PARRESHÍA

Patetismo

Patetismo

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Causa estupor es la pobreza y ridiculez de respuesta de los morenos.

No sorprende el proceso penal norteamericano en contra Rocha Moya y nueve de sus compinches, lo que causa estupor es la pobreza y ridiculez de respuesta de los morenos, como si el golpe no estuviese suficientemente anunciado; tuvieron tiempo para amputar el mal, corregir las deformaciones, hacer cirugía embellecedora en las partes podridas, armar un cuarto de Guerra y desarrollar estrategias de control de daño y comunicación, pero no, su sorpresa sorprende y acusa que son una especie que no aprende, que no piensa, que repite una y otra vez el mismo discurso victimista y complotero, al que han sumado uno patriotero que jamás despegó. Los desfiguros, ausencia argumental y porrismo medroso en el Senado ayer fueron patéticos. Verdaderamente targicomica la huida de los periodistas del otrora desdeñoso Adán Augusto.

Para colmo, la noticia se la soltaron en viernes para dorar la noticia todo el fin de semana antes de que la presidente pueda repetir lo mismo de siempre en su mañanera del lunes. No faltará el pseudoperiodista sembrado que en la misma gira y actos de todas las semanas le pregunte al pie de la camioneta muchachona sobre el tema y Sheinbaum desplicentemente conteste que no hay pruebas y que es un golpe más de la derecha internacional contra el pueblo de México, porque aquí manda uno y es el pueblo, y...

¿Qué nos enseña esto? Que hay que cambiar contra Morena estrategias, narrativas y personeros, que su arsenal político y argumentativo se gastó, que están pasmados, confundidos, enfrentados e indefensos.

La cereza en el pastel: la Comisión Internacional de Derechos Humanos dio prioridad máxima al recurso jurisdiccional contra la reforma judicial mexicana, a Claudia se le juntan los incendios y las llamas cercan cada vez de mas cerca a La Chingada.

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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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