PARRESHÍA

Nuevo orden y nuevas caras

Nuevo orden y nuevas caras

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El viejo orden no va a volver.

Frente al chivo en cristalería de Trump en Davos refulge la voz y cadencia pausadas, el orden y claridad de exposición y sobre todo las propuestas de Mark Carney, Primer Ministro de Canadá: “Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición (…) El viejo orden no va a volver. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia. Pero, a partir de la fractura, podemos construir algo mejor, más fuerte y más justo. Esta es la tarea de las potencias medias, que son las que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y las que más tienen que ganar en un mundo de cooperación genuina”.

Frente a la oscuridad de nuestros tiempos y los muros que se levantan como fortalezas medievales surge, diría Virgilio: “Magnus ab integro saeclorum nascitur ordo (Una gran sucesión de siglos nace de nuevo), una tajante y profunda ruptura de un orden ya caduco que puede, si nos decidimos a dar el paso, a nuevos siglos, a nuevos liderazgos, a diferentes formas de comunicarnos, organizarnos, accionar y respetarnos.

Con Carney se anuncia la llegada de una nova progenies (nueva generación), de cara a la decadente y putrefacta que va de salida.


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Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

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