DE LO COTIDIANO A LO CLÁSICO

El ratón y Santa

El ratón y Santa
10 Negritos

Cuando mi sobrina estaba como en cuarto de primaria le pedí que me acompañara de compras para que me ayudara a escoger uno de entre los novedosos estuches de plumas de colores; escogimos uno grande con estuche transparente; llegando a mi casa lo guardé y tiempo después lo envolví con papel navideño para ponerlo debajo del árbol que adorné con mi familia a principios de diciembre. Ese año pasamos Navidad juntos, mis papás, la familia de mi hermana y la mía, por lo que la mañana del 25 todos estábamos en pijama, bata y pantuflas, cobijados por la calefacción, sentados en la sala, viendo cómo los niños, emocionadísimos con esa sensación navideña, desenvolvían sus regalos. No se me va a olvidar la cara de sorpresa de mi sobrina cuando vio que uno de los regalos que Santa Claus le había dejado bajo el árbol a una de mis hijas, era precisamente el novedoso estuche de plumas de colores que ella me había acompañado a escoger; se me fue el avión porque cuando compré el estuche no lo había pensado como otro regalo de Navidad. Igual me pasó con el ratón Pérez que cuando a una de mis hijas se le cayó un diente, no se quería dormir porque me insistía que el ratón somos los papás, mito que yo negaba para no quitarle esa ¿ilusión o mentira piadosa? El caso es que mi hija fue muy lista porque puso su diente de leche pegado en la carta, se hizo la dormida y a las dos de la madruga que según yo por fin estaba profundamente dormida, como un zombi desvelado me arrastré hasta su recámara como lo haría Kim Possible (niña detective de una serie televisiva que a mi hija le encantaba), para agarrar el diente y dejar el dinero debajo de la almohada; pero cuál va siendo mi sorpresa que cuando mi hija me “cachó”, me dijo:- Te lo dije, mamá, te lo dije- y de ahí el llanto de ella y casi mío y se armó un merequetengue por haberle mentido. ¡Buuuuaaaaa! ¿Qué explicación das? Lo que se me ocurrió en ese momento fue decirle que a todos los niños del mundo se les caen los dientes de leche y que hay un ratoncito Pérez que colecciona los dientes para hacer su casita pero que somos los papás los encargados de entregarle los dientes al ratón. Cuando mi hija me preguntó años más tarde sobre la existencia de Santa Claus, le dije que mientras siguiera creyendo, Santa le seguiría dejando regalos bajo el árbol. ¿Les suenan (distinto pero lo mismo) alguno de estos eventos y estas explicaciones?

¿A quién le ha pasado que alguien arruina una sorpresa? Y un poco con sonrisa ya de adulta, les pregunto si alguien también vivió algún olvido parecido a este; aclaro que es curioso que cuando empezamos a contar nuestra historia a alguien, ese alguien nos interrumpe para contar su historia ¿a poco no? Bueno, el caso es que una mañana de Navidad no habían regalos bajo el árbol, por lo que mi hermana y yo corrimos a la recámara de mis papás que estando dormidos se pararon como resorte y nos dijeron con ojos como de búho sorprendido, que como Santa es bromista, nos había dejado los regalos guardados bajo llave en la bodega. Me excuso de escribir si valen la pena o no estas mentiras piadosas porque estas tradiciones me ilusionaron durante muchos dientes bajo mi almohada, muchas Noche Buenas y mañanas de Navidad y visitas de Reyes Magos que bebían leche de nuestros vasos y dejaban galletas mordidas y huellas de camello o de elefante como pistas o pruebas de las estrategias que utilizamos los adultos para dar respuesta a estas ilusiones. Fue una época de la que también recuerdo, además de las cartitas, los regalos bajo el árbol, al Ratón Pérez y al Ratón Vaquero que sacó sus pistolas, se chupó las balas, se inclinó el sombrero y me dijo a sooooolas… Y aquí empezaba el baile con los brazos entrelazados turnándose los niños chimuelos y las niñas chimuelas con uno y con otro, con risas y tropiezos mientras mamás y papás y maestras aplaudíamos al compás de la música.

