Regreso a mi otra casa
Como ya es costumbre el aeropuerto de la CDmex, en particular la terminal 2, que usa Aeroméxico está echa un desastre, parece que las autoridades apuestan a tener todo listo para el Mundial de Fútbol, mientras tanto que los usuarios se jodan. Es la típica filosofía de Clarita en el exDF, ‘algún día se taparán los hoyos, ya dejen de quejarse. Hay quienes ni coche tienen y andan en transporte público de arriba abajo’.
Tengo un buen amigo que se alegró por mi regreso a San Diego, platicamos de todo siempre con afecto y respeto. Y nuevamente planeamos nuevas aventuras. Es mi tocayo y tamaulipeco, lo que abona a nuestra mutua identidad. En fin, esto que cuento da pie para escribir de lo rápido que se pasa la vida y lo afortunado que somos quienes tenemos, cuando menos un amigo ejemplar.
En otro tiempo yo tenía varios amigos, pero las circunstancias nos han alejado. Por ejemplo, quien es y será mi compadre siempre porque bautizamos mi mujer y yo a sus hijos se estableció en la bella ciudad de Querétaro y como cada rato la carretera está bloqueada, ha sido difícil vernos. Además, vive medio tiempo en Puerto Vallarta, vive frente al mar y sus hijos, nietos y amigos queretanos y golfistas tienen prioridad. Lo que es totalmente entendible.
A quien consideré mi hermano desde tiempos de la secundaria 13, escogió otro camino por asociación delictuosa, al preferir la amistad de un sin vergüenza, tal vez por algún préstamo impagable. En fin, confirmó su opción a elegir, aunque sea de mal gusto.
Otro amigo mío muy querido a quien conocí frente a un aparador de una inmensa tienda de la calle principal de Munchen, Mónaco de Baviera, en la lejana Alemania, lo oí hablar español con su acompañante de entonces y como había ya educado mi oído para distinguir entre diferentes tonos del mismo magnífico idioma, no fue difícil saber que éramos compatriotas en tierra extranjera y helada. Lo siguiente fue fácil, después de presentarnos me pregunto si hablaba yo alemán y yo le dije que sí, bueno, un poco, regularcito y ambos nos reímos. La noche siguiente quedamos de vernos para ir juntos al mejor cabaret de la ciudad.
Ahí llegamos los tres mexicanos y como era de esperarse, cerramos el lugar. Bebimos, bailamos y la orquesta terminó tocando música mexicana mientras les enseñamos las palabras básicas, ineludibles, de nuestro idioma a las jóvenes checas y húngaras que nos acompañaron, con muy buena pronunciación y destreza. Hoy este amigo sigue siendo mi amigo, vive en Cuernavaca y me precio de su amistad recuperada, después de un breve Iapso por mis apasionados textos aplaudiendo al AMLO y que el siempre criticó. Demostramos que nuestra amistad está por encima de ocasionales politiquerías, él sigue aplaudiendo a los suyos y criticando a los otros, mientras que yo he matizado mi buena opinión conforme a resultados. Creo que lo he convencido de que nada es negro o totalmente blanco. Que lo que importa a lo largo del tiempo son los matices.
Me siento muy a gusto los miércoles cuando amigos dilectos con la promoción de Mario y Mague nos reunimos vía zoom a componer el mundo y hablamos de arte, política, viejos amores, deseos, viajes, ilusiones. Es una cita que nos revitaliza, que nos da energía y fortaleza.
Amigos dilectos también mis primos y primas, los tlalpeños y los de San Mateo y anexas, los añadidos que ya ocupan su lugar por mérito propio, incluyendo al famoso Pancho Fimbres de Sonora y Connecticut, y Alfonso Raya de la bella Puebla. Además de mis cercanos Paco y Billy Boy con quienes crecí en Av Pedregal 105 junto con los Salas nuestros vecinos.
Y qué decir de los amigos y parientes de Guadalajara que poco nos vemos, pero nos queremos
Todo este paseo por la amistad viene a cuento porque recientemente que sufrí la pérdida de mi madre, doña Mabel, me di cuenta de que tan querida y respetada es ella, por sus cualidades y bonhomía. Por no intentar imponer sus puntos de vista a nadie. En cambio, mi padre, como yo, pensamos que estás conmigo o en mi contra. Y tal vez la verdad esté en la mitad de ambos caminos. Como la felicidad que se que está en medio de buscarla y encontrarla.
Ahora estoy feliz con mi nieto Nick, pero relativamente triste porque mi nieta Regy está allá. Total: como se sabe: ‘Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace’.
Estoy convencido, se trata de ser más lúcido y guardar un poco de duda en todo. Por eso Trump no puede permanecer. Al terminar su mandato su nombre será borrado y olvidado. Recuperaremos la cordura. El ICE se deshielará ‘y ya no saldrán los migrantes con miedo a las calles. Ya no asesinaran ciudadanos estadounidenses ni migrantes del resto del mundo que pensaron algún día vivir felices de este lado de la línea.
Ayer escuché en el medio tiempo a Bad Bunny en un espectáculo en español donde se canta y baila a nuestra ascendencia latina desde Argentina y Chile en el sur hasta México y Puerto Rico y Cuba en el norte y el Caribe. Me gustó su entusiasmo y ritmo. Que subrayó con un palmo de narices para ya saben quién y que, desde luego, contestó con groserías y bajezas. Lo que era previsible.
Por último, un fuerte abrazo a mi amigo Luis por la presentación de su nuevo libro que espero pronto poder leer.
Termino esta breve crónica con la nostalgia que no abandono: quisiera que sepan que en mi corazón de multifamiliar hay un espacio para todos y cada uno de mis amigos y lectores. Un hueco con latidos de afecto para todos los que he querido y me han querido. Y los que no, pues nones para los preguntones.
#LFMOpinion
#ProhibidoPronibir
#Amistad
#Casa
#Regreso
#BadBunny
Comentarios