El suicidio… una ojeada hacia una más amplia discusión
Hay varias formas de quitarse la vida. Algunas más dramáticas, todas efectivas. Hay vivos que parecen muertos y otros que debían ya de estarlo.
¿Quitarse la vida por propia mano es una cobardía, o es un verdadero acto de valentía? ¿O es un poco las dos cosas? ¿Acaso tiene justificación?
Empecemos por la S de la acción susodicha de suicidiología.
El suicidio se define comúnmente como la acción voluntaria y deliberada de una persona por quitarse la propia vida de manera intencional.
El suicidio en la Biblia se refiere a varios casos específicos de personas que se quitaron la vida.
Saúl, se tiró sobre su propia espada tras ser herido en batalla contra los filisteos. Su escudero al ver muerto al rey se mató de la misma forma.
Un consejero de Absalón se ahorcó al saber que sus consejos fueron rechazados. Zimri prendió fuego al palacio real cuando la ciudad fue tomada por enemigos. Abimelec ordenó a su escudero que lo matara tras ser golpeado por una piedra. Judas Iscariote se ahorcó después de traicionar a Jesús.
¿Acaso no es Cristo suicida? Camina rumbo a la muerte con plena conciencia para salvar a la humanidad pecadora. Se sacrifica y entrega su vida en la Cruz. “¡Elí, Elí, láma sabachthani!” (Señor, Señor, ¿por qué me has abandonado?
¿Sabría que estaría destinado a estar junto a Dios Padre por toda la eternidad? ¿Estará satisfecho sabiendo de tanta injusticia en el mundo, del genocidio estadounidense-israelita en Palestina, de los excesos y abusos contra migrantes, de la discriminación por distinto color de piel, por diferentes preferencias sexuales o religiosas, según el estatus económico y por diversos niveles de riqueza y de pobreza?
En la doctrina judeo cristiana el suicidio es considerado un pecado grave o mortal porque la vida es un don divino. No matarás dice el Quinto Mandamiento.
La necesidad primordial de salvar la vida supera a todos los mandamientos de la Torá con excepción de las prohibiciones de idolatría, transgresiones sexuales y el asesinato.
Es un pecado grave (haram) en el islam. “Y no os matéis a vosotros mismos…” (Surah An-Nisa).
En todas las religiones, se considera que quitarse la vida es algo abominable y equivalente al asesinato.
Sin embargo, también se reconoce que hay trastornos psíquicos graves, angustia profunda o miedos extremos que pudieran condicionar esta decisión, ofreciéndose oportunidades de arrepentimiento, para ello se fomenta la “cultura de la vida” con apoyo espiritual y psicológico.
En la literatura, específicamente en el Infierno del Dante de la Divina Comedia, los suicidas sufren transformaciones en árboles retorcidos y adoloridos. Sus almas se convierten en ramas secas y nudosas.
Goethe envolvió el suicidio en un aura de melancolía trágica y rebeldía en el joven Werther.
Camus en El mito de Sísifo planteó que el suicidio es el único problema filosófico verdaderamente serio, al enfrentarnos a lo absurdo de la vida. Paradójicamente murió en un incomprensible, absurdo, accidente carretero.
En su obra El extranjero, escribió que la muerte voluntaria simboliza el choque contra las contradicciones del mundo. Por cierto, la película homónima dirigida en 1967 por Luchino Visconti (antes que la versión de Francois Ozon), con Mastroianni, es una obra de arte imperdible.
Alfonsina Stormi se arrojó al mar desde la escollera del Club Argentino de Mujeres, enferma de cáncer y abrumada por la muerte de Horacio Quiroga. Antes escribió poemas magníficos.
Virginia Woolf refleja en su obra la psicosis depresiva que padecíó y que la condujo a su fallecimiento.
Sylvia Plath también exploró los abismos de la depresión en La campana de cristal, publicada poco antes de su propio deceso, por inhalación de gas.
En México, de acuerdo con estadísticas oficiales se registraron 8,709 suicidios el año pasado. Casi el 80% correspondieron a hombres y en el grupo entre 15 y 29 años se concentró el 38% del total. Curiosamente, más de la mitad del total de suicidios eran solteros y los Estados donde mayor número de casos ocurrieron son Chihuahua (13.8%), Yucatán (13.7%) y Aguascalientes (12.0 %).
Algunos famosos suicidas: Robin Williams, Ernest Hemingway, Vincent Van Gogh, Pedro Armendáriz, Marilyn Monroe, Emilio Salgari, Charles Boyer, Frida Kahlo (?), Janis Joplin… El éxito monetario, la fama pública, el poder no garantizan la felicidad ni evitan eventualmente el suicidio.
La eutanasia abre la puerta para conseguir una muerte digna por razones de enfermedad grave o extremas condiciones de vida como sufrimiento intenso. La palabra de referencia proviene del griego y significa “buena muerte”. Se distingue entre eutanasia activa, pasiva y suicidio asistido. En México aún no es legal, aunque existe la Ley de Voluntad Anticipada que regula la ortotanasia, que permite a pacientes con una enfermedad terminal rechazar tratamientos médicos extraordinarios que prolonguen artificialmente su vida. En esto también estamos atrasados.
Consejos ante la angustia y la depresión: haz un alto en el camino, cambia tu rutina diaria, practica la paciencia y la tolerancia, ama y besa con pasión, lee una buena novela, oye buena música, cultiva tu jardín, sigue la técnica de los 3 pasos: mira 3 cosas, escucha 3 sonidos, mueve con conciencia 3 partes del cuerpo. Recuerda 3 momentos de gran felicidad. Date un tiro y falla. Habla con un buen amigo. Solicita ayuda profesional. Existen líneas telefónicas de ayuda en México 55 5259 8121 o al 800 911 2000. En los EUA al 988.
¿Será el suicidio como se dice, sólo una puerta falsa? ¿Y en cuanto al dolor de los que se quedan… habrá que cargarlo también al suicida? ¿Al irresponsable muerto? ¿Acaso podremos ajustar cuentas en el más allá?
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