PROHIBIDO PROHIBIR

Cerca de casa

Cerca de casa

Foto Copyright: lfmopinion.com

México lindo y querido.

Tengo un par de amigos comelones. Su dieta incluye hamburguesas, frituras, cereales, papitas y helados. Eso sí, son buenos para el vino y ello fue un buen punto de referencia.

Total, que un día, sin más, directamente, como suelen ser los gringos. As time is business, vinieron a casa, previa llamada para preguntar si los podía recibir.

Muy mexicano conteste: “mi casa es su casa”. En realidad queriendo decir -también en forma muy mexicana- ¡algún día, yo les llamaré! Sin embargo, su respuesta fue inmediata: espéranos que en media hora llegamos, les oí decir al unísono.

Empezó bien la cita, al segundo toquido abrí la puerta y ahí estaban, vestidos a la gringa con tenis, jeans y camisetas, una de los Padres y otra-incomprensiblemente, de los Xolos.

Sus enormes panzas destacaban, en competencia diaria: ¿cuál crecería más de un día para otro?

Fíjate que he estado a dieta, dijo el más alto.

Se nota, conteste, ahogando la risa.

Bueno pues, dijo el más bajo.

Tengo -tenemos- ganas de probar, entiendes, salir de la frontera

Mientras abría el primero, una magnífica botella de Brunello.

-¿Qué han pensado?, pregunté intrigado.

Supuse que simplemente requerían un consejo.

-Mira, dijo el alto en su inglés españolizado, queremos invitarte Tijuana

Repetí para confirmar, mientras el Brunello me llenaba de cerezas la nariz, -¿A Tijuana?

-Here’s the deal. You guide and we invite.

-Muy bien, contesté. Yo dejo la propina.

-Salud … brindemos por la ocasión.

-¿Cuándo?, pregunté con el sabor que recuerda La Toscana.

-Hoy mismo, dijeron.

Consulté el celular: -son las once quince.

-Maneja la camioneta por la 15 al sur, luego la 805.

-Fácil y rápido por la hora, más tarde parece romería

Cruzamos sin mayor problema, aunque la "camiona" se ladeaba del peso hacia la derecha.

Como oyendo su pujar manejé para la autopista, dejando la Bandera Nacional atrás de mí, que a veces también se queja.

Mientras, preguntaban: -¿qué es esto, qué es lo otro? . ¿Aquí viven gringos? ¿Cuánto cuesta? ¿Es seguro?

Mis respuestas se agolpaban en sus preguntas como en el cuento de nunca acabar.

Pasé la caseta y tomé la carretera federal en la desviación de la gasolinera de Pemex, de las que quedan.

-Sempre diritto. Recordando el tinto

-What?

-Nothing man. Enjoy.

Pasé Puerto Nuevo hacia el mar.

Hoy mismo


A pesar de la mugre y el desorden, el ruido y el distinto olor, se quedaron mudos cuando probaron las langostas y el abulón. El cangrejo en su punto con la piedra para abrir la concha. Ostiones frescos, erizo, jurel…

Hacia la seis seguíamos comiendo y los dos glotones ordenando de todo. Tanto que le dije a la dueña: -¿no quisiera contratarnos para hacer publicidad a su cocina, señora? Sonrió. Voy avanzando.

Regresamos dormitando los tres.

Y al día siguiente ya me estaban buscando temprano.

-Tengo trabajo expliqué.

Nada los convence, se han instalado fuera de casa con varias cajas de vino y un letrerito que dice. “Please, please, you are the guide and we pay. We hate burgers and fries!”




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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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