Y hablando de personas que juegan roles detectivescos, que se arrastran desveladas para resolver situaciones de pistas, de regalos escondidos, de cartas secretas, de galletas misteriosamente mordidas, de huellas de elefantes y de estrategias mágicas, les presento a estos personajes de las novelas policiacas favoritas de tema detectivesco: uno es Hercule Poirot y su ayudante el Capitán Arthur Hastings, y el otro personaje es Miss Jane Marple. Les voy a dar pistas para averiguar (estoy segura de que mi mamá va a adivinar) quién creó a Poirot y a Miss Marple, dos personajes que nunca aparecen en la misma novela, sin embargo resuelven casos antes de que Scotlan Yard los pueda resolver. Los escenarios donde suceden los asesinatos, son en pequeños pueblos pintorescos de vecinos curiosos y chismosos, o en otros lugares como en trenes o en acogedores hoteles en la campiña inglesa que hospedan a una selecta lista de huéspedes que son atendidos por el encargado del lugar o por un mayordomo y por una ama de llaves, que están al pendiente unos de otros para dar pistas para descubrir al asesino, siendo todos sospechosos.

Se trata de la famosa escritora británica Agatha Christie, quien escribió sesenta y seis novelas policíacas, seis novelas románticas, catorce historias cortas, dos libros de poesía y un libro para niños; escritora que por años utilizó el seudónimo de Mary Westmacott. También escribió dos autobiografías que fueron publicadas con su nombre, después de su muerte. “Diez negritos” es el título de un cuento policíaco de dicha autora; esta obra se encuentra dentro del rango de los 10 libros más vendidos, con un logro de más de cien millones de ejemplares vendidos y traducidos a más de 100 idiomas. Agatha Christie escribió: “Uno sabe que no puede escribir igual que sus autores favoritos… He aprendido que soy yo, que puedo hacer las cosas… puedo hacerme a mí misma”. Los finales de los cuentos de dicha escritora, son casos resueltos, como le sucedió a la Negrita Cucurumbé que se fue a bañar al mar para ver si las blancas olas su carita podían blanquear…, que envidió a las conchitas por su pálido color, que quería ser blanca como la luna, como la espuma que tiene el mar…; su final también se resolvió porque un pescado con bombín se le acercó y le dijo que así negrita era bonita. Que buenos recuerdos cuando leía a Agatha y. las distintas etapas cuando canté, baile y aplaudí canciones de Cri-cri.

“Ten Little niggers” (título original) trata de diez personas: un juez, una institutriz, un aventurero, un general retirado, una solterona, un playboy, un doctor y detective privado, y un ex policía que han recibido una curiosa invitación redactada de manera muy personal y afectuosa, para pasar unos días en una lujosa mansión en la isla Nigger en la costa de Devon. Cuando los invitados llegan a la mansión, descubren que no se encuentran los anfitriones pero que en su lugar los reciben y atienden un mayordomo y un ama de llaves, que tampoco conocen a los anfitriones. Este grupo de diez personas se encuentra en el comedor observando las diez pequeñas figuras de porcelana de diez negritos colocados sobre la mesa, escuchando una extraña grabación que dice que están ahí porque en el pasado se vieron implicados directa o indirectamente en un asesinato. En cada habitación también hay una copia de la rima infantil llamada “Ten Little niggers”, rima a la que los asesinos hacen referencia para asesinar a los presentes. Cada noche va desapareciendo de la mesa una de las figurillas de porcelana, lo cual causa terror entre los ahí presentes porque significa que se ha asesinado a uno de los diez, al día siguiente a uno de los nueve, al día siguiente a uno de los ocho, y así hasta que les recomiendo leer este cuento policíaco para conocer al asesino y el desenlace de la historia, porque francamente prefiero las trasnochadas del Ratón Pérez y el final de “La negrita Cucurumbé” que la rima y el final de “Ten Little niggers”.

Laura Acosta

Laura Acosta

Desde niña asistí a clases de pintura; de adulta he estudiado en diferentes talleres de arte, técnicas como grabado en placas de acero, monotipo en acrílico, distintas técnicas de pintura y dibujo. En la actualidad pinto, expongo mi obra e imparto clases de pintura. Otra de mis grandes pasiones es la literatura. He estado en diplomados y talleres de poesía, cuento fantástico y clásico y creatividad literaria; en este último aprendí a leer varias de las obras consideradas clásicas, y he colaborado en la elaboración de libros de arte, en el área de dinámicas para alumnos de secundaria. Así mismo doy clases de literatura y lectura de novela y cuento, a adultos.

Sigueme en: