PARRESHÍA

La ivT sin Rubicón

La ivT sin Rubicón

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Rocha, un pobre diablo más, es escuela y condena.

César cruzó el Rubicón y echó la suerte, no era la primera vez que se jugaba el todo por el todo. En su circunstancia Cortés dio con sus naves al través y, si me apuran mucho, Díaz Ordaz asumió toda responsabilidad posible del 68. Esto último podrá parecérle a muchos nimio y deleznable, y pueda serlo, pero hoy el obradorato no admite a su cargo ni el picor de una salsa de chile, ni la tatemada de una tortillér

Arriesgar es ponerse en riesgo, cruzar los límites, hacerse ver y oír, aparecer en el mundo, afirmarse en la inmanencia, ser.

La pedorra defensa de Andy es no ser él, ser hijo de su papi, quien, por cierto, se esconde sabrá Dios dónde. ¡De tal palo tal astilla!

El obradorato se encubre tras pasados por ellos estelarizados, jamás da la cara.

No se afirma, no se muestra, no se apertura, no se arriesga.: Fue Calderón, ¿por qué nunca dijeron nada de García Luna?

Rocha, un pobre diablo más, es escuela y condena: reasume la gubernatura aduciendo que nada le han podido probar y 36 horas después vuelve a pedir licencia para no obstaculizar las investigaciones que ya lo exoneraron.

Si nada hay hoy en su contra, ¿por qué la presidenta, enferma y fuga; por qué Morena en novel contradicción y legisladores de corral de grima le reclaman y abandonan?

El problema ya no es cruzar el Rubicón, sino rajarse a la primera.

No creo, además, que l primera haya sido de la presidente. Peor para México.

Ni Rocha, ni Andy, ni López son capaces de cruzar un Rubicón, jamás han echdo la suerte contra cualquier posibilidad.

Son cobardes, acomodaticios, comodinos y limitados. Por decir lo menos.

Brutos no les habrán de faltar. Dudo que lo entiendan.


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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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