Arena entre las manos
Dados los hechos, cualquiera hubiese creído de la presidente (no se ría) hubiese ocupado sus días en atender los graves problemas nacionales, pero no, tras ver como defiende y oculta a Rocha Moya -sin cuidar a los pecesitos que se entregan a Estados Unidos sin que Noroña los acuse de traidores-, dedica sus días en abrir y ¡lanzar!, cual anuncio de detergente (¡Acapulco en la azotea!) un espacio igual al suyo para la defenestrada Luisa María que, cual Madame Pompadou, así se impone a su ostracismo.
El Departamento de Estado debe estar muerto de risa.
¿A dónde y cómo se le fue el poder entre entre las manos?
¿O es que jamás lo tuvo?
¿Qué viene, Marx Arriaga como secretario de educación?
#LFMOpinion
#Parreshia
#Poder
#LuisaMaria
#Pompadour
#Palacio
#Sheinbaum
Comentarios