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SUSTENTABILIDAD INDIVIDUAL

LA ECONOMÍA DE LOS HUEVOS RANCHEROS I
Los mexicanos somos muy dados a criticar a los deportistas, aunque no seamos deportistas, sobre todo a quienes nos representan en los Juegos Olímpicos. Les dicen de todo, aunque no se conozca lo que es entrenar de seis a ocho horas al día, aunque no se conozca lo que es levantarse de la cama a las 4:30 AM para ir a entrenar, y aunque no se conozca lo que es competir en contra de los mejores atletas del planeta. Pero bueno, la crítica desde un televisor con una chela en la mano es una reacción espontánea y consecuente con una personalidad peculiar.

No obstante, el deporte es un buen referente para establecer ejemplos, comparaciones y metáforas de todo tipo. Así que utilicemos la disciplina del atletismo en su modalidad de maratón, para determinar qué significa el crecimiento económico que actualmente se viene alcanzando – esto les va a gustar.

Primero establezcamos, si ustedes lo permiten, que quien se dice el mejor atleta del mundo – es decir el conductor de la economía y elocuente prometedor de un mundo mejor que el que nos pueda dar Santa Claus –se jactó de alcanzar el 4% de crecimiento anual en seis años consecutivos con facilidad, inclusive desde el primer año de su mandato, – porque gobernar es muy fácil - y ya en plena carrera maratónica, buscando recorrer los 42.195 kilómetros en 2 horas con 1 minuto y 39 segundos (121 minutos en total de la marca mundial) como todo un plusmarquista olímpico y mundial, o en términos económicos el 4% del PIB, que al paso que va, en el momento en que los competidores crucen la meta de esos 42,195 metros de distancia, nuestro campeón recorrerá apenas 5.27 kilómetros o 5,270 metros – que es lo que cualquier nadador puede alcanzar en ese tiempo, nadando de a pechito y poniéndose de a “muertito” media hora con una piña colada. Así de justa la comparación (aunque desagrade a porristas y demás).

Lo anterior en función que se tienen registradas las cifras del desempeño de la economía mexicana del primer semestre que nos revelan que el atleta consiguió el 0.1% de crecimiento en el segundo trimestre del año en curso, siendo que en el primer trimestre registró el -0.2% y que el Banco de México proyecta un crecimiento anual total del PIB para 2019 del 0.5%.

Pero hablando de justicia efectiva, digámoslo también, el campeón de campeones no tiene la culpa. Y no tiene la culpa porque la economía mexicana padece de problemas estructurales, no de malestares superficiales. Y como él mismo lo ha dicho, así le dejaron el país y la economía. De lo que en todo caso sí es responsable, es haber prometido lo que en los hechos no podía lograr, a menos que hubiese una cirugía mayor sobre la estructura económica mexicana, y ello, tampoco se puede hacer teniendo a tecnócratas, fifís y conservadores – como él los llama – en la dependencia que conduce la política económica del país. Que lejos de encauzar los esfuerzos de la Hacienda Pública a perseguir nuevas formas para reforzar los cimientos y la estructura económica viciada, se ha dedicado a frenar, con los mismos instrumentos y procedimientos de los tecnócratas de siempre, esas dos variables, las más importantes en la demanda agregada del modelo económico mexicano: el gasto público y la inversión.

Para entender qué es lo que sucede y la razón de las crisis recurrentes, de los retrocesos, estancamientos y muy mediocres crecimientos de los últimos 50 años, es imprescindible hacer un análisis histórico de nuestra economía. Y eso haremos en el siguiente artículo. Que no siendo suficiente, al contraponer el crecimiento económico promedio de los últimos 50 años con el crecimiento demográfico del país, llegaremos a la conclusión que la situación es todavía peor de lo que las cifras mediáticas nos indican.

Aunque todo parezca “requetebién.”

Nuestra economía es una de “huevos rancheros.” Los huevos rancheros no pueden serlo sin una tortilla abajo y dos huevos arriba. Son características inseparables. ¡Ah!, y salsa arriba, alguien agregará.

- ¡Claro la salsa! –
- O no serán rancheros. -

En el modelo económico mexicano los huevos son la economía por supuesto. Que pueden ser dos o hasta tres (uno para cada sector de la producción: primario, secundario y terciario); cuando la tortilla es la estructura productiva y de comercialización de materias primas, aunado a la mano de obra como base del impulso económico nacional; y la salsa la carga excesiva de la deuda nacional. De eso que mencionábamos en el artículo anterior.

Pues bien, desde la época de la colonia, México se convirtió en una economía dedicada a extraer y enviar, luego a comercializar, riqueza, materias primas y recursos naturales al resto del mundo, con una economía de consumo básica que de manera gradual se fue haciendo dependiente de importaciones de todo tipo, desde productos terminados, hasta insumos – en un intento de industrialización – y sobre todo de bienes de capital.

Y cuando una pequeña, incipiente y frágil industria depende de la compra de maquinaria, equipo y tecnología del extranjero, porque nosotros simplemente seguimos despreciando las inversiones en ciencia y tecnología, la industria nacional termina no siendo industria, sino una extensión de aquello que se produce fuera del país y que tratamos de no comprar por ser precursores del modelo de sustitución de importaciones.

- ¡Qué curioso! Durante varias décadas sustituimos las importaciones de productos terminados comprando tecnología, maquinaria y equipo en el extranjero.
- Y además, endeudando al país. –
- Pese a todo lo anterior, ¿de verdad seguimos sin entender por qué nuestro país no despega económicamente? –
- Y aclaremos que el Tratado de Libre Comercio nos hizo más maquiladores que industriales. –
- Aunque, efectivamente, sin el Tratado de Libre Comercio, las cosas simplemente estarían peor. -

Por cierto, que no siendo suficiente, para hacer la salsa de los huevos rancheros (compuesta por la deuda) más tóxica, densa, indigesta, agreguémosle el 10% del PIB por la corrupción y el 18% del PIB por la inseguridad pública: que más el 50% de la deuda da un espeluznante 78% del PIB nacional de carga a la economía mexicana y al pueblo mexicano entero.

- ¿No es suficientemente grave todo esto? –

“El economista es un experto que mañana sabrá explicar por qué las cosas que predijo ayer no han sucedido hoy.”

- Lawrence J. Peter. -

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El deporte es un buen referente para establecer ejemplos, comparaciones y metáforas de todo tipo.

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