RAÍCES DE MANGLAR

Red Tsiri: los verdaderos hijos del maíz

Red Tsiri: los verdaderos hijos del maíz

Foto Copyright: lfmopinion.com

Tradición sin memoria.

Pocas cosas consagran tanto a la tradición autóctona de una nación como su comida. La Red Tsiri (que en español significaría “Red Maíz”) es un programa no gubernamental que involucra desde campesinos y recolectores, hasta productores artesanales de esta vital materia prima y cultural para los mexicanos, por lo tanto es un asunto que debiera ser de interés colectivo y la triste realidad es que se ha dejado en las manos de corporativos asuntos que muchos de ellos ni siquiera entienden. Habríamos de preguntarnos si lo que llega a nuestra mesa es en realidad lo que debería de ser.

El documental Red Tsiri: Una historia del maíz de Daniel López denuncia que desde los campos emergen ríos y ríos de producto manipulado genéticamente para el consumo masivo y para ello se ha requerido una cantidad obscena de químicos y fertilizantes industriales, así como pesticidas. Es una obviedad decir que una parte importante de este veneno sintético y dañino llega a nuestros platos en forma de “sabrosas tortillas”.

Para Red Tsiri este asunto es de una escala mayor y por lo tanto no debe ser tomado con ligereza, por lo tanto proponen alternativas fácticas como la siembra tradicional combinada con el uso de fertilizantes tratados de manera orgánica. La perfecta combinación entre tradición y tecnología (labor en gran parte de la Universidad Nacional Autónoma de México) es uno de los pilares de este trabajo documental.

Como reportaje y basándonos en el texto de Romeo Figueroa, ¿Qué onda con la radio?, Red Tsiri (...) es un reportaje de carácter diferido que como indica el autor “es un conjunto de notas, insertos, testimonios, comentarios interrelacionados de manera lógica y hasta tecnológicamente entre sí, que permiten dar cuenta amplia y pormenorizada de los acontecimientos”. Lo anterior es visible por el número de entrevistas realizadas a campesinos, especialistas agrarios, tortilleras, etc. No hay que olvidar mencionar la esencia heterodiegética del mismo.

La visión detrás de este video documental es claramente de naturaleza antropológica y sensibiliza al receptor, sobre todo si éste es consciente de la condición que en la actualidad adolece el maíz como mercancía de importación.

Es triste saber que lo que antaño significaba (y significa aún, a pesar de los pesares) la identidad gastronómica por antonomasia de México es actualmente un producto comercial sin rasgos de la tradición y del esfuerzo artesanal que lo caracterizó.

Red Tsiri: Una historia del maíz también nos acerca a la gente que produce la tortilla de una manera insospechada y cálida. Uno no deja de sentir orgullo de que todavía existan personas a las que el día a día ha obligado a mantener tan importante ritual. Jamás se cae en la cursilería barata y, de hecho, este trabajo audiovisual enaltece las mejores virtudes de las tortilleras de Morelia.

Sería preciso y precioso para nosotros, los mexicanos, que se le diera un seguimiento real al nivel de consumo a estas iniciativas. Consistiría un gran apoyo y reconocimiento al trabajo de todos los artesanos gastronómicos y agricultores y un beneficio incluso para nuestra salud.

Reitero a manera de escueta conclusión y de análisis introspectivo con la pregunta que hice al inicio de este texto: ¿De verdad es maíz lo que consumimos en nuestras mesas de forma comercial y masiva?



López, Daniel. Red Tsiri: Una historia del maíz



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Francisco  Cirigo

Francisco Cirigo

En su novela Rayuela, Julio Cortázar realiza varios análisis sobre la soledad, exponiéndola como una condición perpetua, absolutamente fatal. Dice que incluso rodeándonos de multitudes estamos “solos entre los demás”, como los árboles, cuyos troncos crecen paralelos a los de otros árboles. Lo único que tienen para tocarse son las ramas, prueba inequívoca de la superficialidad de sus relaciones. Las personas somos como árboles y nuestras relaciones son ramas, a veces frondosas y frescas, a veces secas y escalofriantes, pero siempre superficiales. Nuestros troncos son islas sin náufragos posibles.

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