La costumbre del horror
En los campos de exterminio nazis había unos prisioneros llamados los Sonderkommando, encargados de llevar desnudos a los prisioneros a las cámaras de gas, sacar de ellas sus cadáveres, despojarlos de cabellos, dientes de oro y objetos ocultos en sus orificios, incinerar sus cuerpos y finalmente disponer de sus cenizas. Su figura es de un horror inconmensurable porque en ella la víctima se convierte en verdugo, en esa zona gris de la que hablaba Primo Levi. Ellos mismos contaron que “en este trabajo o uno enloquece desde el primer día o se acostumbra”.
Y por décadas en México hemos venido, a un tiempo, enloqueciendo y acostumbrando a horrores y locuras, no importa cuán monstruosa sea la afrenta, qué tan diabólica la violencia o aberrante la desmesura, terminamos siempre por normalizar lo anormal hasta que la norma es la anomia misma.
Difícil ya distinguir entre la víctima y el victimario, más aún cuando la segunda reparte juguetes el día del niño, levanta templos, entrega despensas e impone justicia al tiempo que asesina sin piedad, viola con sevicia, envenena al futuro, masacra, secuestra y extorsiona; pero también cuando la primera lo protege, oculta, canta, idolatra y lo hace su modelo. O como cuando el empresario, ídolo o héroe se hacen uno y lo mismo con el peor de los criminales, o como cuando gobierno, Fiscal y Ministros institucionalizan al crimen organizado como dependencia de Estado. Así, en esa zona gris, el policía y el delincuente se difuminan como en Adán Bermúdez Requena y sus jefes, el juez y la negación de la justicia se confunden, como con Lenia Batres; el derecho y la ignorancia, como con Estela Díaz; el poder y la locura, como con López Obrador; el poder y la mentira inepta, como con Sheinbaum, y la libertad con la sumisión hecha costumbre y locura en todos nosotros.
Ya nada nos sorprende, hace mucho extraviamos la capacidad de distinguir el bien del mal, la verdad de la mentira; la salvación que condena son una y la misma cosa, hasta la vida misma es una especie de muerte con infierno incluido.
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