PARRESHÍA

La lógica de la cortesana

La lógica de la cortesana

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La libertad evidente se convierte en peligro presente si se expresa contra Morena.

La cortesana Luisa María Alcalde sostiene, “me parece evidente lo que es el ejercicio de la libertad de expresión”, refiriéndose a lo que se ve y escucha mediáticamente hoy en México. Uno creería que de su ponderación pasaría a la defensa de dicha libertad: si hay un evidente ejercicio de libertad de expresión, lo procedente y obligado es consolidarlo, garantizarlo y acrecentarlo, pero no, la cortesana, tras justipreciar el ejercicio, lo pone frente al paredón morenista: la libertad de expresión ¡Oh sorpresa!, nos ha llevado a “que nunca se había criticado tanto”; pero, ¿no sería la crítica el sustento del ejercicio de libertad encomiado? Pues no, para ella, es el fundamento para su extinción.

La libertad evidente se convierte en peligro presente si se expresa contra Morena, pasando así a anatema y crimen de lesa patria.

Nada dice la cortesana sobre si la opinión puede serlo sin libertad, pero se colige que, al igual que con la información, siempre tendrá que ser, en tratándose de Morena, positiva, bondadosa y, de preferencia, boba.

¡Vaya manera de argumentar!, con esa lógica es muy probable que no sea un problema en el lado de la expresión, sino del de su comprensión.

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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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