PARRESHÍA

Expatriados y apátridas

Expatriados y apátridas

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Antes de quitarnos las instituciones, libertades y derechos como estructuras de nuestro existir político, nos quitaron la Patria.

Los mexicanos hemos perdido todo apego a eso que entendemos por Patria. La Patria es hoy impersonada por el Estado, pero el Estado no es más que un órgano encargado de una función, su frío es metálico y no se le puede abrazar, es por eso que impone se le amé, crea y tema.

En los hechos hace tiempo que somos unos expatriados y apátridas, porque la Patria -que deriva de páter (padre)- nos fue expropiada sin aviso ni indemnización, de allí esa sensación de desarraigo, de extrañeza, de vaciedad.

Si vemos bien, antes de quitarnos las instituciones, libertades y derechos como estructuras de nuestro existir político, nos quitaron la Patria, hoy ya no somos todos patria, desde Palacio se reservaron el derecho de admisión, y si hay limitantes de acceso es que está fuera ya de nosotros, en un mundo en el que ya no somos ni estamos, cerrado, ajeno, reservado, secuestrado.

Nuestro desapego es doblemente doloroso, al desarraigo se suma la orfandad.

Y eso que algún día fue como posibilidad común hoy muere confiscada.

Solo nos queda pensar y constituir una Patria nueva aperturada a todos y resiliente a requisas.

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Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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