DE LO COTIDIANO A LO CLÁSICO

Destino

Destino
12 a 24 horas

Han cambiado mucho los aviones con el paso del tiempo, son más seguros, más rápidos y vuelan a un mayor número de destinos. Sobre tipo de aviones estoy lejos de ser experta, sin embargo he visto fotos de impresionantes aviones privados, de aviones de caza que parecen tener alas de murciélago, de avionetas con mensajes de amor o los que casi casi he tocado en las playas del mar Caribe, que minutos antes de aterrizar “literalmente” despeinan a la gente por lo bajo de su vuelo. Me acuerdo que de niña si mi vuelo era en un avión comercial tipo Boing 727, yo pensaba: ¡Wow! Que increíble avión. Recientemente tomé un vuelo con destino a Cancún en un avión comercial que estaba muy gastado; como tuve curiosidad por saber qué tipo de avión era saqué el folleto de seguridad de la bolsa del asiento; me faltó poco para morir de asco pues el folleto plástico estaba verdaderamente sucio, penosamente sucio. ¿Por qué no ponen algunas aerolíneas más atención en esos detalles? Tipo de avión, leí: AIRBUS INDUS… A3… Bueno ya ni ganas me quedaron de sacar la revista de la aerolínea, y para rematar no supe si la sobrecargo era pariente de los perros Chihuahueños o de los Rottweiler, no por su físico, no, sino por la manera de “ladrarnos” a los pasajeros cuando nos ofrecía bebida.

¿Qué en verdad es tan difícil ser amable y dar un buen servicio en el avión, en la tienda de abarrotes, en una taquilla, en una oficina de gobierno o en donde sea?

¿A quién le ha pasado que nada más dices algo que no te ha pasado y te pasa?

Me encontraba en la sala de espera y una de las personas con las que viajaba, a manera de burla comentó que nooo necesitamos la construcción de un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México, que muchos vuelos nooo se retrasan debido a que hay que esperar a que se les asigne pista, y así sucesivamente. Comenté que a mí afortunadamente no me ha pasado y, prácticamente en el momento en que lo dije ¡Saz! Debido a que había una falla técnica en el avión despegamos mucho tiempo después de la hora estimada. Finalmente entre la hora en que salí de mi casa por la mañana y la hora en que entré a la casa en donde me hospedé, pasaron ¡doce horas! tomando en cuenta que el vuelo fue de una hora con cuarenta minutos.

Mientras yo describí brevemente una anécdota de un corto viaje que se convirtió en un largo viaje de doce horas, “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” es la historia que nos cuenta en forma de novela corta, el autor Stefan Zweig, quien nace en Viena en 1881 en el seno de una familia judía. Zweig fue un reconocido intelectual alemán que escribió ensayo, biografía y novela; uno de los grandes escritores del siglo XX cuya importante obra ha sido traducida a más de cincuenta idiomas. Una de sus cualidades como escritor de aquella época, era la manera en que lograba describir con filo estilo, los sentimientos de las personas. Zweig era un hombre antibélico que en la Primera Guerra Mundial se muda a Suiza hasta que esta finaliza, ya que al haberse incorporado por mandato al servicio militar, sirviendo en los Archivos Austríacos del Ministerio de Guerra, se da cuenta de los horrores de la guerra. En 1928, en Salzburgo, escribe novelas cortas y narraciones de contenido emocional y crisis psicológica, trata también el tema de las tensiones, el juego, la prostitución, la promiscuidad y el suicidio. En 1930 en su exilio en EUA, conoció a Albert Einstein, quien también era un judío exiliado en ese país. Más tarde se muda a Londres y después a Alemania, en donde se define como –no ario-. Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial se muda con su esposa a París, después pasaron años exiliados en diferentes países. En 1933 cuando Hitler llega al poder prohíbe los libros de Zweig, manda registrar su casa, lugar del que Zweig huye para nunca más volver, pues los nazis lo tenían atemorizado. Que tristeza me da pesar en el terror que sintieron él y su esposa y miles más, mudándose constantemente de país en país (los que corrieron con suerte), huyendo sin destino fijo, del destino que hombres poderosos controlaron. Zwieg era un hombre pacifista que luchó toda su vida por ser ciudadano del mundo y por la paz. Debido al temor que tenía a las atrocidades de las Guerras Mundiales y convencido de que los alemanes invadirían el mundo, él y su esposa se suicidan en Petrópolis, Brasil, en 1942, tomando una sobredosis (para no fallar) de veneno.

“Veinticuatro horas en la vida de una mujer” trata de Hanriette, una mujer que abandona a su familia para seguir a un joven adicto al juego, hombre al que poco conoce. El marido de Hanriette va a buscarla, entra de manera agitada al hotel, y se arma un alboroto entre las parejas que, al igual que Hanriette, ahí se hospedaban. Un día, durante una cena en donde se encuentran reunidos algunos de los huéspedes, se desencadena una fuerte discusión entre los que defienden la conducta de Hanriette y quienes no están de acuerdo. Zweig maneja de manera interesante el hecho de que tras la discusión entre los huéspedes, se desencadenan de manera personal, una serie de pensamientos que llevan a los ahí presentes a hacer conciencia de los actos de su vida. Todos con un pasado que se nos regala como oportunidad en el presente para hacer conciencia y remendar, aunque sean los calcetines.

En el relato, Sweig plantea la idea de una época en la cual lo más importante son las apariencias. La historia sucede en el Hotel Palace, en donde se presentan paralelamente dos temas centrales: por un lado está la manera tan voraz con la que las personas juzgan, en este caso los huéspedes a Hanriette, que, según el juicio y postura de estos extranjeros, ella maneja una “moralidad indebida”. La forma tan rígida e inflexible de criticar y de formar prejuicios sobre el comportamiento de esta mujer la marca para siempre, a tal extremo que ella se suicida. Por otro lado el autor maneja el tema de que se puede conocer y enamorarse de una persona por la manera en que mueve las manos, por la forma de expresarse, por las gesticulaciones, por la manera de caminar, de vestir, etc. es decir, que en todos sentidos en ocasiones las apariencias engañan.

Juzgar, verbo transitivo: Formar un juicio o una opinión sobre una persona o una cosa. Juzgar es usar el albedrío para manifestar opiniones sobre otras personas.
Una suposición es la idea o juicio que “se supone” cierto, verdadero o real, para actuar de una manera determinada sin que sea, en ocasiones, ni cierta ni verdadera ni real.
“La costurerita que dio mal paso “ De Evaristo Carriego
La costurerita que dio mal paso…
Y lo peor de todo, sin necesidad
con el sinvergüenza que no le hizo caso
después… Según dicen en la vecindad
se fue hace dos días. Ya no era posible
fingir por más tiempo. Daba compasión
verla aguantar esa maldad insufrible
de las compañeras, ¡tan sin corazón!
Aunque a nada llevan las conversaciones,
en el barrio corren mil suposiciones
y hasta en algo grave se llega a creer.
¡Qué cara tenía la costurerita,
qué ojos más extraños, esa tardecita
que dejó la casa para no volver!...

Laura Acosta

Laura Acosta

Desde niña asistí a clases de pintura; de adulta he estudiado en diferentes talleres de arte, técnicas como grabado en placas de acero, monotipo en acrílico, distintas técnicas de pintura y dibujo. En la actualidad pinto, expongo mi obra e imparto clases de pintura. Otra de mis grandes pasiones es la literatura. He estado en diplomados y talleres de poesía, cuento fantástico y clásico y creatividad literaria; en este último aprendí a leer varias de las obras consideradas clásicas, y he colaborado en la elaboración de libros de arte, en el área de dinámicas para alumnos de secundaria. Así mismo doy clases de literatura y lectura de novela y cuento, a adultos.

Sigueme en: