PARRESHÍA

No entender nada

No entender nada

Foto Copyright: X

Estamos atestiguando el principio de un nuevo reparto de la humanidad y de los recursos terráqueos.

Las dos guerras mundiales del siglo pasado dirimieron el nuevo reparto del mundo tras el fin de los imperios. Los arreglos resultantes duraron unas cuantas décadas y hoy el mundo vuelve a convulsionarse.

Hay quien dice que el apresamiento de Maduro en la madrugada del 3 de enero cambió el orden mundial, instaurando un mundo de esferas de influencia regionales entre Estados Unidos, Rusia, Israel y China. Bajo ese esquema, Trump reclama América, Rusia Europa, Israel el Medio Oriente y China Taiwan. En medio de estos cuatro polos y sus soberbias se halla el mundo entero.

Ojalá fuese así de fácil y de rápido.

Estamos atestiguando el principio de un nuevo reparto de la humanidad y de los recursos terráqueos, esperemos quede alguien aún con vida para hacerlo cuando ello llegue a su fin .

Maduro es un pobre diablo y sus compinches del Foro de Sau Paulo una runfla de desquiciados trasnochados y embelesados con un poder mesiánico. Lo que está en juego no es un dictadorzuelo de pacotilla, un delirante en La Chingada, una Cuba que ha logrado sobrevivir parasitariamente desangrando a naciones que llama hermanas, n Nicaragua es una caricatura de horror. Tampoco el mundo cambió el 3 de enero, empezó a cambiar desde hace décadas a lo largo de una lenta descomposición generalizada y se aproxima al cataclismo.

Imposible negarlo, pero aún más evitarlo. Ese es el mundo que creamos y quizás merezcamos.

Sheinbaum no termina por entender que no está a la altura de las circunstancias, reclama a Trump por Venezuela lo que no reclamó su patrón a Putin por Ucrania. López twittea como si a alguien aún le importase lo que rebuzna, las connivencias políticas con el crimen organizado y el sometimiento a él del Estado mexicano no se niegan con discursos patrioteros ni poses de dignidad. México dejó hace mucho de ser respetado en el concurso de las naciones.

El mundo todo cruje nuevamente. Preparemos el ánimo, si aún queda algo de él, para otra conflagración mundial, ahora en tiempos de arsenales atómicos.

Sin por ello pretender defender a Maduro, quien festeja sin ningún mayor matiz su caída, no ha entendido aún nada.

#LFMOpinion
#Parreshia
#Imperios
#Maduro
#Guerra
#Influencia
#Geopolítica
#Trump
#Mexico


Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

Sigueme en: