PARRESHÍA

Carta a Andrea Chávez

Carta a Andrea Chávez

Foto Copyright: X

Usted, senadora, con todo y su fuero puede hacer de su vida un reguilete —cosa que se le da muy bien—, pero no de la vida de otro.

Sra. Senadora Andrea Chávez
PRESENTE

Hace muchos años escribí una carta a la nuera de Fox, entonces aquél había utilizado la noticia del embarazo de ella haciendo propaganda distractora con la fotografía del ultrasonido practicado en su vientre, puede usted leerla en “Carta a la nuera de Fox”, @LFMOpinion.

Hoy, bajo los mismos razonamientos, la misiva es para usted: es miserable medrar políticamente con la dignidad de un ser que ni siquiera está en condiciones de defenderse.

Entiendo que la pepena de Morena sea indiscriminada, y como decía Don Quijote: “cada quien es como es y algunos son peores”; entre los últimos hay unos que merecen ser nombrados rastracuera y no, señora Chávez, no es ofensa ni violencia política de género, rastracuera significa “vividor y advenedizo”, como lo son por su enfermiza adicción a los medios de comunicación y desde el ladrillo de su narcisismo su persona y el mejor conocido como “El cero votos”: Arturito Ávila.

Usted, senadora, con todo y su fuero puede hacer de su vida un reguilete —cosa que se le da muy bien—, pero no de la vida de otro, así lo lleve hoy en su vientre.

Mis respetos al bebe.

Luis Farías Mackey



#LFMOpinion
#Parreshia
#Embarazo
#Bebe
#Dignidad
#Propaganda
#Rastracuera
#AndreaChavez
#ArturoAvila
#Morena


Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

Sigueme en: