PARRESHÍA

Tribalización de su memoria

Tribalización de su memoria

Foto Copyright: X

QEPD

Se requería morir para que mí abuela hablase bien de uno, en vida creo solo habló comedidamente de su hermano Ramón, jamás le oí hacerlo de nadie más. Eso sí, ya bajo tierra el difunto era lo mejor de la creación como infinito su aprecio por él.

La muerte del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que en paz descanse, mentó en mí aquel recuerdo.

Pobre del ingeniero, reducido al botín de todos aquellos que hoy pelean a sangre y fuego por el título del cardenista más cardenista, la estrellita en la frente del mejor discípulo, el sitial del confidente más confidente. El peor de todos, ¡quién lo pudiera dudar!, es El Cero Votos prohibiendo urbi et orbi hacer de su fallecimiento árbol caído, pero también medro político ajeno, ya que éste, se entiende, es monopolio de Morena.

El ingeniero es sin duda un hombre de nuestros tiempos, pero como todo humano lleno de luces y de sombras que merecen un acercamiento respetuoso y comedido, y una valoración objetiva. Pelearse por sus ropajes al pie del féretro es el peor homenaje que se le puede hacer.

Ojalá su memoria no quede atrapada en el tribalismo que tanto sufrió.

Nada más deseo que descanse en paz, pero su divinización interesada solo llevará a su desfiguración histórica.

Al tiempo.


#LFMopinion
#Parreshia
#Carena
#Tribalismo
#QEPD


Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

Sigueme en: