que el pastor mañanero provoca, cuando a ciencia cierta no se sabe a quién pertenece el avión, o sólo está rentado con opción a compra?

Habrá que hacer un doble esfuerzo para enfocarnos y resolver lo relevante, lo muy urgente y no caer en el garlito de las distracciones. Se prevé una intensa analogía de aplausos y pocos chiflidos, o al revés.



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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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